borde Sumario. Nuestro novel

Wendy Guerra

«Nada es una crítica implícita, todo tiene un porqué en la vida de una niña»

 

Entrevista de Luis García

 

Wendy Guerra es nacida en La Habana, diplomada en Dirección de Cine y escritora con apenas dos poemarios en su haber. Hasta ahí, es una autentica desconocida para nosotros, los lectores, e incluso para los editores. O lo era. Ganadora del Primer Premio de Novela Bruguera Editorial con la obra Todos se van, seguro que a partir de ahora Wendy Guerra dará mucho que hablar, por tratarse de una escritora joven nacida después del triunfo de la Revolución.

  

PREGUNTA: Wendy Guerra, Primer Premio Bruguera de Novela...¿Sorprendida?

RESPUESTA: Sorprendida porque en este lugar se encontraron a los más grandes escritores latinoamericanos, sorprendida por la obra que se respira y hace cada día en este país y en Cataluña. Sorprendida por el amor de los lectores que me paran en la calle para felicitarme. Sorprendida cuando me quedo parada en plena avenida Diagonal y me dicen, acabo de leerte y acabo de comprar uno para un amigo.  El Premio Bruguera me sigue sorprendiendo.
  
P: ¿Qué es Todos se van, diario, novela...?

R: Diario novelado, muchas palabras para una niña que tiene que decirla a alguien lo  que no le han dejado decir en voz alta. No hay que ponerle riendas, si llegas al final te rindes y dices, eso es lo que pude terminar y las palabras me dejaron remar hasta el final. Es un diario, un viaje, una vida con carátula y mi nombre en la tapa.

P: Y a tu manera, una novela sobre La Habana, o con La Habana de fondo..., de excusa... ¿qué buscas trasmitir en la novela?

R: No hay excusas ni pretextos, hay contextos y texturas. La Habana es un hermoso y rico telón de fondo bordado de lágrimas, deseo y risas que se cuelan por las ventanas de Nieve. Siento, cuando los amigos me leen mis propios fragmentos por teléfono o en sus casas, ahora que les traje el libro de regalo a Cuba, siento escuchar perlas caer sobre el suelo. Un collar, una diadema que se revienta sobre la losa fría de las casonas de La Habana.

P: ¿Por qué has escogido el diario como género para contarnos la vida cotidiana de la Cuba actual?

R: Yo no escogí mi diario, mi madre lo hizo por mi cuando aprendí a  escribir, entonces no pude parar es una obsesión estructurada ya en mi. Parte de mi cartera, de mis gestos. Paro en una calle sin que me descubran, anoto y luego acomodo los pocos diálogos narrando en mi diario personal.

P: ¿No se puede ver en Todos se van una crítica implícita al régimen cubano?

R: Nada es una crítica implícita, todo tiene un por qué en la vida de una niña. Esa niña es muy chica para responderse esas preguntas que se le asoman a la mente. Criticar, juzgar le es imposible. Una adolescente se hace más rebelde, es una Nieve que se deshiela en El Caribe y establece el dolor como reflejo de lo que le golpea. Así lo escribí.

P: ¿Qué tiene de autobiográfico, que lo tendrá, sin duda, Todos se van?

R: Mi columna vertebral, mi médula espinal: «algunos pocos conocidos» y  caracoles que me encontré en la playa y fui dejando como «quien escribe palabras sobre la arena». La palabra Guerra en mi memoria. Esas cosas tenemos la Nieve, el trópico y yo en común para hilar este diario.

P: La literatura cubana está dividida entre los autores del interior y los del exterior... ¿Sientes desde tu lugar de origen esa división?

R: Siento que en el interior se ha gestado todo, es «El vientre del pez», de allí venimos y algunos se retornan allí para escribir de espaldas a las voces del mercado. Lees mucho eso de Banes, Holguín 1947. Quizás Santiago de Cuba 1963 y así lees Güines, La Habana 1970, que es mi caso. No nací en plena La Habana. Así que cualquier cosa que pase en una isla nos ocurre en general, pero la provincia marina y madura a los autores, llegando a La Habana traen su sobrepeso y lo dejan sobre mesas y ojos maravillados con los diamantes pulidos en el interior de ese vientre que es la isla profunda.

P: ¿Y te sientes cercana a los escritores de tu generación?

R: La palabra generación es muy amplia, no me atrevo a usarla mucho. Me siento cercana a los compositores, a los artistas, me siento parte del mundo y eso lo he ganado pensando que mi soledad no puede apartarme de los que admiro.
  
P: ¿Conocías Bruguera? ¿Eres consciente de la importancia del premio? Porque estamos ante una de esas editoriales con las que todos hemos crecido como lectores... comparable, salvando las distancias, a la editorial Losada argentina...

R: El gato de Bruguera dormía estirado sobre la cama de mi madre. Algunos libros forrados y otros al descubierto me desnudaron a los clásicos. Estoy asombrada, muy asombrada de que ese gato enorme y consistente merodee por mi cama, por mis manos, se deje acariciar por mi trabajo de buscadora de perlas. Estoy asombrada de que puedan premiar a una desconocida. Bruguera es un misterioso gato que me ha llenado de regocijo y me devuelve la confianza en mi, en que se puede desde el otro lado del mundo creer que serás descubierta, a pesar de todo. Cuidado, es una suerte porque les juro que el gato puede llegar.

P: Y ahora la promoción... ¿Tienes miedo al pánico escénico? Venir a España, las firmas en las ferias...  

R: No he tenido miedo. España, Cataluña me han tratado como una hija. Me hablan en catalán y entiendo el sentido de las cosas. Patino sobre la Diagonal con el gato de escolta. Siento que he nacido para esto, no es que lo merezca, más bien ya lo he soñado. Soy tan atrevida que en silencio lo imaginé antes de meter en un sobre mi novela. Luego me sorprendo de mis sueños y no paro de llorar hasta que el gato delicado me lame las manos y logra curar todo el trayecto hasta aquí, el camino de Bruguera ha sido intenso.

P: Has cultivado todos los géneros: poesía, relato, novela... ¿En qué género te encuentras más a gusto?

R: Más a gusto entre el diario y la poesía.

P: ¿Qué estas escribiendo en estos momentos?

R: Blumers (bragas, en español): otro diario pero de la Escuela de Arte en Cuba en los años noventa. Reescribo el libro interminable de Anaïs Nin: Posar desnuda en La Habana, quien me regala cada vez más datos escondidos. Ropa interior: un poemario que simplemente acomodo para que salga pronto.
  
P: ¿Y de quién se siente heredera literariamente?
  
R: De mi madre, la poeta cubana Albis Torres, y de Eliseo Diego. De los trovadores cubanos y de los grafitis de los parques. Gabo y la literatura latinoamericana que nos nombró y marcó para siempre. La literatura francesa de toda una vida con sus nombres y perfumes de mujer, esos que uno no para de leer y se pregunta por qué no fue la autora de: El amante. Los poetas ingleses y norteamericanos del siglo veinte: tengo una gran herencia por descubrir, puedo comprarme muchos libros por fin... en fin, el mar.

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