borde Sumario. Entrevistas.

María Tena

María Tena

«Para hablar de emociones profundas prefiero la transparencia»

Isabel Martín

María Tena acaba de publicar Todavía tú (Anagrama), una novela que con tono íntimo y prosa pausada habla del primer amor, del lastre de los recuerdos, de lo efímero de los sueños y de los deseos insatisfechos. En Todavía tú, historia con la que Tena logró ser una de las finalistas de la última edición del Premio Herralde, hay un lenguaje sugerente y evocador, de bellas descripciones en las que el paisaje es reflejo de los sentimientos del protagonista. “Para hablar de emociones profundas prefiero la transparencia”, dice María Tena, quien trabaja concienzudamente cada párrafo, “hasta que me sé de memoria la novela”.

 

Isabel Martín
¿Cuál fue la espoleta que le llevó a escribir Todavía tú?

María Tena
Desde que empecé a escribir me ha interesado el tema de la memoria. Nuestros recuerdos reordenan nuestra vida, le dan un sentido coherente que en la realidad no existe. Lo mismo pasa con la literatura. Las historias de ficción siempre tienen más sentido que nuestra vida real. La realidad no hay quién se la trague. Shakespeare en Macbeth dice que la vida es un cuento contado por un idiota. Y tiene razón. Si contásemos en una novela, de una manera literal, algunas cosas que suceden cada día, no resultarían verosímiles. Esta historia me permitía mezclar recuerdos y ficción y crear un personaje que, de algún modo, al recordar, reinventa su vida, la dota de sentido. Durante tiempo pensé que en la vida uno se enamora de verdad sólo una vez. El tema de los amores únicos, que permanecen más allá del tiempo, me fascina. Y suelen ser amores contrariados. Mezclé estas dos ideas y de ahí salió este personaje a cuya vida, en presente y en pasado, asistimos en Todavía tú

 

Isabel Martín
¿Qué papel desempeña el paisaje en esta novela?

María Tena
Ese pueblo, esa playa de horizontes inmensos y veranos luminosos, que es el paisaje de la infancia del personaje, representa todo lo perdido. Cuando el protagonista vuelve a España ese espacio vuelve cobrar vida en su memoria, como si el tiempo no hubiera pasado. Y, como sucede en el norte de España, el clima es cambiante. Hay una parte de sombra pero también hay días claros, luminosos. Un verano infinito que se ha quedado anclado en su recuerdo junto a las emociones más intensas. Cuando vuelva pisar esa playa y se atreva a agitar las aguas del pasado, su destino, como si hubiese desafiado a algún dios de la antigüedad, le saldrá al encuentro.

 

Los edificios hablan

Isabel Martín
¿Qué le movió a elegir a un arquitecto como protagonista del libro?

María Tena
Cada casa es una vida, los edificios también hablan. Los arquitectos dibujan algo de nuestra vida cuando diseñan los espacios que habitamos. Este arquitecto también dibuja su vida a través de sus palabras. Además de ladrillos y cemento, los arquitectos usan la luz y las sombras, los volúmenes y el vacío. Este arquitecto pasa toda la vida buscando, también a través de su profesión, la luz que le faltó en su infancia y rellenar sus vacíos existenciales. La arquitectura es su profesión, parte de lo que considera su triunfo personal pero sobre todo una conquista sobre el mundo que anhelaba poseer cuando se enamoró por primera vez.

 

Isabel Martín
¿Su estilo ha encontrado acomodo definitivo en una prosa transparente y natural?

María Tena
Nada es definitivo en literatura pero para hablar de emociones profundas y complejas prefiero la transparencia. Me gusta ese contraste entre un contenido que intento que vaya más allá de lo banal y un estilo muy claro, una historia que fluya bien y que cualquier lector pueda entender.

 

Isabel Martín
¿Lo más difícil en la literatura es la sencillez?

María Tena
La sencillez no es muy difícil pero da mucho trabajo. Para conseguir que en una página haya justo las palabras necesarias, ni una más ni una menos, trabajo cada párrafo hasta que me sé la novela de memoria. Soy una currante de las palabras. Y, a la espera  de otros talentos, sé que el tiempo y la constancia acaban dando fruto.

 

Sin distracciones

Isabel Martín
¿El resentimiento del desclasado es una fuerza arrolladora?

María Tena
Es el deseo el que tiene fuerza arrolladora. Hay un momento en que uno de pronto sabe lo que quiere en la vida y va a por ello sin distraerse. No hay edad para esta revelación. Mi personaje lo comprende desde que es adolescente porque en él ser un desclasado precipita la historia. Su deseo se forja cuando se va dando cuenta de que por su condición de niño sin padre es un marginado en ese pequeño pueblo de pescadores.  El contraste con los veraneantes enciende la chispa y le pone a actuar.

 

Isabel Martín
¿Cómo ha evolucionado desde su primera novela, Tenemos que vernos, a Todavía tú?

María Tena
Uno de los desafíos de esta novela es narrar en primera persona desde un personaje masculino. Aunque hay mucho en mí de las luchas, las inseguridades y también de las miserias de ese personaje, nadie podrá decir que ésta es una novela autobiográfica. Un paso adelante significativo porque al tomar distancia la historia  gana coherencia y unidad. El estilo y la estructura las he trabajado mucho y noto el aprendizaje que supuso Tenemos que vernos, una novela a la que debo casi todo. Los escritores nunca estamos seguros de lo que hacemos pero en Todavía tú he logrado controlar algo más mis propias incertidumbres y eso me ha hecho disfrutar más del resultado.

 

Deseo inalcanzable

Isabel Martín
¿Cuál es el peor enemigo del escritor?

María Tena
No creo que haya un escritor tipo. Igual que cada escritor escribe por razones bien distintas y con metas y ambiciones diferentes, los problemas varían según el carácter, la experiencia, el oficio. Para mí el mayor enemigo es saber que persigo un deseo inalcanzable. A veces en la imaginación bordeo, casi vislumbro, la verdad literaria pero puesta en el papel, convertida en palabras,  los límites se ensanchan. La página única, esa que me dará la salvación como escritora siempre está más allá. Escondida en el fecundo y confuso territorio de los deseos insatisfechos, de las pasiones inalcanzables. También  hablo a de eso en Todavía tú

 

Isabel Martín
¿Qué historias le interesan, las que parten de la emoción o de la reflexión?

María Tena
Me interesan las historias que son capaces de plasmar la emoción y la reflexión en imágenes vivas, visibles, concretas. Historias que van a la raíz del ser humano, que no se quedan en la anécdota o se pierden en rodeos. La ficción que me conmueve es la que negocia con lo concreto y se apropia de su fuerza.

 

Isabel Martín
¿Para imaginar necesita personas y paisajes reconocibles?

María Tena
Imaginación y memoria están hechas del mismo material del que están hechos los sueños: las imágenes. Escribo porque recuerdo, porque puedo manipular todo lo que una vez fui, lo que deseé, lo que quizá ya no está pero aún me pertenece. Porque qué tiene el escritor si no es su memoria para batir algunas de las imágenes del pasado y convertirlas en una historia ficticia. Un  pastel que tiene ya poco que ver con la tarta de cumpleaños de nuestra infancia pero que a nosotros, imbéciles y fatuos, nos sabe igual que si la hubiéramos vuelto a cocinar. Lo reconocible no es sólo lo que realmente sucedió sino todo lo que leímos, lo que nos contaron, lo que soñamos, lo que deseamos. O lo que alguna vez se cumplió y luego perdimos. Ese es el paraíso perdido también del personaje de Todavía tú.

 

Isabel Martín
¿Escribirá algún día un libro de memorias?

María Tena

Me gustaría más ordenar y publicar algunas de las notas que he ido tomando todos estos años y que constituyen más que un diario personal, un diario de escritor. Para escribir mis memorias tendría que buscarles un argumento. Seleccionar lo que tuviera sentido y  pudiera interesar a alguien más allá de mi familia o mis amigos.  Todavía no lo he conseguido.

 

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