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Eduardo García Fernández
Dando el gran salto
En esta auténtica pieza maestra encontramos lo mejor del gran novelista Steinbeck. Ambientada en los años 1933/1934, relata la vida de un muchacho de 10 años en un rancho en el Valle de Salinas California, la que fue la tierra natal del autor. Con una prosa que se desliza por su contundencia y gran lirismo contenido nos lleva en una breve pero intensa narración al duro aprendizaje de la vida, donde la pérdida de lo amado y la aceptación conlleva una tristeza que dará entrada al niño Jody en el mundo de los adultos y donde observará cómo la vida y la muerte están inevitablemente entrelazadas.
La naturaleza le va mostrando a Jody todas sus adustas caras y él irá aprendiendo su lado más salvaje, pero también el más bello. Así el paisaje será a lo largo de la narración un correlato anímico pero también vital, donde la luz de los amaneceres y atardeceres está descrita con los matices de los cambios de estación, además de la sutileza de que cada día posee una luz distinta. También es interesante cómo nos ambienta todas las actividades que se desarrollan en un rancho, desde las más triviales hasta las más importantes y cómo esta familia, la de Jody, está en sintonía con los ritmos de la naturaleza que es mostrada como sabia y cruel y siempre siguiendo su curso inexorable.
En el ambiente en que crece Jody las normas a las que se tiene que atener son claras y los adultos ante los que tiene que responder cumplen sus promesas y sus palabras. Además, a medida que va creciendo va a ir adquiriendo cada vez más responsabilidades.
Resulta interesante señalar la relación especial que existe con los caballos como cuando se dice: "le contaba a Jody lo mucho que le gustaba a los caballos la conversación", o como cuando el personaje Billy había visto que: "un caballo que estaba a punto de morir de agotamiento logró animarse cuando se le dijo que quedaba muy poco para llegar ". Y había visto a otro paralizado de terror calmarse al explicarle su jinete cuál era la causa del miedo.
El gran Steinbeck es capaz de mostrarnos en esta breve novela lo que supone el llegar a viejo; la soledad que acompaña al personaje de Gitano, así como la sombra de la muerte que planea y es insinuada con su aura de lo ignoto. La soledad será aquí vista también como un nuevo aprendizaje existencial y no como algo extraño, así como las montañas representarán a lo largo de la narración aquello ajeno, lejano y remoto, pero permanentemente presentes.
El poso que deja la lectura de este libro es de la más alta literatura contando a la vez una historia sencilla pero con la sabiduría de alguien que no sólo sabía narrar muy bien, sino de quien más bien me atrevería a decir que vivenció muchos de los acontecimientos aquí contados. Una joya en bruto.
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