Si hay un género literario muy recomendable para tiempos de ocio y asueto, ése es el del microrrelato. Y si existe actualmente alguien que cultive con acierto el mismo, esa es la escritora argentina Ana María Shua. Paginas de Espuma se atreve con sus ¿microrelatos completos? en este maravilloso volumen Cazadores de letras. Minificción reunida. Maravilloso porque se abra por donde se abra el libro, siempre nos encontraremos con un guiño que pretende burlar al lector poco atento. No lo dejen pasar, háganme caso.
P.- Minificciones, hiperbreves, microrrelatos... ¿con qué definición se queda Ana María Shua?
Cuentos brevísimos, se llamaban cuando yo empecé a escribir. Últimamente se me pegó el nombre científico: minificciones.
P.- ¿Cual es la diferencia, si la hay, entre un relato breve y un microrrelato?
El microrrelato es mucho más breve. Si excede de las 25 líneas (más o menos 300 palabras) ya no es microrrelato.
P.- ¿Y entre un hiperbreve, un aforismo y un poema corto o Haikou?
La minificción tiene un territorio pequeño y le gusta pivotear en las fronteras, que a veces son bastante borrosas. Si parece un poema, es que es un poema. Si parece un aforismo, sin duda es un aforismo. Si no se sabe bien lo que es, probablemente sea una minificción.
P.- ¿No tienden a confundirse a veces?
Venezuela, Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, comparten la selva del Amazonas. Los límites políticos son arbitrarios.
P.- Hay críticos que no les otorgan mas valor a los microrrelatos que meros chispazos literarios, ingeniosos, eso si.... ¿que opinas al respecto?
Algunos micros son puros golpes de ingenio. Otros tienen algo más. Lo mismo pasa con los cuentos, las novelas, la poesía...
P.- Mantengo hace tiempo que todo buen escritor de hiperbreves, lo puede ser de cuentos y novelas, pero que a la inversa no suele darse este axioma....¿Te imaginas a un autor de la talla de García Márquez o Rulfo escribiendo hiperbreves?
Claro, yo misma soy autora de cuentos y novelas y me va muy bien en esos géneros. Las minificciones parten de una elección y no de un límite. Pero sí, me imagino perfectamente a GM o R escribiendo minis, y de hecho lo hicieron, aparecen como bellas incrustaciones en todos sus textos.
P.- Aunque si te soy sincero, Muñoz Molina, por ejemplo, hizo sus pinitos dentro del género....
Claro, tiene algunos micros verdaderamente deliciosos. Como el del vampiro inmuno deficiente, uno de mis preferidos.
P.- ¿Un hiperbreve puede ser un cuento con su estructura, nudo y desenlace?
Sí, puede. También puede ser un ensayo, un telegrama, un informe meteorológico, un rinoceronte con alas y un clavo con una pintura de la torre Eiffel en la cabeza. Puede ser cualquier cosa que se proponga.
P.- ¿A que crees debido que durante tanto tiempo fuera un género olvidado, incluso denostado?
Su brevedad lo hacía sospechoso, supongo. Pero no fue ni olvidado ni denostado cuando lo practicaron grandes autores. Nadie olvidó ni denostó las minificciones de Kafka o de Henry Michaux, o de Italo Calvino, las de Borges, Cortázar o Arreola.
P.- ¿Y por qué ese renacer, ese boom de lo hiperbreve?
No tengo la menor idea. Pero creo que algo tuvo que ver el hecho de que hace unos 20 años la crítica los descubrió como un género aparte, distinto del cuento, del que antes era apenas una variante. Le crearon un casillero propio, empezaron a publicar muchos artículos, y de las universidades su fama empezó a derramarse hacia el lector culto. La posibilidad de difusión en Internet también ayudó a su fama.
P.- ¿Hay vida hiperbreve después del dinosaurio de Monterroso?
Claro, el que se murió, me parece, es el pobre dinosaurio, tan repetido y manoseado que perdió sentido.
P.- ¿Cómo se escribe un hiperbreve?
Vaya uno a saber. Yo creo que es un trabajo de minero. Hay que seguir una veta, encontrar una buena piedra en bruto, pulirla hasta que brille. Se puede explicar el trabajo de cortarla y pulirla, pero la parte de la exploración minera es bastante misteriosa.
P.- ¿Y por qué Ana María Shua se ha decidido a publicar su Minificción reunida?
Fue una propuesta de Juan Casamayor, el director de Páginas de Espuma, a la que yo me resistí bastante. ¿A quién le va interesar un libro así? era mi argumento. ¿Quién tiene ganas de leer 900 páginas seguidas de minificciones? Pero se ve que me equivoqué, porque el libro está teniendo un éxito que me sorprende.
P.- ¿No es más romántico tenerla dispersa en diferentes libros?
Bueno, puede ser romántico, pero también, a veces, es tarea imposible. Los libros sueltos se agotan, no siempre se reimprimen, hay muchos que no se consiguen.
P.- ¿Dejarás algún día de escribir microrrelatos?
¿Por qué no? Algún día diré: ya escribí. Y dejaré de escribir del todo. No sólo microrrelatos. Me dedicaré a tomar sol y daiquiris, a comer fois gras y a jugar con mis nietos, que espero tener para entonces.
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