Theodor Fontane (Neuruppin, 1819 – Berlín, 1898), es uno de los autores alemanes más significativos del realismo alemán del s. XIX, auque su nombre y apellido evoquen a Francia, porque su familia descendía de hugonotes huidos a Prusia en el s. XVII en las guerras de religión del país franco. Hijo de un farmacéutico, estudió y ejerció la profesión de su padre durante varios años, aunque con posterioridad trabajó en el periodismo, viajando por varios países de Europa, como corresponsal y crítico teatral. Tiene una extensa obra literaria, con poesía, biografías, diarios, teatro, reportajes, pero sobre todo novela, entre las que destaca Effi Briest, considerada una obra maestra. Como se decía en la reseña de otra notable narración suya, La elección del capitán Von Schach, la obra narrativa de Fontane ahonda en la psicología de los personajes y en el costumbrismo.
Bajo el peral es una de las cuatro novelas – una de las cuales, Grete Minde, también acaba de ver la luz en esta misma editorial – de temática criminal y pueden estar consideradas como obra menor, pero con todo ésta es una magnífica narración, que presenta unos personajes acabados, un ambiente costumbrista perfilado en los detalles, porque como dice Carles Ezquerra en su presentación Fontane es en ”la descripción de las minucias cotidianas extrayéndoles singular sentido dramático, algo en lo que fue un maestro consumado”. La historia está basada en un suceso real que impresionó al autor en su niñez, un crimen que pone de manifiesto de una manera especial los rígidos usos sociales de aquella época en Prusia, que el Fontane critica con el buen recurso del humor. Las reacciones de los lugareños del pueblo cercano a Berlín en el que tiene lugar el drama, Tschechin, van evolucionando conforme a la terquedad con que se manifiestan las consecuencias psicológicas y físicas del inamovible hecho del asesinato.
Esta novela ha sido llevada al cine en más de una ocasión, y como lectura también es más que recomendable. Una novela que quizá vale la pena guardar en la biblioteca, para que también la lleguen a leer otros.