| En los libros de Antonio Orejudo notamos una predilección imperante por la historia, los cuales han recibido el reconocimiento de la crítica y el favor del público lector. Pero este autor madrileño también hace gala de un alto nivel intelectual que en ningún instante llega a ser soso, sino que este se canaliza con la tan difícil compleja sencillez que exhibe en la entrevista que a continuación presentamos.
Gabriel Ruiz-Ortega.- Hola Antonio, para empezar, ¿te consideras un escritor profesional en el buen sentido del término?
Antonio Orejudo.- No. Pago la hipoteca de mi casa y calzo a mis hijos con mi trabajo de profesor. Quiero que sea así. La profesionalización me llevaría a escribir cosas que no quiero escribir y que ahora mismo me puedo permitir el lujo de rechazar.
Gabriel Ruiz-Ortega.- ¿Tienes alguna anécdota o historia que te haya pasado mientras escribías una de tus novelas?
Antonio Orejudo.- Mi segunda novela, Ventajas de viajar en tren, coincidió con el nacimiento de mi primera hija, y muchas de las páginas están escritas con ella en las rodillas. El manuscrito debe de tener manchas de biberón, me temo.
Gabriel Ruiz-Ortega.- ¿Cómo es tu régimen cuando ya estás embarcado en una novela?
Antonio Orejudo.- Caótico y neurótico. Escribo y reescribo, convencido de que soy el peor escritor sobre la faz de la tierra. Y hasta que no estoy muy cerca del final, no sé qué forma tendrá definitivamente. Escribo mucho y tiro mucho a la papelera. Tirar es un decir: la basura la guardo, porque siempre puede ser útil para escribir un guión cinematográfico.
Gabriel Ruiz-Ortega.- En tus libros se deja notar un estilo sencillo y claro, el cual es la muestra de tu preocupación por el lector. Digo esto porque al parecer no son pocos los escritores –hoy en día- que se abocan por un derroche de estilo, el cual los lleva a descuidar la historia, la trama, o sea, lo que realmente importa en una novela. ¿Eres un escritor de historias o de estilo?
Antonio Orejudo.- Un narrador, sin duda. Para mí el lenguaje es una herramienta, no un fin. El lenguaje no es el protagonista de mis novelas, pero me sirvo de él todo lo que puedo. Los estilos que a mí me gustan son los que no se notan.
Gabriel Ruiz-Ortega.- Ventajas de viajar en tren es una novela que encierra una fuerte crítica a la sociedad contemporánea. ¿En cuánto tiempo la escribiste?, ¿algún escritor referente que te haya acompañado en el proceso de su escritura?
Antonio Orejudo.- Tardé cuatro años es terminarla. La mitad del tiempo se me fue en escribir la primera versión, que tenía casi 500 páginas. Los dos años siguientes se me fueron en convertirla en una novela de 150 páginas. Ventajas de viajar en tren es un plagio de dos novelas ejemplares de Cervantes: El casamiento engañoso y El coloquio de los perros.
Gabriel Ruiz-Ortega.- Helga Pato, la protagonista de Ventajas... ¿existe o es una hechura de tu imaginación? Puede sonar inane la pregunta pero Helga es un personaje que encierra una vida marcada por el criterio cartesiano y un hilarante absurdo existencial.
Antonio Orejudo.- No, no existe. Ninguno de mis personajes existe aunque tengan nombres que sí existen. El nombre de Helga Pato existe. Fue profesora mía en Estados Unidos, se llamaba Hilda, no Helga, Hilda Pato, y no tenía nada que ver con mi Helga.
Gabriel Ruiz-Ortega.- Hablemos de tu última novela, Reconstrucción. He leído algunas reseñas en las que se le califica de novela histórica, pero no lo es, indudablemente, en tus propias palabras ¿por qué Reconstrucción no es una novela histórica?
Antonio Orejudo.- Lo es y no lo es. Lo es porque, bien mirado, todas las novelas son históricas. O ninguna lo es. ¿O es que las novelas no se hacen con materiales del pasado convenientemente manipulados? Pero la razón principal por la que Reconstrucción no encaja en el género que conocemos como Novela Histórica, es que yo no hablo del pasado, sino del presente. Yo no hablo de la Europa de la Reforma, sino de la generación de españoles que ahora rondan los cuarenta. Es decir, hablo de mi mundo. Y es posible que las experiencias de mi generación puedan ser extrapolables a otras generaciones de otros países. En occidente no somos tan diferentes. Reconstrucción habla de las cosas que me preocupan hoy a mí. Pero también es una manera de decir que esa idea de Bush y sus secuaces de que vivimos en una era diferente marcada por el terror y que el terror nos obliga a usar armas nuevas es una falacia. El poder sigue usando las mismas armas que entonces para someter a los ciudadanos.
Gabriel Ruiz-Ortega.- ¿Cómo has percibido la recepción del público alemán con la traducción de Reconstrucción?
Antonio Orejudo.- Es pronto para decirlo, pero las críticas que ha recibido la novela son excelentes. Lo que he leído de ellas (lo que me han traducido) me ha alegrado, porque en general los críticos y los libreros con los que he hablado han hecho una lectura semejante a la que tú has hecho, y que es la que yo tengo también en mi cabeza.
Gabriel Ruiz-Ortega.- Vives lejos del centro editorial español, ¿crees que la distancia exhibe el amparo de lo literario?
Antonio Orejudo.- Yo creo que en el mundo en que vivimos ya no hay centro ni periferia. Desde Cusco una persona con los conocimientos informáticos y financieros adecuados, puede hundir la bolsa de Nueva York. Es cierto que en países provincianos como España, todavía es importante vivir en Madrid o Barcelona. Eso no sucede en industrias editoriales saludables y cosmopolitas, como la estadounidense. Los narradores de Estados Unidos no se concentran ni tiene la necesidad de vivir en Nueva York, en Los Angeles o Boston. Es más, la mayoría viven retirados. Lo importante no es donde vivas, sino tener tiempo para pensar y escribir. Escribir con la paciencia y la tozudez de los bueyes.
Gabriel Ruiz-Ortega.- Algunos escritores que últimamente te hayan llamado la atención.
Antonio Orejudo.- He descubierto en mi reciente visita a Perú un libro, que al parecer era mítico entre los escritores jóvenes, pero que yo no conocía, y que me ha gustado mucho: Los inocentes, de Oswaldo Reynoso.
Gabriel Ruiz-Ortega.- ¿En qué proyecto narrativo estás?
Antonio Orejudo.- Estoy en la fase neurótica y caótica de la que te hablaba antes, escribiendo sin luz y convencido de que todo es un malentendido y de que soy el peor escritor sobre la faz de la tierra. |