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Brillante como una cacerola

 

Amélie Nothomb

 

Alfaguara, 2009

 

Carmen Fernández Etreros

Amélie Nothomb, Brillante como una cacerola

Ilustraciones de KikieCrévecoeur

La débil línea que separa la narrativa juvenil de la llamada para adultos queda en algunas ocasiones difuminada. Muchas de las editoriales especializadas en la literatura juvenil están acertando al elegir últimamente relatos cortos y recopilaciones de cuentos de autores de culto, como el acierto de Un niño prodigio de Irène Némirovsky o esta brillante recopilación de cuatro cuentos de Amélie Nothomb.

Las editoriales se deben basar para emprender esta apuesta en que si la escritora belga ha logrado enganchar a millones de lectores, su narrativa seguro que gana a los jóvenes para la causa de los lectores adultos futuros. La iniciativa funciona cuando se elige a una escritora como Amélie Nothomb (Kobe, 1967), joven, cosmopolita, con una extensa obra narrativa que ha recibido el prestigio y el éxito a nivel internacional. La escritora cuenta con el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1999) por Estupores y temblores y ha sorprendido a la crítica internacional con obras publicadas en nuestro país por la editorial Anagrama y en bolsillo por Quinteto, como Metafísica de los tubos, Cosmética del enemigo, Biografía del hambre, Ácido sulfúrico o Diario de una golondrina.

Además una de las destrezas de Amélie Nothomb conecta plenamente con los sentimientos juveniles: el uso constante de la mordacidad y la ironía como ya demostró en El sabotaje amoroso (Anagrama, 2003). Más brillante que una cacerola es una muestra de cuatro relatos de la escritora belga en los que el lector disfrutará de su peculiar humor negro y su sátira constante. La autora belga jugará al gato y al ratón con conceptos intocables para nuestra sociedad: el culto a la belleza, la necesidad de comunicación, la crítica a la violencia y la existencia de Dios.

Un punto y aparte en esta crítica para detenernos en las originales ilustraciones de la belga KikieCrêvecœur, especialista en grabado y litografía, no conocida todavía mucho en nuestro país pero que ha sabido encontrar un estilo marcadamente original que combina con los textos. La ilustradora presenta en pequeños rectángulos escenas llenas de símbolos, personajes y acciones sugerentes para el lector.

El primero de los cuatro relatos “Una Leyenda quizá un poco china” es una fábula irónica sobre la importancia de la belleza en la historia de la civilización narrada al uso de los cuentos clásicos. Sin embargo la falta de belleza se convierte, gracias a la habilidad de Nothomb, en un valor incalculable para los protagonistas del relato. El segundo relato “El Holandés ferroviario” es una parodia basada en la leyenda del holandés errante en la que un hombre encerrando en un tren ante un curioso personaje que conoce todas las lenguas. Original y sutil quizás será el más enganchará a los jóvenes lectores.

El tercero “De mejor calidad” es un relato brillante y de calidad, que demuestra sin duda la habilidad narrativa de la autora. La búsqueda del lujo y la excelencia puede llegar a sitios impensables como un crimen perfecto. En cuanto al cuarto y último relato “La existencia de Dios” sorprende por su planteamiento simplista de un tema que siempre ha preocupado tanto a los humanos: la existencia de Dios. El protagonista decide organizar una votación para que los hombres decidan si creen o no en Dios. La escritora plantea dudas al lector, ironiza con la absurda votación y al final del relato ofrece una vuelta de tuerca inesperada para el lector.

Sin duda una buena opción para que los jóvenes se enganchen a brillantes autores que despuntan en la actualidad literaria y para que los adultos disfruten de relatos de calidad. Una iniciativa que esperemos que prolifere con autores rebeldes y originales.