Pablo de Santis no sólo es respetado y conocido en Argentina. Hablar de él es referirnos a un narrador que ha sabido fusionar muy bien la experiencia de vida con un legado libresco que se deja notar en sus muy buenas novelas. Parte de esta entrevista fue publicada en agosto de 2006 en el diario Siglo XXI de Castellón, la cual acaba de ser actualizada para Literaturas.com a razón del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casa de América 2007 que con toda justicia le fue otorgado. Sin lugar a dudas, un muy buen escritor.
Gabriel Ruiz-Ortega
Eres amante de uno de los referentes de la cultura de masas: el cómic. Sin embargo, “Filosofía y Letras” y “La traducción” tienen componentes literarios claves en el desarrollo de las respectivas tramas. ¿Qué es lo que te atrae de estos referentes?
Pablo de Santis
Siempre me gustaron las intrigas literarias, como las que hay en Borges o en Henry James. Me es más fácil pensar en móviles intelectuales para el crimen, que en el dinero. No es que no me haya faltado el dinero; pero me ha parecido mejor que la motivación del crimen sea la pasión intelectual o el amor.
Gabriel Ruiz-Ortega
También eres escritor de novelas juveniles. En esta clase de libros lo que importa es el argumento, mas no el estilo, esto a razón de tener enganchado al lector. ¿Qué es lo que te llevó a escribir estos libros de aventura?
Pablo de Santis
Empecé a escribir libros para jóvenes cuando dejé de hacer historietas. Mi primera novela para adolescentes, “Desde el ojo del pez”, apareció en 1991; era una típica novela de iniciación, que hubiera podido ser publicada en cualquier colección de literatura adulta. El protagonista era joven, pero no necesariamente el lector. Contaba la historia de Max, un muchacho que venía del interior a vivir a Buenos Aires, y se instalaba en un edificio en ruinas, sin ascensor, y que estaban a punto de demoler. Era un libro donde estaba muy presente la Buenos Aires de ese entonces, y también mis propias experiencias, mis primeros trabajos, la dificultad para entrar en el mundo.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Algún recuerdo, de esa época, en especial?
Pablo de Santis
Recuerdo por ejemplo que, cuando de joven cobraba mi sueldo, lo primero que hacía era llenar la alacena de latas de comida y me quedaba mirándolas, feliz de haber terminado con los estantes vacíos. Ese es un libro (“Desde el ojo del pez) sobre la soledad de la juventud. Con “Las plantas carnívoras” (1995), que acaba de salir en España, continuó un poco el estilo de esta novela: su protagonista vive en departamentos que están en venta, de tal manera que tiene que cambiar de lugar cada dos o tres días. Tiene que llevar lo mínimo consigo, de tal manera que va dejando sus libros en bancos de plaza o en bares.
Gabriel Ruiz-Ortega
Tienes una trayectoria marcada por distintas facetas e intereses. Has escrito guiones para programas televisivos, crítica sobre cómic, y has escrito cómics, también.
Pablo de Santis
Escribí historietas entre mis veinte y mis veintiocho años. Mi paso por la historieta estuvo muy ligado a la revista Fierro. Esta revista, creada por Juan Sasturain, -guionista y escritor- nació en 1984, cuando comenzaba la democracia en la Argentina. Fierro era una revista moderna de historietas, un poco a la manera de Cimoc y de Zona 84 en España, o de Methal Hurlant en Francia. Era una época de mucho fervor cultural, y “Fierro” ocupó un lugar fundamental: en sus páginas reunió a los autores que se habían ido del país junto a los que recién empezaban; juntó a la historieta con el cine de culto, con la literatura policial y de ciencia ficción; también puso en primer plano la figura de Héctor Germán Oesterheld (que fue el guionista más importante de la Argentina, desaparecido durante la dictadura militar). Yo tenía 21 años cuando “Fierro” comenzó; ahí nomás gané un premio de guión y comencé a colaborar, escribiendo historietas para Juan Pablo Gonzalez (Max Cachimba). Más adelante me convertí en jefe de redacción de la revista, hasta que cerró a fines del 92, durante una de las periódicas crisis de nuestro país.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Quién o quiénes han sido tus referentes en cómic?
Pablo de Santis
En cuanto a referentes, pondría la obra de Héctor Germán Oesterheld, en especial dos de las historietas que hizo junto a Alberto Breccia: “Mort Zinder” y “Sherlock Time”. Dos historietas oscuras, fantásticas, brillantes. También me ha gustado mucho “Perramus” (Sasturain-Breccia) y entre los jóvenes, la obra total de Max Cachimba (desde fines de los ochenta escribe sus propios guiones). Entre otros historietistas argentinos, nombraría a los guionistas Carlos Trillo y Ricardo Barreiro, bien conocidos en España, y a la dupla Muñoz-Sampayo, autores de “Alack Sinner”.
Gabriel Ruiz-Ortega
“Fierro” ha vuelto.
Pablo de Santis
Ahora la revista “Fierro” ha vuelto a aparecer, editada por el diario Página 12 y dirigida por Juan Sasturain, de manera que he vuelto con mucho entusiasmo a la historieta. Estoy escribiendo una historieta que se llama “El hipnotizador”, magníficamente dibujada por Juan Sáenz Valiente.
Gabriel Ruiz-Ortega
Volviendo a tu etapa de escritor de novelas juveniles, ¿en cuánto te ha ayudado esta para escribir tus futuras novelas?
Pablo de Santis
Tengo opiniones muy cambiantes sobre mis propios libros, pero en mi cabeza no los separo entre libros de adultos (importantes) y libros para jóvenes (menos importantes). Por ejemplo, “El inventor de juegos” (que ha aparecido hace poco en España) es uno de mis libros más personales. Sé que aprendí a encontrar mi propia voz a través de los libros juveniles, que sigo escribiendo con total dedicación. Yo creo que poco importa el primer horizonte de lectura de un libro (si sale en una colección de tapas amarillas o grises, si es una literatura policial, si es un best seller, novela juvenil o lo que fuese) : las limitaciones las ponemos nosotros, los escritores, no los géneros. Hay obras maestras de la literatura en casi todos los géneros y estilos.
Gabriel Ruiz-Ortega
Los personajes de tus novelas “La traducción” y “Filosofía y Letras” son escritores. ¿Crees que la vida del escritor puede ser sumamente interesante como para explorar su mundo tan lleno de contradicciones e incertidumbres?
Pablo de Santis
Creo que si uno se toma en serio al escritor como personaje, no hay nada menos interesante. ¿Qué podemos contar a los demás sobre nuestro oficio? No hay otra ocupación en el mundo que llame menos la atención. Estamos encerrados escribiendo, a veces firmamos libros en ferias del libro, siempre se acerca a alguien nos ha confundido con algún autor de libros de autoayuda... Y después las mesas redondas, siempre aburridas, iguales en todo el mundo, con algún plomo entre el público que, con la excusa de hacer una pregunta, perora durante horas...Soñamos con héroes, pero no somos héroes. Hasta nos da verguenza decir que somos escritores. Y si nos animamos, entonces nos dicen: Ah, sí...¿pero de qué trabaja?
Gabriel Ruiz-Ortega
El policial está presente en tus novelas. Y es un género calificado, arbitrariamente, como menor.
Pablo de Santis
El género policial domina hasta tal punto la literatura contemporánea que casi se ha hecho invisible. Ya todas las novelas son policiales, y de una variante en particular: el crimen en serie. Durante la adolescencia, leí mucho a Agatha Christie; después a los norteamericanos. Ahora sigo con mucha atención a aquellos autores que han hecho del policial una especie de pesadilla: James Ellroy, el suizo Friedrich Durremat, John F. Bardin.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Y en español?
Pablo de Santis
En cuanto al policial en español, nombro algunos cuentos y novelas: “La muerte y la brújula”, de Borges; “Los crímenes de Oxford”, Guillermo Martínez; “La tempestad”, Juan Manuel de Prada; “Beltenebros”, Antonio Muñoz Molina; “Los que aman, odian”, Adolfo Bioy Casares y Silvina ocampo; “La pesquisa”, Juan José Saer; “Satanás”, Mario Mendoza. Gonzalo Carranza, un escritor argentino, publicó una breve novela que me parece una maravilla, ambientada en la Buenos Aires de los años cuarenta: “El sistema de huida de la cucaracha”.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Algún autor joven, en policial, que te llame la atención?
Pablo de Santis
Hay un joven escritor valenciano que me gusta mucho y que está a mitad de camino entre el policial y el fantástico: Luis Manuel Ruiz.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Clásicos?
Pablo de Santis
Entre los clásicos, Gilbert K. Chesterton, que nos recuerda que el policial es en esencia una de las formas del humor.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Cómo nació “La traducción”?
Pablo de Santis
Tuve la idea muchos años antes de escribir la novela. A Borges le gustaba citar una frase de Chesterton (de “El hombre que fue jueves”): "una torre cuya sola arquitectura ya es malvada". Imaginé entonces una lengua cuya sola gramática ya fuera malvada; una lengua hecha para hechizar, para matar, que encerrara una maldición en su misma estructura. Luego vino lo demás: el congreso de traductores, el melancólico protagonista, un hotel en una playa del sur...
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Cómo es tu método de escritura?
Pablo de Santis
Escribo desde el mediodía hasta el atardecer, en un pequeño departamento que está cerca de mi casa. Por la ventana veo las vías del tren que van hacia el oeste. Hace muchos años viví en este mismo departamento, por el que siento mucha simpatía. Me encanta el ruido del tren. Por la ventana se ven, además de las vías, el estadio del Club Ferrocarril Oeste, el equipo de mi barrio, Caballito, que antes estaba en primera y que llegó a ser campeón, pero que luego descendió.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Cuánto de ti tienen tus personajes Esteban Miró (“Filosofía y Letras”) y Miguel de Blast (“La traducción”)?
Pablo de Santis
Ningún elemento biográfico. Nunca fui traductor, ni trabajé en la facultad; empecé a trabajar muy joven como periodista. Pero sí en la forma entre irónica y melancólica de ver el mundo.
Gabriel Ruiz-Ortega
Tienes veinte novelas publicadas y acabas de ganar el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casa de América 2007. ¿Cuál es la diferencia entre tus anteriores novelas y “El enigma de París”?
Pablo de Santis
Creo que “El enigma de París”, igual que mi novela anterior, “La sexta lámpara”, son novelas más largas, mas ambiciosas. Pero “La sexta lámpara” es una novela más oscura, más triste también, mientras que “El enigma de París” es más luminosa y llena de humor. Creo que tal vez porque tengo más años, están más presentes las lecturas de mi infancia: en la casa de mi familia, cuando era chico, había en el cuarto de juegos una biblioteca llena de novelas policiales (Agatha Christie, Simenon, Gastón Leroux, muchos libros de la vieja editorial argentina Tor, de páginas amarillas y quebradizas) y yo, en los largos veranos, me leía una por día.
Gabriel Ruiz-Ortega
“El enigma de París” está ambientada en 1889, ¿cómo fue tu proceso de documentación?
Pablo de Santis
No me gusta la información de las novelas; no me gusta que los narradores que pertenecen al pasado actúen como si su propio tiempo les fuera extraño, y fueran concientes de que quien los lee pertenece al futuro. Si me documento, es para evitar cometer errores, anacronismos, pero trato de que el punto de vista a partir del cual se construye la novela sea lo más personal y caprichoso posible, ajeno a toda pedagogía histórica. De todas maneras me gusta conocer en profundidad el mundo del que hablo, aunque no escriba una palabra. Las curiosidad del escritor no tienen nada que ver con el afán de un historiador por conocer un hecho o una época: al escritor nunca le importan las profundas razones económicas o sociales, sino los detalles, las cosas insólitas, el modo como dos hechos alejados de pronto “riman”. La imaginación siempre es antimarxista.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Y desde hace cuánto la venías pensando?
Pablo de Santis
Hace bastante tiempo, tal vez tres años. Pensé en la exposición, en el congreso de detectives, y me puse a escribir de inmediato. Es una idea que me gustó desde el principio y vi de golpe todo; el comienzo, el desarrollo, el final. Ayer encontré en mi estudio el cuaderno donde empecé a escribirla: siempre me parece increíble ese paso entre el mundo íntimo, de la escritura a mano, garabatos y dibujitos, un mundo casi infantil, al ámbito de la corrección, de la edición, del mundo adulto.
Gabriel Ruiz-Ortega
¿Cambia en algo tu vida con los 200 mil dólares del premio?
Pablo de Santis
Con impuestos y otros gastos es menos de la mitad. |