borde Sumario. Libros. Lectores Reseñan.  
 

Fuego (traducción: Borja Folch)

 

Sara Paretsky

 

Ediciones B, 2009

 

Celia Ferron Paramio

Sara Paretsky, Fuego

La novela negra se sustenta en un enigma. Hay algo que resolver. El escritor sabe desde el principio su solución, y va desgranándolo en orden inverso, para que el detective, con ese final (una muerte, un cadáver), desentrañe su principio. Es un género, pues, en el que se abusa de los flash-backs, de las informaciones caprichosas, de las revelaciones sorprendentes y de los entuertos misteriosos. En realidad, la historia en sí es sencilla y simple, sólo que su nudo y desenlace están colocados de un modo poco habitual, y el modo de narrarlo busca la originalidad para incentivar que se siga leyendo.

Pero en la serie interpretada por la detective V.I. Warshawski no ocurre así. Sara Paretsky nos lo relata todo de un modo lineal, cronológico y consecuente. No hay demasiados efectos ni revelaciones caprichosas, y para compensarlo, la trama suele ser intensamente complicada. La detective se hace llamar “investigadora financiera”, y como tal, los desórdenes que arreglan suelen ser tan enrevesados como la página de economía de un periódico,  la OPA de una asesoría o las inversiones fiscales de algún famoso.

A pesar de esta dificultad añadida, sus novelas (y ésta no es una excepción) consiguen ser amenas, rápidas y divertidas. Ha sido capaz de crear un personaje con la suficiente enjundia como para tener vida propia, y que además cae bien, algo esencial si nos va a acompañar a lo largo de 400 páginas. No nos meteremos a decidir si las aventuras de Warshawski son realistas o no (es difícil saberlo: vive en Chicago y su manera de actuar ante casos de corrupción es diametralmente opuesta a la nuestra), pero su personaje sí lo es. He comentado que la investigación es lineal y cronológica, y como tal la relata. Así, el lector se entera a la vez de la omisión de impuestos que lleva a cabo un personaje como de lo que ha tomado Victoria (V. I.) para cenar, o lo que ha decidido llevar puesto a la cita con su último acompañante.

Al pertenecer a una serie, además, no sólo el personaje de Victoria ha crecido, sino también los que componen su microcosmos: la enfermera Lotty, el paternal vecino Contreras, el malencarado mentor y policía Robert Mallory (¿por qué en la América actual parecen todos tan tremendamente antipáticos?). Y en “Fuego” en concreto, otros personajes que en novelas anteriores eran mentados como recuerdo, aparecen aquí viviendo y sucediendo, tomando parte de la trama o siendo ellos la trama misma.

Imprescindible para seguidores de esta detective, apetecible para quien guste de la llamada “Novela Negra”, y recomendable para quien simplemente quiera leer algo actual, con visos de realidad pero evasivo.

                                                          

 

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