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María Aixa Sanz
Una que es fiel seguidora y admiradora de Manuel Rivas, tuvo la suerte y el placer de pasar la tarde del primero de abril oyendo como Rivas nos contaba historias al oído, pues esa, la facultad de oír, cuando uno no deja que se pierda, sino, que la cultiva puede ser uno de los mayores y serenos placeres que arrullan al alma. Porque a mi, humilde contadora de historias, si algo hay en el mundo que me gusta es oír las que otros me quieran contar. Manuel Rivas nos contó el viaje a lo desconocido una historia en la que solo se podía hacer una cosa tan simple y compleja a la vez como es aprender, pensar y dilucidar en que mundo queremos vivir, que opción tomar.
Después vino la palabra :
“Veñen as palabras reclamar o seu, o subtraído”
“Vienen las palabras a reclamar lo suyo, lo substraído”
“Venén les paraules a reclamar el que és seu, la resta”
“Berea eskatzera datoz hitzak, ebatsitakoa”
Manuel Rivas, el contador de historias, el custodio de las palabras, el que les concede todo su valor: el peso, la medida, la magnitud que en verdad tienen, es el fiel y pertinaz vigía de las palabras en este surrealista siglo XXI. Él fue quien con una suerte de sensibilidad mágica e infinitos gramos de ilusión de niño nos presentó el poemario: ‘A desaparición da neve’ ‘La desaparició de la neu’ ‘Elurraren urtzea’ ‘La desaparición de la nieve’ (Alfaguara).
40 poemas, que con la complicidad de la editorial Alfaguara, Rivas ha conseguido que en el mismo ejemplar se una la traducción del gallego, al castellano, al valenciano-mallorquín-catalán y al euskera, formando un mosaico que borra las fronteras.
“Me gusta pensar en vez de en el papel en blanco, en la nieve, puesto que debajo de la nieve está escondida una primavera y el escritor como el panadero la hace fermentar, elevarse, mostrarse...”, nos dijo Rivas.
Eso es ‘La desaparición de la nieve’ una muestra de la adoración que el escritor siente por las palabras, recuerdo como en su algo más que una novela ‘Los libros arden mal’ sobre uno de sus personajes decía: ‘Antonio Vidal rebuscaba en el fondo del bolsillo. Más que monedas, lo que buscaba eran palabras rápidas, ligeras, de poco gasto, para salir del paso’ o todas las reflexiones sobre las palabras del gran Polca, otro de los personajes. ‘Los libros arden mal’ recientemente traducida y publicada al francés: ‘L’éclat dans l’abîme’ (Gallimard). Pero ‘La desaparición de la nieve’ es algo más, aparte, de un balada de amor hacia la palabra, es una pequeña revolución, la que siempre provoca Rivas, en nuestro interior, para que abramos bien los ojos, observemos, y estemos atentos como las liebres, como la arcea o becada.
Hay ciertas cosas que siendo consciente uno no puede permitirse perder. La literatura de Manuel Rivas, la lecturas de sus poemas, es una de ellas.
Palabras imprescindibles para la existencia, sustento para el alma: eso es Rivas. |