borde Sumario. Entrevistas.

Doménico Chiappe

Doménico Chiappe

"No soy un escritor Jane Fonda"

Paul Viejo

Con Entrevista a Mailer Daemon (La Fábrica), el escritor Doménico Chiappe (nacido en Lima en 1970) vuelve a defender la “libertad narrativa” de la que siempre ha hecho gala. Autor del libro de cuentos Párrafos sueltos (2003) y la obra multimedia Tierra de extracción (<http://www.newmedios.com/tierra>), nos presenta ahora esta obra de resonancias futuristas, crítica e irónica, breve en extensión, larga en intenciones. Como las que tiene su autor respecto a la literatura.

 

Paul Viejo
Prácticamente inauguras una colección dedicada en exclusiva  a publicar novelas cortas, “Blow Up”, y, sin embargo, estaremos de acuerdo en que Entrevista a Mailer Daemon tiene 70 páginas como podía haber tenido 200. ¿“Exigencias del guión” o “es la extensión que reclamaba esta historia”?

Doménico Chiappe
Escribir novela corta significó un ejercicio de libertad narrativa. Me permite evolucionar con una narrativa que me interesa, que trabajo desde que aprendí a escribir, y que llamaría “realismo del imaginario”. Necesita la complicidad del lector, su capacidad autorial, su inteligencia y su actividad. Las historias que yo quiero contar no terminan en el texto. Pretendo que cada línea golpee la mente del lector, como si fuera una fotografía. En Entrevista a Mailer Daemon me propuse trazar líneas rectas de acción (aunque dispuestas en segmentos para que se cruzaran) para que el lector aportara los meandros. La historia de Mailer Daemon es larga, sí, y quizás un autor convencional hubiera trazado una estructura de manual de cine y la hubiera desarrollado secuencia por secuencia. Este trabajo de carpintero no me anima. Preferí utilizar una cadena de narraciones, con comienzo y fin como cualquier cuento y microcuento, pero con amplias elipsis entre los eslabones y con la sugerencia como elemento narrativo de cada uno. Sumados, conforman esta novela breve.

Entonces, no termina en el papel: el lector tiene, al igual que en el microcuento, la tarea de componer las imágenes que escondo tras el velo de la sugerencia. Un hombre que se dedica a filmar los horrores del mundo, como es el caso de Mailer Daemon, podría avivar el morbo de cualquier audiencia, con la recreación de imágenes hiperrealistas. Yo preferí que el lector imaginara. No quería regodearme en los detalles de orgías y matanzas, por ejemplo: hubiera sido muy fácil y nada gratificante.

Escribir Entrevista a Mailer Daemon resultó un acto tan ajeno al “guión” del mercado editorial, que no creí posible publicarla en solitario. Siempre pensé que estaría incluida en un volumen de cuentos, por ejemplo. No traté de moverla en ninguna editorial. Ni siquiera calzaba en los certámenes de “novela breve” que por convención exigen 100 páginas como mínimo. Y me negué a añadirle más texto para traspasar la frontera de los dos dígitos en el número de folios, con lo que entraría en estos juegos. Cuando Emilio Ruiz Mateo, editor de la colección de BlowUp, me preguntó si tenía una novela corta, cosa que hizo con todos los que fuimos publicados en el número 7 de la Revista Eñe (Cosecha 2006), le contesté que sí, que me diera un par de semanas para releer esta obra que había escrito algunos años antes. Y se la envié.

La Fábrica Editorial no intentó engrosar el libro con un diseño que le concediera 110 o 120 páginas, con trucos como el punto de letra digno de leer a 30 metros de distancia, o los márgenes tan amplios que se puede publicar otra novela en paralelo. Es una novela corta, que se sostiene por su historia y no por lo que pesa el libro o lo que ocupa en un anaquel.

 

Paul Viejo
Doménico Chiappe es periodista y ha publicado un buen número de interviews a lo largo de su carrera, que es, salvando las distancias, el disfraz que adopta esta historia. Al final, ¿el escritor sólo escribe de lo que sabe/domina, o es que te propusiste “atacar” un género con otro género”?

Doménico Chiappe
Como periodista, prefiero la crónica. La entrevista que se estructura como pregunta-respuesta regala el espacio al entrevistado quien, por lo general y previsiblemente, tiene un discurso estudiado para mantener una versión, su versión, en el caso de la gente corriente que sobrevive gracias a un proceso de depuración del recuerdo donde se exime de grandes responsabilidades;  o la versión de la institución que representa,  o del político, o del producto que quiere vender, en el caso del artista, actor, cantante.

Mailer Daemon encaja en lo que se conoce como ‘narrador no confiable’ y tiene una versión de los hechos que condujeron a la situación social y política que se vive en la época de la redactora Ophra Lereau. Ophra es una periodista con buenas intenciones. Tiene el propósito de convertirse en una gran periodista, pero tiene la pésima formación de los sistemas totalitarios, escasos de discusión, confrontación y pluralidad de pensamiento. Así que hace una entrevista que permite que Daemon cuente su versión sin demasiados incordios. Los pasajes en que le enfrenta suceden cuando Daemon cuestiona los preceptos autocráticos que viven dentro de Ophra. Sí, utilizo la literatura para criticar el oficio periodístico cuando se deja avasallar por la mediocridad o el autoritarismo.

 

Paul Viejo
Aunque la lectura primera de esta novela nos haga pensar irremediablemente en Gibson, Sterling, los ciberpunks y en los futuros más o menos próximos, el “decorado” de Entrevista... es, de tan cercano, real-real, sobre todo en muchas de las apreciaciones políticas y sociológicas que la charla con el señor Mailer van mostrando. ¿Tan próximos están esos mundos?

Doménico Chiappe
En la novela se habla de un futuro, que podría comenzar mañana. Pero, cuando el lector se detiene un momento, puede pensar que lo que se describe en la trama sucede en ese instante en otro lugar o en ciertos aspectos de su propia vida. En Madrid, por ejemplo, el avance de la privatización de una cantidad de servicios públicos. Así que estos mundos están muy próximos. En ocasiones separados del lector por una frontera física y no temporal. Y en otras, mezclado con su realidad.

El universo de esta novela podría existir en cualquier democracia malavenida, porque las democracias son frágiles debido a su propio concepto permisivo. Pero el mundo en que transcurre la entrevista existe ya en otros países, con sistemas teocráticos, militaristas, caudillistas o de tantas otras formas.

No describir la arquitectura, excepto la de la Casa de Aislamiento, ayuda a disolver la barrera del futuro y el presente. De todos modos, en el futuro, cercano o lejano, la arquitectura de las ciudades no variará. La perspectiva de poblaciones surcadas por coches voladores y de estéticas góticas es irreal, casi infantil. Creo que los cambios se producen a nivel más íntimo, en un plano poco espectacular pero determinante, como el uso de internet, la pérdida de intimidad, la multiplicación de gigantescas corporaciones suprahumanas.

 

Paul Viejo
Como escritor se ve pronto que Chiappe está tratando de acercar “lo mejor” de esos futuros cercanos a una realidad literaria “de hoy”. No hay más que acercarse (ojo, que he debido evitar aquí el verbo 'leer', porque estaría limitándolo) a su “novela” multimedia Tierra de extracción. ¿Es que el libro ya no es suficiente?

Doménico Chiappe
Con la trama de Tierra de Extracción intento romper con la imposición de que el formato digital excluye aquello que no calce dentro del ciberpunk. Tampoco es futurista. Pero es una obra que avanza en la experimentación literaria porque la vanguardia de la literatura escapa al papel. La tecnología digital influye hoy como en su momento influyó la invención del códice y de la imprenta luego. Para entrar en la vanguardia importa cómo se narra, no lo que se narra. Si la novela era un género híbrido, ahora lo es más. En mis obras creadas y pensadas para internet, intento lograr la hiperfonía. La hiperfonía es la polifonía dentro de la obra y fuera, en el plano de la creación: varios planos narrativos y artísticos necesitan varios autores que dialogan y crean distintas visiones de un universo. Y todo dentro de un mismo libro.

Las ideas que tengo sobre el futuro del libro y de la autoría apuntan hacia la disolución del autor único y hacia la consolidación de un dj literario: el lector que re-crea una obra propia con piezas de obras anteriores; una obra secundaria que se convierte en original. No sé si es “lo mejor” que puede sucederle a la literatura. Pero sí es la manera eficaz de combatir las imágenes vacías y los contenidos inocuos que nos inundan con el propósito de entumecernos.

 

Paul Viejo
Pero, ¿qué tiene el texto por si solo para que también lo sigas trabajando? Aunque son bastantes las “canciones” y los “fotogramas” que están perfectamente insertados en esta novela. ¿Acaso se hubiera beneficiado de usar un formato menos “restrictivo” también para esta obra?

Doménico Chiappe
El libro códice es el formato que necesita esta novela y muchas otras cosas que escribo, porque están concebidas para el papel, para su lectura lineal. El papel no impide que el imaginario del público sea exigido a repletar la historia con detalles y conclusiones. No puedo plantearme escribir sólo obras multimedias, porque los costos y el tiempo que requiere el desarrollo de cada una es enorme. Como autor, necesito analizar cada historia que surge, para determinar de qué manera la escribo. Una mala elección condena a la idea a nunca salir del cerebro. No hay tiempo suficiente. Por otra parte, la literatura tradicional me motiva, no creo que el reto de la buena literatura pensada para el papel se haya agotado. La novela no ha muerto y no morirá. Tampoco los cuentos, que se reinventan.

 

Paul Viejo
En Párrafos sueltos (2003), su primer libro de relatos publicado en España, todo era mucho más cercano. La realidad inundaba sus historias y sus personajes hasta el punto de que, recuerdo, en la deliberación del jurado que le concedió el Premio Ramón J. Sender, el crítico Santos Sanz Villanueva “jugó” a reconocer las diferentes oficinas de las editoriales que se nombraban. ¿Fue ese grado de realismo una etapa en tu obra ya olvidado, o simplemente la acción de “Mailer Daemon” debía transcurrir de otra forma?

Doménico Chiappe
Qué buena anécdota, no la conocía. Ya para entonces buscaba una voz, que encontró un agarradero en ese “realismo del imaginario”. Era una época crucial de búsqueda, donde mi estilo evolucionó muy rápido. Aquel cuento, Redactor de memorias, al que te refieres, no se publicó finalmente como se envió al concurso. Cuando supe el resultado y Silvia Iglesias me dijo que le entregara un documento en word para imprimir el libro, yo le pregunté si tenía que ser la versión fiel a la que había enviado. Me dijo que no y le entregué una versión corregida, que había reducido ese cuento (y otros). Justo esa parte de las oficinas editoriales, la abrevié en una frase o dos. Creo que el cuento ganó muchísimo con esta edición. Quizás sacrifique la autoridad autorial, pero me interesa más desarrollar ese vínculo con un lector inteligente.

 

Paul Viejo
El caso de La Fábrica en su decisión de publicar novelas de esta extensión (“pero de largas resonancias”, como apunta su slogan) es casi excepcional, una apuesta exclusiva por la calidad. Sin embargo, ¿cómo lo defenderías tú ante los libreros, suplementos culturales, y en general el comprador medio, que normalmente pueden verlo como un libro “menor”?

Doménico Chiappe
Esta colección tiene la valentía de llamar las cosas por su nombre. ¿Cuántas novelas caben en menos de 100 páginas y se venden en volúmenes que, si pretendes leer acostado en la cama, podrían asfixiarte? Además creo que la inclinación de los agentes no creativos del mercado de considerar obras “mayores” a aquellas que tienen muchas páginas sólo produce lo que vemos hoy con desazón: que la calidad del promedio de las novelas editadas cada año sea muy, muy bajo. ¿Es “menor” un libro de pocas páginas? ¿Es “menor” un libro escrito con humor o con ironía? No lo creo. Ejemplos hay de sobra en el mundo de la literatura. Lo que pasa es que esos libros de pocas páginas dejan márgenes de ganancias menores.

 

Paul Viejo
Así que un libro de relatos, una obra multimedia, una novela corta... Como le preguntaría un editor al uso de hoy: “Chaval, ¿y para cuando una novela-novela?” (Y aquí el entrevistador espera que el Chiappe aproveche lo estúpido de la pregunta para hacer una defensa encendida de cualquier otra cosa que crea necesario defender, si es que lo hay.)

Doménico Chiappe
No tengo prisa por publicar. La somnolencia a la que someto a varios textos no es tiempo perdido. Ya saldrán, quizás. El escritor (y aquí hago esa defensa que espera el entrevistador) tiene el deber de vivir para comprender el mundo y poder retratarlo; no está obligado a redactar. La escritura es un ejercicio mental; la redacción, físico. No soy un escritor Jane Fonda, no me interesa la calistenia.

 

Paul Viejo
Inevitable: en algún artículo bastante citado ya, se te ha colocado como miembro de la “Generación Nocilla”. ¿Sí, no, a veces?

Doménico Chiappe
Halagado por la compañía, a veces forzosa para algunos de los incluidos, si es que no todos muestran descontento con la agrupación; y halagado también por la deferencia de citarme, no me preocupa dónde se me incluye o de dónde se me excluye. Generación Nocilla es un término maravilloso para la crítica y el periodismo pero no tanto para los creadores que siempre esperamos que nos defina una palabreja más heroica o irreverente. Sin embargo, hay que reconocer que se acuñó con toda la ironía revertida de concepto de “afterpop”. Detrás de toda la polémica inútil de tú no eres pero yo no soy, o de tú tienes blog pero yo tengo un gabinete de comunicación, creo que hay algo interesante detrás de lo que se cuece en la trastienda literaria. Hay escritores que manejan una teoría que aplican con la intención de evolucionar el lenguaje. Y esa es la verdadera razón de un escritor: su compromiso con el lenguaje, comprendido aquí tanto el idioma como la manera de manifestarse. No tienen miedo a romper con la tradición. Si la mayoría de autores que hoy son agrupados bajo el término Generación Nocilla prosiguen por ese camino, imagina qué clase de literatura se habrá asentado dentro de 20 años y cómo se habrá abierto el camino (a codazos, seguramente) hasta rondar el centro del canon.

 

Paul Viejo
Hay que reconocer que el primer negocio de Mailer Daemon (dar notificación de los email que no llegan a su destinatario) era un tanto aséptico. Sus correos, aunque útiles, siempre han sido parcos en palabras y un tanto fríos. ¿Cómo lo hubiera hecho Doménico Chiappe de haber sido él el encargado? Desde luego que deberían empezar con algo así como “<Domenico Chiappe> Your email...”

Doménico Chiappe
Diría: <Doménico Chiappe escribió> he leído tu e-mail y lo he memorizado. Lo utilizaré como me plazca y pronto sabré más de ti, que tú mismo. No eres capaz de impedírmelo. No eres capaz de renunciar a mis servicios.

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