|
Aunque el reconocimiento literario en España le haya llegado apenas en el 2005, Alonso Cueto (Lima, 1954) es uno de los escritores peruanos más sólidos y su obra es harto conocida en América Latina. Ha publicado nueve novelas y cinco libros de relatos, y ha recibido, entre otros, los premios Herralde y Anna Seghers.
Escritor realista de fina prosa, Cueto acaba de publicar su novela El susurro de la mujer ballena, un libro intimista acerca de la importancia de la imagen, del poder de la amistad y del inevitable reencuentro con el pasado. Esta estupenda novela ha sido finalista del Premio Planeta – Casa de América en su primera edición latinoamericana.
Nataly Villena
Su novela El susurro de la mujer ballena se construye casi exclusivamente a partir de la tensión entre dos personajes femeninos, aunque ello no haya estado ausente de su obra (difícil de olvidar por ejemplo a Miriam de “La hora azul”). ¿Ha cambiado esto de algún modo su método de trabajo? ¿Qué le ha hecho falta para representar con verosimilitud el mundo sensible femenino?
Alonso Cueto
El origen de El susurro de la mujer ballena es un programa de televisión del que me habló mi esposa hace algunos años. Era un programa de entrevistas en el que habían reunido, veinticinco años, a un grupo de compañeros de colegio. Uno de ellos había sido el chico martirizado, objeto de las burlas de los demás. En el programa, este hombre les contaba a sus ex compañeros lo que habían significado para su vida, las burlas, las mofas y humillaciones que había recibido en el colegio. Les dijo que debido a todo ello, su trabajo, su matrimonio, sus amistades, también se habían visto afectadas. El tema me pareció interesante porque pienso que los salones de clase son mini sociedades, donde ya se pueden ver los roles que luego se cumplen en la sociedad adulta. El grupo de los que mandan, de los que obedecen, de los que son humillados y de los que se mantienen al margen, están ya operando en un salón de clase. Pensé entonces en escribir una novela que reprodujera este reencuentro de dos ex compañeros de clase veinticinco años después del colegio, y que uno fuera el que había sido humillado por los otros. Inicialmente planteé la historia como la de dos hombres pero rápidamente cambié la versión a dos personajes femeninos. Me parecía que la historia es la de una amistad y que, tratándose de ello, los personajes femeninos podrían permitirme una exploración más interesante y compleja de la relación. Creo que en general, las mujeres están mejor dotadas para las relaciones que los hombres, que estamos más encerrados en nosotros mismos. Me decidí a contarla en primera persona, lo que me parecía un riesgo mayor. Sin embargo, he crecido en una familia rodeado de mujeres, lo que me sirvió de mucho, y conté para todo el proceso con la invalorable ayuda de mi esposa. Lo que me interesaba por otro lado no era encontrar una “voz femenina” en general sino la voz de esta mujer en especial, es decir Verónica. En cierto sentido, la tarea de un escritor se parece a la de un actor, en el sentido de que tiene que encontrar la voz particular de cada personaje
Nataly Villena
Hay un cambio temático importante, ¿qué le ha hecho abandonar el drama social a partir de los individuos, como en “La hora azul”, por un tema mucho más íntimo como éste?
Alonso Cueto
Es cierto que esta novela podría ocurrir en cualquier país, siempre y cuando los personajes pertenecieran a la clase media alta. En eso se diferencia de mis dos novelas anteriores. Pero también tiene que ver con nuestra época pues el contexto de la historia es el del culto al cuerpo. La desesperación de Verónica por lucir bien, por no envejecer y la discriminación de Rebeca por su obesidad me parecen una señal de esta religión del cuerpo que es parte de nuestra época. Por otro lado, creo que, en un contexto social definido o no, todas las historias siempre son individuales. El único material de un novelista son sus personajes y lo que pasa con ellos en su entorno, en cualquier lugar y época.
Nataly Villena
El estereotipo de la mujer de éxito está presente: su reconocimiento en el trabajo va de la mano de una vida personal insatisfactoria, evita los grandes cuestionamientos y está consciente de lo que la sociedad espera de ella. ¿Ha creado a este personaje pensando en una encarnación de lo convencional?
Alonso Cueto
Creo que lo convencional siempre es parte de una apariencia en las personas. En el fondo, en todo ser humano hay algo de no convencional que con frecuencia es suprimido. Si uno hurga en las personas más convencionales, va a encontrar dramas singulares y originales. En cierto modo, el propósito de cualquier historia es hurgar debajo de las caras de lo convencional y llegar a lo único, lo verdadero en la vida de sus personajes. Me parece que en Verónica hay un viaje hacia la verdad, en el sentido en el que ella va reconociendo muchas de sus limitaciones y carencias. Comprende que la aparición de Rebeca en cierto modo ha activado la liberación de sus culpas y contradicciones.
Nataly Villena
La apariencia es un tema central de su novela, de hecho, usted lleva esta cuestión al límite abordando el tema de la gordura. ¿Es una crítica a los cánones de una sociedad que tiene horror de lo distinto?
Alonso Cueto
Sí, creo que vivimos en una época de culto al cuerpo y eso se puede ver a nuestro alrededor, en la publicidad y en los medios. El culto al cuerpo se ha convertido en una religión en el siglo XXI. Muchos de los aspectos de la religiosidad se han trasladado a este culto. La admiración por los milagros por ejemplo se ha convertido en la devoción por la cirugía plástica. Lo mismo puede decirse de los gimnasios que recuerdan a los antiguos templos y de las dietas que recuerdan los sacrificios de la religión tradicional. Los desfiles de modas y de belleza son ritos modernos. La admiración al cuerpo perfecto es parte esencial de nuestra cultura. Un ejemplo reciente es David Beckham y su mujer. Y sin embargo es irónico que simultáneamente vivimos la peor pandemia de obesidad en países como los Estados Unidos.
Nataly Villena
En una de las escenas, su protagonista manifiesta envidiar la obesidad de Rebeca. ¿Es el exceso la única manera de ser fiel a sí mismo?
Alonso Cueto
Verónica siente que la vida se ha tomado sus atribuciones con ella. No ha podido atreverse a enfrentar a su marido, a su amante, a su padre. Su inseguridad se lo ha impedido. En este sentido, siente envidia de Rebeca que es un ser activo y militante. Sin embargo, creo que también le tiene lástima y cariño y odio. En cuanto al tema de la fidelidad, creo que hay muchas maneras de ser fiel a uno mismo, entre otras cosas porque en toda persona coexisten muchas identidades que aparecen y desaparecen en diferentes momentos. Me interesan los personajes contradictorios, llenos de inseguridades y cuestionamientos, que pueden cambiar rápidamente de opinión. Me parece que la mayor parte de los seres humanos somos así en una época en la que las ideologías y las religiones han periclitado.
Nataly Villena
Otro de los grandes temas es el de la amistad. ¿Cree usted que varón y mujer viven de manera distinta la amistad?
Alonso Cueto
Creo que las mujeres son más capaces de entregarse. Viven pensando en los otros, y exigen reciprocidad en este tema. Son las que se acuerdan de los cumpleaños y los aniversarios, por ejemplo. Los lazos entre dos hermanas o entre madre e hija, son más fuertes que los que hay entre dos hermanos o entre padre e hijo, que muchas veces compiten entre sí. En realidad, el mundo femenino me parece fascinante porque es un mundo más vasto y complejo que el de los hombres. Como muchas mujeres han sido reprimidas por sus esposos y padres, se han replegado en sí mismas y han diseñado una intimidad mucho más intrincada que la de los hombres. Muchas veces, cuando un grupo de mujeres se junta, podemos ver esa energía liberada.
Nataly Villena
¿Qué hay detrás del estatus de la víctima en su novela?
Alonso Cueto
La víctima que es Rebeca juega un rol liberador porque activa la culpa que Verónica había escondido. Esto me parece esencial para entender el final. Verónica no había procesado realmente su culpa por lo sucedido, y solo lo hace veinticinco años después. En cierto sentido, la víctima es una reveladora de la verdad. Esta es una verdad escamoteada y escondida hasta entonces.
Nataly Villena
Cuando los viejos demonios regresan a pedir cuentas y exigen un derecho de existencia a sus protagonistas. ¿Qué rol juega ahí el perdón?
Alonso Cueto
El perdón es un intento de pactar con el pasado. Me parece que todos nos enfrentamos a la noción de lo irreparable en nuestras vidas, a través de nuestra relación con el pasado. El perdón es un intento por saldar las cuentas no sólo con la otra persona sino con nosotros mismos, a través de un pacto. Es como recuperar el tiempo. Creo que en el fondo lo que siempre busca Rebeca es que Verónica le pida perdón y a lo largo de la novela lo intenta de muchas formas.
Nataly Villena
Una característica que llama la atención es que, aunque la información está presente en su novela, los personajes parecen desconectados de ella. ¿Hay detrás de esto una oposición entre lo público y lo privado?
Alonso Cueto
Me interesaba que la protagonista fuera una periodista porque es una profesión basada en el poder de la comunicación. Sin embargo, en su vida privada ella es incapaz de comunicarse con las personas que la rodean. Por otro lado, creo que para muchos de nosotros, las noticias transcurren como para ella. Hay tantas que no podemos detenernos en alguna por mucho tiempo. El mundo moderno es el registro fugaz de una infinita cantidad de información, es decir una exaltación del presente. Es allí donde interviene el pasado con toda su fuerza, bajo la forma de Rebeca. Siendo una periodista que busca lo que ocurre en el presente, Verónica se ve involucrada gracias a la aparición de Rebeca, en el pasado. Es curioso que en la cultura y el mundo quechua, el pasado es lo que aparece delante de nosotros (es lo que podemos ver) mientras que el futuro aparece detrás (es lo desconocido). En cierto modo, Verónica se ve obligada a confrontar su pasado. En general, siempre he pensado que la felicidad de una persona depende de las relaciones que tenga con su pasado oculto.
El susurro de la mujer ballena, de Alonso Cueto
por Gabriel Ruiz-Ortega
Son pocos los narradores que logran superar con su última publicación lo anteriormente presentado. Dicen que esta constante se da con un solo libro, pero cuando esta se repite con tres o cuatro publicaciones, pues no tenemos otra opción que seguir con atención lo que próximamente el autor publicará, sabiendo bien que lo acabado de leer es lo mejor que ha escrito.
Ésta es la sensación que percibo con las novelas del narrador peruano Alonso Cueto desde la publicación de “Demonio del mediodía” (1999), la cual terminó de redondear un ciclo novelístico dedicado a la exploración de las vicisitudes de la clase media limeña. Sin embargo, es a partir de la publicación de “Grandes Miradas” (2003) que la narrativa de Cueto adquiere un vuelo no muy esperado entre sus lectores, como fue el hecho de novelar en tiempo real un capítulo oscurísimo en la historia contemporánea peruana: el fin de la dictadura fujimontesinista. Con este libro él fue el primero en ficcionalizar los enredos de la mafia que gobernó al Perú durante diez años, y el saludo de la crítica y el favor de sus lectores quedaron reflejados en el dictamen de que esa era la mejor novela del autor. La acogida fue tan buena que no tardó mucho en aparecer una edición española a cargo de la editorial Anagrama, la cual fue reconocida por la crítica y permitió la justa internacionalización del autor. Un par de años después se alzaría con el Premio Herralde de Novela, el cual, a razón de muchos, es el que premia las obras basándose exclusivamente en la calidad literaria. Al igual que con “Grandes Miradas”, “La hora azul” fue catalogada como la mejor novela del autor. El tema era también distinto, aunque relativamente emparentado con “Grandes ...”: los años de la violencia política peruana. “La hora azul” lleva a la fecha no pocas reediciones y las traducciones se vienen incrementando considerablemente.
Como ya el lector sabrá, “El susurro de la mujer ballena” fue finalista del primer Premio Iberoamericano Planeta-Casa América de Narrativa 2007. ¿Qué es lo que hace especial a este nuevo libro de Cueto?, pues para empezar: el regreso a la temática que siempre ha sido su gran demonio literario: la conciencia de personajes comunes y corrientes de la tan contradictoria clase media peruana. No mafias dictatoriales. No violencia política. En “El susurro de la mujer ballena” tenemos a una mujer dotada de inteligencia, belleza y éxito laboral llamada Verónica, quien recuperándose de un ataque nos relata en tono casi confidente el reencuentro con una amiga del colegio a quien no ha visto en años, amiga a la que recuerda, principalmente, por su axiomática fealdad y extremada gordura, las cuales siempre fueron motivo de burla durante los años escolares que ambas vivieron juntas. Rebeca es la mujer que permite explorar a Verónica aspectos que asegura olvidados y superados en su vida.
No son pocos los escritores que se han ido contra la pared cuando han intentado recrear el mundo interior femenino, el que es, en opinión de todos, el más difícil de asumir porque se pende siempre de anchos márgenes por los cuales puede echarse a perder todo lo escrito, la trama se va a pique, la voz femenina se corrompe y lo que es frustrante: ya no hay manera de reflotar la historia. No por nada Alonso Cueto es muy conciente de esto, y es por ello que arriesga su relato apelando a diálogos concisos y frases precisas en pos de la tensión narrativa que mantiene al lector, en vilo, hasta la última página.
Como nunca antes la presencia de su admirado Henry James está presente. La introspección del mundo interior es el gran legado del apreciado escritor norteamericano, y esta característica ha estado presente en toda la narrativa de este escritor peruano. Al igual que en sus anteriores libros, hay una constante que reflota en los momentos en los que sus personajes están en un estado límite existencial: la aparición, al azar, de los héroes anónimos que ofrecen una oportunidad de vida, tal y como se ve con el apabullante testimonio de Rebeca al dar cuenta de lo ocurrido en la fiesta de promoción del colegio, el cual tira por los suelos toda la leyenda negra que sus amigas y amigos habían creído de ella a lo largo de los años. Escena premunida de altas cuotas de ternura y desgarro, la cual permite no sólo saber las razones de la búsqueda sincronizada de Rebeca por Verónica, sino que le confiere a la novela de una virtud muy pocas veces vista en la novela contemporánea, la cual no diré porque no soy reseñista descriptivo.
El regreso de la mujer ballena es una extraordinaria novela, e irá creciendo en referencia a medida que pasen los años. Lo que tengo muy claro es que Alonso Cueto es el mejor escritor peruano hoy en día, y si nos aferramos a la constante señalada, en cuanto a su producción, pues esta genera en sus lectores una enorme expectativa por lo próximo que vaya a publicar. Lujo que sólo se permiten los escritores de raza y concientes del arduo y placentero oficio narrativo.
|