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Voces de Albania. Lectura en falso de Ismael Kadaré

 

Moisés Mori

 

Losada, 2006

 

Fernando Menéndez

Voces de Albania, Moisés Mori

DOS LECTURAS

Según el autor argentino Ricardo Piglia, un cuento siempre cuenta dos historias, es decir, el cuento es un relato que encierra un relato secreto. Es fácil deducir de dicha tesis que, al igual que hay dos relatos también hay, por lo menos, dos lecturas. Abusando de la confianza de Piglia y burlando las siempre frágiles fronteras entre géneros, cabría aplicar tal principio a cualquier libro. Si lo hacemos con Voces de Albania de Moisés Mori, descubriremos en su primer relato / primera lectura que nos hayamos ante el primer ensayo importante sobre el escritor albanés publicado en España. Según el propio Mori, su acercamiento lo provoca la mera curiosidad: el hecho de que, desde hace varios otoños, suene Kadaré como candidato al premio Nóbel de literatura. A partir de esta anécdota, el autor de Cangas de Onís nos introduce en unos trayectos complejos y contradictorios como son los de Ismael Kadaré y su país Albania, unidos indisolublemente. No disimula el candidato al Nobel su intención, desde el primer libro, de rescribir la historia de un país víctima de numerosos avatares y abusos. Pero si hay una encrucijada, un debate que preocupe tanto al escritor como a su nación, es la pelea en ambos por abrazar la estirpe / ascendencia helena en lugar de la eslava. De la lectura del ensayo de Mori no sería descabellado concluir que nada le agradaría más a Kadaré que pasar a la historia como un Homero albanés. Su empeño, sin duda, apunta hacia el proyecto romántico de concebir una literatura nacional. “Voces de Albania” no nos propone un ensayo convencional – bien escorado hacia la erudición académica o bien coqueteando con lo superficial en beneficio de una supuesta pedagogía -. Lejos de ambos extremos, se puede afirmar de Moisés Mori que es un renovador o un heterodoxo del género. Sin perder de vista sus objetivos, Mori se reivindica como un ensayista interactivo, no un simple espectador. Ni lector que escribe; ni escritor que lee. Su naturaleza no es de alternancia entre ambas opciones, sino de simultaneidad. Valgan para alumbrar esta cuestión las palabras del poeta y crítico Miguel Casado en su libro “Apuntes del exterior” (La Ortiga. Editorial Límite) sobre el libro de Moisés Mori “Estampas rusas. Un álbum de Iván Turgueniev.” (Editorial KRK, Oviedo, 1997) y aplicables también a “Voces de Albania”:

El efecto que va produciendo el libro al leerlo es, así, el de una permanente apertura de espacios, una negativa a fijarse en una sola cara, como si se definiera por su movimiento y su dinámica de tejido, y no por una figura estática, por un logro, por el establecimiento de un territorio (...) no pertenece a ningún género que se haya inventariado, no combina con adjetivos ya previstos, su deseo es radicalmente ambicioso: aspira a un tipo de lectura especial, creado por él y a su medida.

El relato secreto / segunda lectura dirige su intención hacia la figura del autor (Moisés Mori) que se esconde tras Kadaré y sus tribulaciones. Haciendo del pudor su poética, Mori utiliza a otros autores como intermediarios, quién sabe si como testigos. Así lo hizo en obras anteriores: “Lo inmortal y otros ensayos de literatura (Los Infolios. Valladolid, 1991) o “El nombre es lento” (Dossoles, Burgos, 2004). Esta mirada visionaria – audaz pero cobarde- es también a menudo la escritura, afirma Mori en “Voces de Albania” a propósito de Kadaré.
Como conclusión, dejemos que sea Dante Sanfernando y su peculiar obra “La literatura como género futbolístico” quien defina a Moisés Mori:

Moisés Mori es más un escritor / entrenador que un escritor / jugador. No en vano, escribe a través de la lectura de otros autores. Sus libros son las impresiones de un ojeador que visita libros buscando talentos escondidos, jugadores con clase un tanto olvidados, eternas promesas: Turgueniev, Kadaré, Savinio, Miguel Suárez... Aunque madridista confeso, su natural discreción y tendencias agónicas harían de él un buen culé. En su primer libro:”Lo inmortal y otros ensayos de literatura”, aparece un texto (ya mítico) titulado “Hotel California” de acentuado carácter socarrón y autoirónico. En él, Moisés Mori analiza un poema del escritor Moisés Mori que recuerda a la también famosa canción de los Eagles. Leyendo dicho texto, es inevitable pensar en la curiosa costumbre que tenía el goleador mejicano Hugo Sánchez de hablar de sí mismo en tercera persona.