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Guerra Mundial Z

 

Max Brooks (traducción: Pilar Ramírez Tello)

 

Almuzara, 2008

 

Julián Morillo

Max Brooks, Guerra Mundial Z

De vez en cuando surgen libros que, sin aparente esfuerzo, atrapan al lector de principio a fin, y sólo al llegar al desenlace, éste se da cuenta de que el libro es algo más, que existe por debajo una segunda narración, oculta y quizá mucho más interesante. Es lo que sucede con este Guerra Mundial Z, que, bajo el pretexto de un relato apocalíptico con zombies antropófagos, se las arregla para dar una visión muy particular (y bien documentada) del mundo en que vivimos. Todo ello es mérito de Max Brooks, hijo del director Mel Brooks (El jovencito Frankenstein), el cual elabora un enorme fresco de tintes catastróficos a base de múltiples relatos, los testimonios documentales de los supervivientes. Así, personas de diversas nacionalidades, razas, edades y grados de importancia en el escalafón social, relatan sus experiencias durante la guerra entre la raza humana y los cadáveres revividos. Es aquí donde Brooks utiliza a estos personajes  (todos ellos maravillosamente definidos) para trazar las líneas principales de su crítica subterránea a diversos aspectos de nuestro mundo, tocando todos los palos: religión, economía, política, militarismo, prejuicios raciales, medios de comunicación... Nadie se libra de un repaso, adornado todo ello con claras referencias, en especial, a la política geoestratégica actual a partir del 11-S.

La guerra de Irak, los intereses de Estados Unidos en Oriente Próximo, el auge económico de China y la desconfianza de Occidente (no es casual que la plaga zombie parezca originarse en China), el conflicto entre Israel y Palestina, la pasividad de la Unión Europea frente a cualquier conflicto, el aislamiento de naciones dictatoriales como Corea del Norte o el orgullo de la gran Rusia. A todo ello se suman los momentos de puro horror y acción. Los amantes de los zombies no se sentirán defraudados en absoluto, pues tendrán numerosos momentos de casquería, gore y apocalipsis, contado por esos supervivientes a ritmo cinematográfico. Sus testimonios son apasionantes, las partes de un todo que, de hecho, podría ser la definitiva ficción sobre muertos vivientes jamás creada. Es difícil elegir un puñado de testimonios, pues son todos magníficos y arrastran al lector, agrupados en un supuesto informe de la ONU, encargado al propio Max Brooks, convertido en personaje de su propia ficción y rompiendo las reglas del narrador omnisciente.

Brooks decide potenciar el factor humano en todo momento, lo que convierte su libro en un emotivo retrato de nuestra raza, pone de manifiesto lo mejor y lo peor del ser humano, de la cobardía al valor, de la lucidez a la locura, de la lucha puramente animal por la supervivencia, sin dejar de lado que todo él es una llamada, un aviso. Aquí son zombies, pero esta guerra comienza con la psicosis mundial ante una pandemia de origen desconocido, la desorganización, el caos y el desplome de nuestra civilización. Algo demasiado familiar.

Guerra Mundial Z corre el riesgo de pasar desapercibida entre tanto best-seller apocalíptico de andar por casa, de consumo rápido. Ninguno alcanza las cotas sobre las que Brooks planea. Para el amante de los zombies (sobre todo los de George A. Romero), éste no sólo es un libro magnífico, sino indispensable.

Para terminar, dos apuntes: uno, Brooks escribió anteriormente su Guía de supervivencia zombie, de momento inédita en España, de la que Guerra Mundial Z sería una especie de continuación; y dos, mencionar las excelentes notas a pie de página de la traducción, que ayudan a la comprensión de varias partes del texto.