borde Sumario. Entrevistas.

Isaac Rosa

Isaac Rosa

«En el momento en que se escribe y se publica algo, se está aportando un punto de vista, por mucho que uno se centre en un tema»

Conversación con Irene Zoe Alameda, escritora, autora de Sueños itinerantes

Isaac Rosa. La escritura responsable

 [FRASES CLAVE:

  1. Para la industria de la cultura, el escritor es una figura que vale para todo.
  2. Que hayas escrito una novela no significa que puedas opinar sobre cualquier cosa.
  3. Hay que reclamar a los escritores más responsabilidad en el cuidado del lenguaje.
  4. Hay que sacar de contexto las palabras.]

 

Irene Zoe Alameda.- Parece que publicar con Seix Barral garantiza la atención de la crítica. Tu segunda novela, El vano ayer, también ha llegado a muchos lectores, aunque no a tantos como habría llegado si hubieses publicado con una editorial más “publicitaria”. ¿Te tienta la idea de probar con otras editoriales en el futuro?

Isaac Rosa.- No me han hecho ninguna oferta... Nadie me ha ofrecido nada. Mi tercera novela la tengo comprometida con Seix. Y también me convenció para reeditar mi primera novela.

 

Irene Zoe Alameda.- ¿Cómo surgió el proyecto de esta nueva versión de La mala memoria, bajo el titulo de Otra maldita novela sobre la guerra civil?

Isaac Rosa.- Le expliqué a la Editorial que no iba a tener novela nueva hasta el año que viene, porque 2005 y 2006 han sido años frenéticos. Necesitaba centrarme y tener tiempo, porque sé que con mi próxima novela me la juego, y tengo que ir tranquilo. Sé que con mi tercera novela, la que estoy por escribir, me van a mirar de otra forma, sé que no me van a perdonar nada...

 

Irene Zoe Alameda.- Eso es verdad. Yo, en cambio, me siento con la libertad de hacer lo que me dé la gana, porque no he despertado la expectación que tú sí has creado.

Isaac Rosa.- Yo sé que a mí va a haber quien me quiera dar el palo en mi próxima novela... Quiero ir con calma, le dije a la editorial que no tenía prisa... Realmente, sólo hace tres años que saqué mi novela, tampoco pasa nada por tardar tres o cuatro años hasta la próxima. ¿Por qué hay tanta presión? ¿Se tiene que sacar libro todos los años? A mí desde el 2004 todo el mundo me preguntaba: “Bueno, ¿y cuándo sale tu próxima novela? ¿Tienes ya novela?” Y sólo hace tres años que he publicado El vano ayer, pero nos hemos acostumbrado a que haya autores que publican libro todos los años, incluso varios libros al año: que si una novela, que si un libro de artículos... Yo avisé a la editorial de que hasta dentro de un tiempo no iba a tener novela. Y no me refería a publicar, sino a entregársela yo a la editorial, y entonces la editorial me dijo que, mientras, podíamos sacar mi primera novela, para que no pasara tanto tiempo. Pero ya ves tú, “tanto tiempo”: estamos hablando de dos o tres años.

 

Irene Zoe Alameda.- Es un peligro. Yo creo que tenemos que olvidarnos de esas presiones. Es comprensible que la editorial tenga miedo a que se olviden de un@: se olvidan, y luego cuesta más volver a arrancarte. Sin embargo, la realidad es que de un día para otro un@ saca nuevo libro, vuelve a estar ahí. Y para la gente el tiempo –dos, tres años...- es relativo.

Isaac Rosa.- Esto lleva a muchos autores interesantes a la sobreproducción y a acabar sacando, prácticamente, el mismo libro todos los años. Lo que pasa con Paul Auster, por ejemplo, aunque le dieron el Príncipe de Asturias. Es un autor que publica demasiado y que tiene ya una fórmula que sabe que interesa y que gusta, y se vende muy bien; pero que no deja de sacar el mismo libro una y otra vez. Cae en la sobreproducción: si sacara, en vez de un libro cada año, cada tres años, sería mucho mejor. Igual que otros autores que están presionados por su editorial, por el público, por la crítica, o por la cuenta corriente… pero que tienen que publicar todos los años.

 

Irene Zoe Alameda.- Esa presión la veo en muchos autores, veo que sobre ti recaen muchas expectativas. Mi caso ha sido diferente, y me considero afortunada, porque me ha ido bien: me han llamado, he estado ahí, no me han tratado mal… Pero aún no he dado un gran salto al público, me conocen en el ámbito literario, pero no mucho más allá. Tal vez se deba a que he hecho algo “raro”, y eso me deja libertad para hacer lo que me dé la gana en mi próxima novela. Me puedo permitir un cambio de registro, incluso sacar una novela histórica, por poner un ejemplo, opuesto a mi primera novela. Sea lo que sea lo próximo que saque, decepcionará a poca gente que me pueda seguir desde Sueños itinerantes, que gustó pero con una prevención. Lo que sí he observado es que la fama nos hace daño a los artistas jóvenes, porque nos acostumbra a ver nuestro nombre bien tratado durante meses en los medios...

Isaac Rosa.- Luego viene el vacío. De repente: “Ya no hablan de mí, ya no se refieren a mí”. Del mismo modo que digo que hay una sobreproducción, hay también una superexposición. Los escritores pretenden estar todas las semanas saliendo en el suplemento cultural, en la revista de turno, en el periódico… y realmente también llega un momento en el que se necesita cierta indiferencia, y que no estén hablando de ti. Pero supongo que cuando te acostumbras a ser todo el tiempo el centro de atención, te genera de repente un pánico: “¡Se olvidan de mí! Ya nadie se acuerda de mí”.

 

Irene Zoe Alameda.- También he visto que hay mucha rivalidad y desconfianza entre los autores que empiezan. Aunque, si se observa con atención, es evidente que hay sitio para muchos, porque los medios de comunicación necesitan información nueva de forma permanente. En una labor que requiere tanto tiempo y tanta soledad como la nuestra, hay que estar content@ de que los medios se centren en otros, para que le dejen a un@ estar tranquil@: a un@ mism@ con su obra. Los medios requieren nombres, cada nuevo autor es algo así como una nueva marca.

Isaac Rosa.- En las múltiples comidas, y presentaciones, a las que he tenido que asistir, he conocido a mucha gente, desde gente joven que está empezando a gente que ya tiene su oficio, a la que le importa no tanto escribir como ser escritor. Para muchos, ser escritor significa tener una serie de atributos, una posición… y lo de menos es si escribe o si no escribe. A mí, todavía me da un poco de vergüenza decir que soy escritor. Y eso que figuro como tal en la Seguridad Social… Pero cuando tengo que rellenar un cuestionario, me da pudor poner que, de profesión, soy escritor. A veces pongo que soy periodista, que parece que está socialmente más aceptado, me parece menos vanidoso. Pero hay muchos a los que les gustaría llevar una tarjeta de visita en la que pusiera “Escritor”.

 

Irene Zoe Alameda.- Pero esos son escribidores.

Isaac Rosa.- La propia sociedad y los medios de comunicación crean la figura del escritor, que ocupa su lugar en la industria cultural. Parece que el escritor vale para todo, tú lo habrás comprobado: nos invitan a todo tipo de foros, y nos preguntan por cosas que no tienen nada que ver con nuestra obra. Se considera que un escritor tiene opinión, y a partir de ahí le pueden invitar a lo que sea. A mí me han encuadrado, en primer lugar, como autor de la memoria histórica. Y a mí eso ya me cansa. Por otro lado, me han encuadrado como autor joven, así que me llevan a historias del tipo “La joven literatura de hoy”. Y allá va uno, a la mesa, al artículo… a lo que le pidan. A partir de ahí, le van usando para más cosas. Si les suena que uno es de izquierdas, le piden un artículo, aunque tenga que ver con la política europea, o americana. Al final, claro, como a todos nos preguntan nuestra opinión, muchos terminan metiendo la pata, y diciendo tonterías.

 

Irene Zoe Alameda.- No es raro: si un@ se expone constantemente, termina equivocándose.

Isaac Rosa.- Pero, en realidad, que yo haya escrito una novela, aunque sea buena, no significa que pueda opinar de todo, ni que mi opinión tenga interés.

 

Irene Zoe Alameda.- Sin embargo, muchos piensan que el escritor debe aportar un punto de vista a la sociedad.

Isaac Rosa.- De hecho, todo escritor aporta ese punto de vista. En el momento en que se escribe y se publica algo, se está aportando un punto de vista, por mucho que uno se centre en un tema.

 

Irene Zoe Alameda.- Desde la ficción, ese punto de vista se aporta con unos matices, a veces ambiguos.

Isaac Rosa.- Para los escritores, la ficción tiene menos peso que para los lectores. Los lectores no reciben nuestros libros sólo como invenciones. Nuestras novelas tienen una influencia ideológica mucho más fuerte que el ensayo o la poesía. En primer lugar porque sobre todo se lee novela, más que cualquier otro género, y en segundo lugar, porque el pacto que se establece con el lector le hace leer y recibir la novela como si fuera realidad. A mí me invitan a hablar de franquismo, y yo no soy un experto en el franquismo, sólo he escrito una novela sobre el franquismo. Pero me invitan a jornadas universitarias y a seminarios con historiadores. Yo nunca he hecho una investigación sobre el franquismo: he leído materiales para mi novela, pero no tengo ninguna cualificación sobre el tema. No obstante, se entiende que mi aportación tiene que ver con una idea sobre el franquismo. Los historiadores que se sientan a mi lado se quejan de que quienes estamos contando hoy la historia reciente de España somos los novelistas, más que los expertos. A la gente le llegan los conceptos y la información a través de las novelas. Finalmente, las novelas tienen un peso mayor que el que los propios autores nos creemos.

 

Irene Zoe Alameda.- Damos la versión final.

Isaac Rosa.- Mi novela no la leen como una obra literaria, sino como una aproximación al franquismo. Eso coincide en parte con mi intención, es evidente, no es que sea un efecto colateral. Yo quería proponer una idea de ese periodo, pero sobre todo El vano ayerse lee como una interpretación del franquismo.

 

Irene Zoe Alameda.- Lo que me interesa más es el diálogo que recoges entre la España actual y la del pasado. Lo que más va a quedar de tu novela es que presenta las dos versiones actuales del pasado, los dos modos de entender la historia desde dos perspectivas ideológicas. Y claro, no hay modelos ideológicos si no hay historia que interpretar, e interpretación en la que apoyarse.

Isaac Rosa.- Es una novela escrita en el presente que mira al hoy. No me interesa el franquismo más que para saber lo que pesa sobre el presente, para saber dónde están las raíces de lo que vivimos hoy. Yo no soy historiador. Otros novelistas se refieren al franquismo como si hablaran de los templarios o del Imperio Romano: lo usan como un decorado. A mí me interesa lo que aún hoy pesa, lo que aquello fue en relación con lo que es hoy.

 

Irene Zoe Alameda.- El vano ayer sobresale por encima de las demás revisiones que se están haciendo acerca de ese periodo, porque permite ser extrapolada a otras épocas y a otros conflictos. Si la lee un norteamericano, va a ver reflejada la situación de su país en el momento actual.

Isaac Rosa.- Eso lo comprobé en América Latina. Con el premio Rómulo Gallegos, la novela se publicó allí, y vi que no sólo se leía como una novela española, sino que en muchos países siguen vigentes las huellas de dictaduras del pasado. Lectores de Argentina, Chile, Centroamérica… la leen y ven que tiene mucho que ver con su país. Allí también se podría escribir una novela desde su historia.

 

Irene Zoe Alameda.- Yo creo que esa novela ya la has escrito tú, no creo que haga falta reproducirla para otros países, la tuya vale para todos. No es lo mismo hacer ficción que expresar una opinión sin más. Como escritora, encuentro más fácil analizar la realidad desde la metáfora que tal cual es. Accedo a ella a través de la relectura de la metáfora.

Isaac Rosa.- Para hablar de la realidad, lo primero que hay que hacer es encontrar un lenguaje. A veces, el lenguaje que se refiere a la realidad ya está muy predeterminado, demasiado lleno de significados

 

Irene Zoe Alameda.- De connotaciones.

Isaac Rosa.- Es muy difícil escoger las palabras, porque el lenguaje es muy previsible, carece de inocencia y está cargado de significados anteriores a que tú escojas esas palabras. Por eso es mejor marcar esa distancia con la metáfora. También puedes utilizar la ironía. Pero sin esos recursos literarios no puedes acercarte a la realidad.

 

Irene Zoe Alameda.- Cuando me pregunto, o me preguntan, qué opino sobre algo, no tengo una respuesta inmediata. Pero si traslado esta pregunta al terreno de la metáfora, sí puedo plantearme una postura. Tal vez es porque el lenguaje metafórico está más limpio, es más libre. ¿Qué colectivos crees tú que son más culpables hoy de cargar las palabras de connotaciones, a veces perversas?

Isaac Rosa.- El de los periodistas, aunque no es fácil generalizar. Es mejor hablar de los fabricantes de noticias, que generan noticias, y no ponen cuidado en las palabras, en las construcciones que usan. Tenemos muchas frases hechas que damos por sentadas, pero que llevan mucha carga ideológica. Y encima limitan la descripción de la realidad. Parece que los periodistas disponen de grupos de palabras para describir realidades distintas, y que esas palabras no se pueden intercambiar. Un lenguaje más libre de connotaciones haría esas realidades mucho más transparentes.

 

Irene Zoe Alameda.- O sea, que hay que tratar de robar al lenguaje la frase hecha.

Isaac Rosa.- Sacar de contexto las palabras. Si no, el contexto es tan cerrado que condiciona.

 

Irene Zoe Alameda.- Cuando descontextualizas una frase hecha, invitas a una lectura muy rica: porque el lector, entonces, lee lo literal, lee lo que no está presente, y compara, saca sus conclusiones de por qué esas palabras no están donde solían estar.

Isaac Rosa.- No sólo los periodistas tienen mucha responsabilidad, también los escritores. A menudo tienen cierta desidia, y deberían (deberíamos) ser mucho más cuidadosos al escoger las palabras. Un escritor no puede utilizar el lenguaje que le da la sociedad, porque entonces al lector le ofrece, sin darse cuenta, una serie de significados que otros han puesto ahí por él. Hay que reclamar más responsabilidad en el cuidado del lenguaje.

 

Irene Zoe Alameda.- En ese sentido, ¿no crees que, después del reconocimiento que ha tenido El vano ayer, sacar una novela que escribiste a los 22 años es un paso atrás?

Isaac Rosa.- Seix Barral me dijo que querían reeditarla, y yo respondí que esa novela no podía sacarla así sin más. Aunque La mala memoria me parece una obra decente e interesante, ya no tiene que ver con lo que me gusta hacer ahora, con el tipo de literatura que me interesa. Es una novela en la que reconozco muchas cosas que ahora haría de otra forma. Creo que para la gente a la que le ha podido interesar El vano ayer, mi primera novela le resultará decepcionante, incluso aunque la consideren una novela de juventud: es una novela convencional en muchos sentidos, y tiene muchas cosas propias de escritor haciéndose todavía. Por eso dije que esa novela no se podía publicar sin más, y propuse una idea: destrozar la novela, cogerla y, a partir de ella, reflexionar sobre una serie de cosas.

 

Irene Zoe Alameda.- O sea, que la novela que ahora publicas no tiene mucho que ver con la versión que escribiste hace diez años. Háblame de La mala memoriade hoy.

Isaac Rosa.- Es una novela que se refiere a la Guerra Civil, y que por un lado me permite reflexionar sobre toda esa moda que hay de escribir libros sobre la Guerra Civil y sobre la memoria (el año pasado fue el año de la Memoria). Se han hecho multitud de cosas para conmemorar los 70 años de la Guerra y los 70 años de la República, y en cualquier librería hay saturación de textos sobre la Guerra Civil, la mayoría de ellos “de plantilla”, realmente malos o muy malos. Mi novela sistemáticamente se acerca a eso, y me permite reflexionar sobre este fenómeno que hay ahora mismo de recuperar el pasado desde la ficción, pero con muchas limitaciones. En La mala memoriareflexiono sobre la forma en que se está escribiendo acerca de la Guerra y acerca del pasado, pero también sobre la propia evolución de uno como autor, sobre cómo uno analiza sus textos anteriores. Hay cosas que leo, que están escritas hace diez años, y que me llaman la atención; pero hay otras que me hacen preguntarme: “¿Cómo escribí esto? ¿Cómo puse esto? ¿Cómo escribí esta frase tan cursi?”

 

Irene Zoe Alameda.- Tal vez esas frases funcionaban como tapón, y han permitido que después escribas cosas mejores…

Isaac Rosa.- Sí, sí, pero hay que hacerse cierta autocrítica, hace falta reírse de uno mismo. Y hasta hacerse un poco de sangre. Bueno, como proyecto me pareció mucho más interesante que reeditar la novela sin más, porque la novela en sí está editada, y quien la quiera leer la puede encargar en una librería. A Seix Barral le pareció una buena idea.

 

Irene Zoe Alameda.- ¿Y no te has encontrado con que la novela te gustaba más de lo que habías pensado?

Isaac Rosa.- Al principio me dio un poco de miedo: “Ya verás, la vas a empezar a leer y te va a gustar”. A veces me he dicho “Vaya, si está mejor de lo que yo recordaba”. La recordaba un poquito más inmadura. Hay gente que se ha leído las dos novelas y me ha dicho que La mala memoria le ha gustado más que El vano ayer.

 

 

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