| Preguntas a Jaime A. Vargasluna, editor de Sarita Cartonera
Nataly Villena: Su proyecto parece corresponder a una editorial para los más pobres. ¿Cuál ha sido la recepción de esta estupenda iniciativa tanto de la prensa como del público?
Jaime A. Vargasluna: El proyecto es una editorial no excluyente, eso significa que queremos integrar a los pobres, pero no nos dedicamos exclusivamente a ellos (ni a otros). Sobre la recepción que ha tenido Sarita, al principio fue muy buena en medios (porque éramos algo distinto y nuevo), y mala en ventas, porque a los lectores les tardó arriesgarse. Fue gracias a que editamos a Mario Bellatín que nuestras ventas se incrementaron mucho, y ahora ya todo se ha asentado, la prensa nos trata bien, pero ya no somos una novedad, y si bien sigue habiendo mucha gente que no nos conoce, también tenemos un pequeño grupo de lectores fieles.
Nataly Villena: Sabemos que en el Perú el nivel de educación es bajo y que el poblador medio lee poco. ¿En qué medida Sarita Cartonera puede acercar textos de calidad a un lector que no conoce la literatura?
Jaime A. Vargasluna: Lo principal es hacer buenos libros, a partir de ahí, buscamos que gente que lee poco se entere de nuestros libros y los quiera leer. El tema central (el nivel de la educación) es muy complejo, como editores no creo que nos competa hacer mucho, pero sí como ciudadanos, por ello creamos un proyecto que marcha al lado de Sarita Cartonera y que se dedica a contribuir a mejorar el nivel de lectoría en el país.
Nataly Villena: ¿En qué medida interviene la estética popular en la elección y la edición de sus libros?
Jaime A. Vargasluna: La estética de la manufactura de los libros la deciden los chicos cartoneros, en la medida de sus ganas. En el contenido eso no cuenta tanto, o en todo caso no somos muy conscientes.
Nataly Villena: ¿Cree que la naturaleza de su propuesta podría llevar a elitizar sus libros, convertirlos por ejemplo en libros de colección?
Jaime A. Vargasluna: Por un lado sí, porque hacemos ejemplares únicos, y alguna vez hemos pedido que la tapa la pinten artistas plásticos y los libros se han vendido en circuitos muy elitistas, pero por otro lado deselitizamos más bien, porque los libros son baratos, y el concepto ‘libro-objeto’ por sí solo, no es elitista. Para algunos nuestros libros son de colección y para otros son libros para leer y desechar en una tarde.
Nataly Villena: ¿Cuál es el canal que ustedes utilizan para distribuir los libros producidos por Sarita cartonera?
Jaime A. Vargasluna: Usamos el circuito tradicional, pero también el de los productos reciclables y las empresas solidarias, además de ferias y todo lo que aparezca, y distribuimos en cuatro ciudades del país.
Nataly Villena: ¿Puede este tipo de producción ser rentable y cuál es la importancia del voluntariado?
Jaime A. Vargasluna: Rentable no. Nosotros necesitamos del voluntariado, y de hecho, creemos que esa es una de las partes más importantes del proyecto.
Nataly Villena: ¿Cuántos ejemplares producen por cada tiraje? ¿Cuánto cuesta producir uno de sus libros?
Jaime A. Vargasluna: Pocos, entre 300 y 500 ejemplares. Y producir cada libro nos cuesta un euro aproximadamente.
Nataly Villena: ¿Cuáles han sido los libros con mayor aceptación, y el tipo de público que los compra?
Jaime A. Vargasluna: Los libros que más hemos vendido son Underwood, una novela de Mario Bellatín, Un libro bien grande, editado por Kristel Best, y El arte nazi de Santiago Roncagliolo, pero en ningún caso pasamos de 500 ejemplares. El tipo de público es muy variado, pero sobre todo estudiantes universitarios.
Nataly Villena: ¿Cuáles son sus próximas publicaciones?
Jaime A. Vargasluna: Viene un libro de Laura Benetti, una psicoanalista argentina, un librito de Washington Cucurto y otro de cuentos de Daniel Alarcón.
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