|
María Aixa Sanz
Se puede leer para aprender, para pasar el rato, para adquirir nuevos conocimientos, para mitigar la curiosidad, para encontrar las respuestas de las preguntas que otros desechan, para vivir otras vidas, para conocernos, pero sobretodo se lee para disfrutar mientras otro te cuenta una historia muy diferente a la tuya.
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una lectura. ‘LAS HUELLAS DEL DIABLO’ (Lumen) de John Burnside es poesía para el corazón, confort para los días invernales y auspicio para saber que sí que existe ese sentimiento que a veces nos embarga de saber que aún teniéndolo todo hay algo sin definir que vamos perdiendo por el camino. John Burnside trata de atrapar en las páginas de esta novela ese algo tan efímero, ese sentimiento de pérdida que resulta hermoso incluso cuando lo padecemos. Su intento de atrapar lo inabarcable no resulta vano puesto que en el viaje interior y exterior que le hace recorrer a su protagonista Michael Gardiner, descubre que todo cambia en el momento en que uno se dice a sí mismo que es lo que quiere, que es lo que pretende, que es lo que le vale la pena. Es ese momento exacto en que una persona sabe en concreto lo que desea únicamente y decide conseguirlo, aunque para ello deba pagar una penitencia o deba cargar con más de una consecuencia. Burnside saca en un viaje de exploración en que la prosa se convierte en poesía la esencia de Michael Gardiner, cuyo viaje exterior de 150 kilómetros le abre los ojos y el alma para que consiga atrapar el sentido importante de su vida. Un viaje exterior que alumbra su interior y que comienza en la casa familiar y solitaria del espigón de Coldhaven y que termina tiempo y 150 kilómetros después en la misma casa. Una casa cambiada por completo, una casa antigua y nueva a la vez, un empezar de nuevo.
"Las huellas del diablo" es una fábula, un cuento largo cuyo protagonista final es la esencia del inicial. Un cuento en que el Michael Gardiner del final sabe lo que realmente quiere para su vida y lo lleva a cabo. "Las huellas del diablo" es un viaje interior conciliador puesto que el protagonista si que decide darle un giro de 180º a su vida, un giro que muchos de los lectores han deseado en más de una ocasión realizar, la paradoja es que el punto de partida y el de llegada materialmente son el mismo aunque todo, todo, es completamente distinto, podríamos decir que irreconocible.
John Burnside en ‘Las huellas del diablo’ (Lumen) nos cuenta una magnífica historia, un cuento largo, que como el mismo dice: "no tiene por qué ser verdadero, pero tiene que ser auténtico, tiene que funcionar." |