borde Sumario. Entrevistas.

Jaro Godoy

Jaro Godoy

«Es mucho más fácil decir tres idioteces frente a un grupo de amigos, recibir unos aplausos y hundirte en una botella de vino que salir a reclamar lo que por legítimo derecho te pertenece»

Chema Rubio

La magia tiene sed de conocimiento, pero el desvelo no me trae las líneas abiertas del misterio. En esta madrugada mi cuerpo es memoria de otros días. Cuando sentí la extrañeza de tomar un taxi, solo de ida al aeropuerto de Ezeiza, y resulto ser el último. Atrás quedaron las calles soñadas en la infancia y el Agujero en la Media de las aceras, atrás quedo el Barrio de Flores donde busque las paredes que sirvieron de apoyo a la espalda de Roberto Artl pero ningún librero supo guiarme. La magia tiene alas inexplicables: el conductor de aquel taxi, escucho las palabras contadas de mi vida, mientras él desataba el nombre de un poeta que cantaba en el siglo XXI. Los correos electrónicos, intercambiados como notas secretas quedaron entre las manos y las prisas. La magia crece en la niebla, en lo vedado para los ojos .Por eso he buscado sin cansancio las huellas de este hombre: Jaro Godoy.

 

Chema Rubio.- ¿Quién es Andrea Abenante? ¿Le pediste que hiciera esa contraportada y portada de algún modo especial?

Jaro Godoy.- Andrea es una buena amiga mía, que un día por intermedio de Edgardo Leiva, otro buen amigo, se puso a trabajar en unos bocetos. Cuando los vi, le propuse que trabajara sobre la línea de algunos de mis poemas. Lo que le pedí fueron algunos dibujos, no le sugerí ninguna idea, ella se sentó a trabajar y cuando nos juntamos en una liturgia literaria, me mostró algunas cosas que tenía, inmediatamente quede tocado con lo que ahora es la tapa de “La Espada del Silencio”. Había Algo de mágico y sublime en sus dibujos, quede impactado en la primera vuelta.

 

Chema Rubio.- Uno contrata la portada del jovencito en un laberinto de sueños inconfesables con el viejecito de la contraportada, con su sencillez escolástica al final de la vida. ¿Que tiene en común o de contrario?

Jaro Godoy.- Creo que entre un niño y un viejecito hay todo en común, desde la eternidad hasta la misma muerte, ambos tienen el mismo camino, uno por recorrer el otro recorrido pero eso los encadena en el idioma indescifrable que es la vida. Dice un amigo mío que la vejez es una perdida, yo considero todo lo contrario, para mí es una fuente de sabiduría, donde muchas veces aprovecho y baño mi ignorancia. Creo que nuestros viejos son lo más sagrado que hay en esta vida. Y me refiero a todos en general, ya que lamentablemente, no tengo a los míos, al menos cerca de un abrazo.

 

Chema Rubio.- Cuando me llega tu libro “La Espada del Silencio”, ya sabia bastante de tu obra anterior por tu página web o las sucesivas crónicas periodísticas en los medios. Pero no sé porqué, siempre recordaba Caballos de Agua ¿Que te dio uno y otro libro?

Jaro Godoy.- Caballos de agua fue una estación algo solitaria y oscura en mi vida. Si bien los poemas son bastantes alegres y con sol propio, no pasaba lo mismo dentro de mí. Aun así, Caballos marco de manera indeleble mi escritura, gracias a él, llegaron los primeros premios y mi nombre empezó a gestar un puente, entre los amigos, entre premios, entre invitaciones, ya sea para charlas, ser parte de jurados, prologar libros, etc. Podría decirse que fue un despegue poético, aunque venia trabajando duro por encontrar las palabras adecuadas para darle forma a mi discurso. Y la “Espada” definitivamente derribo las últimas resistencias de la gran muralla, pasé a ser reconocido mucho más. Pero debo hacer una parada en este tramo, para confesar: que no me llevo muy bien con muchos poetas de mi generación. Si bien tengo amistad con muchos, hay otros con los que definitivamente no me une nada, ni el discurso facilista para ganarse premios y amigos en lugares estratégicos de la cultura, ni la manera burda y desafinada de hacer poesía. Son muchos los que creen que hacer poesía es lo mismo que romper dos huevos y freírlos. Nadie les dijo todavía que en realidad están envenenando un lenguaje puro, están exactamente en la vereda contraria de donde piensan que están. La Espada me dio todo lo que tengo hoy, si bien todavía hay premios que no he cobrado, estoy muy agradecido al poemario que compone la Espada del Silencio.

 

Chema Rubio.- Toda biografía es un fracaso para el lector (diría algún cínico ja ja) tu Jaro biográfico ¿Quién es Jayanta y como eran (son) sus “luces callejeras cuidando espaldas”?

Jaro Godoy.- Lamento no poder decirte mucho al respecto, pero es una sorpresa que desvelo en la novela que estoy terminando. Sólo te diría que Jaro Biográfico, es el resultado de exprimir muchas noches dentro del alma, conocer tantas calles como arrabales, ir de un lado al otro, como una hoja que ha perdido su madero. A veces despertaba en un País ajeno, otras dentro de mi País, pero sin saber donde estaba. Era una confusión, pero una confusión poética, un viaje más allá de las puertas visibles. No hay en mis palabras ninguna apología a las hierbas que te confunden el cerebro, hablo de un viaje hacia el corazón mismo de la palabra, un viaje hacia lo más recóndito del lenguaje y al contrario de lo que se piensa, se puede hacer y volver para contarlo.

 

Chema Rubio.- ¿Qué puedes decir a nuestros lectores, sobre todo a quienes no conocen tu poema de Doncellas y Gitanos, y no saben de tu mama?

Jaro Godoy.- ¿Qué puede decirse de una madre que no haya sido escrito ya? Mi madre fue siempre la gran inspiradora de mis poemas. Siempre estaba detrás de cada uno de ellos, aunque el poema estuviera escrito para una mujer. De doncellas y gitanos es una semblanza en tiempo de poesía para intentar arrancarle una sonrisa a la mujer que llevo tatuada en el alma. Es como digo en la primera hoja del libro con la frase que abre el fuego: “Porque asomado a tus ojos, los ángeles imaginaron posible otro paraíso”. Sin duda alguna, fue mi paraíso, mi oasis en el más terrible desierto, fue la palabra justa, las iniciales del amor. Creo que intentar describir un amor de madre, es casi imposible, las palabras corren en dirección opuesta. Robándole a Kafka te diría que fue el hacha para el mar helado que llevamos dentro. Podría decirte mucho pero decirte que fue una gran mujer y mejor madre es suficiente para describirla.

 

Chema Rubio.- En Ciudad de Piedra retratas a un Buenos Aires sin nombres propios exceptuando el de Gardel, hablas de los padres de mayo y vi a las legendarias abuelas de la Plaza de Mayo, el violín vagabundo me sonó al violín que le robaron al poeta místico Jacobo Fijman. Es decir, tu poema me ha hecho recordar mi Buenos Aires, ¿podrías decir en pocas palabras tu Buenos Aires con nombres propios?

Jaro Godoy.- Buenos Aires es tan mítico como son tus amigos, los míos, el taxista que nos presentó y nunca imaginó las dimensiones de aquella charla inocente. Buenos Aires te dispara de cualquier equina y aterrizas en un mundo diferente. Vuelvo a mi novela, se llama “Aroma de Buenos Aires”. Con ese titulo, te imaginaras que habitan en ella, todos los personajes que tu pregunta me requiere en este momento. No solo los personajes, sus anécdotas, aventuras, desgracias, hay situaciones que cerrando los ojos, te harán volver a un barcito de San Telmo y sentir como un sol niño te acaricia la frente, justo cuando una porteña te pregunta la hora y si sos de acá. Se que admiras mucho esta ciudad y tu información de ella es grande, es curioso que menciones a Jacobo Fijman, ya que el ocupa un lugar destacado en la novela, pero viaja de incógnito. No creo que Buenos Aires tenga nombres propios, ¿sabes porque? Seria como ponerle cadenas a la imaginación. Buenos Aires es para volar, meterte en sus barrios y quedarte una semana o un mes, es sus conventillos y charlar con un Artl, con un Borges, con un Marechal bajo un farol viejo y cansado, encontrarte en un mano a mano con Adán o con Eva, o con los eternos gorriones que cada mañana te silban un tango nuevo en tu ventana. Una nota curiosa es el hecho de que en Buenos Aires no existan “Los padres de Mayo”, fue una cuestión que me impactó y quise traerla al debate, quería saber dónde estaban esos padres o si existían, al parecer no.

 

Chema Rubio.- ¿Qué hay del taxista que intercambia direcciones para que los poetas se conozcan por Internet?

Jaro Godoy.- Es, sin saberlo, un discreto hijo de la noche, que embarga su sueño, al servicio de un patrón que no conoce. Es un tipo que solo conoce de libertades, de viento y praderas, que montado en su alazán de metal, recorre la ciudad buscando ese hilo delgado, que solo él puede ver. Y vos sos la prueba viviente de que así es la cosa. Es el único y legitimo dueño de Giros misteriosos. Lamento mucho que no haya mas como el, seria un lujo para el mundo, pero los pocos que quedan ya no se reproducen, son una especie en extinción.

 

Chema Rubio.- ¿Un Hijo del Incendio encuentra, persigue, sueña con las empleadas de la noche? ¿A que dedican el tiempo libre las empleadas de la noche? ¿Son de este mundo?

Jaro Godoy.- Ellas encuentran a los hijos del incendio. Uno puede soñar con ellas pero si no quieren dejarse ver, no las veras. Ellas deciden, como en casa. En principio no tienen tiempo libre, esta clase de empleo es de tiempo completo, sino estaríamos en un tremendo lió. Ya que son las que hilan y ennegrecen los vestidos de la noche, no hay tiempo para ellas, en cuanto asoma el sol, se pierden, aunque estoy convencido de haber visto a mas de una seguirme los pasos, muy avanzado el día. Definitivamente son de este mundo, el problema es que hay que entrenarse para reconocerlas, te recomiendo un buen manual, “Aroma de Buenos Aires” traza un recorrido y persigue sus huellas, pero aun así, es tarea difícil. Quizá la clave este tomarlo como un juego, creo que todo seria más fácil. Algo así como si todos los relojes fueran de agua, en vez de marcar el tiempo marcaran las almas. 

 

Chema Rubio.- Con La espada del silencio has tocado la cima al serte concedido el Premio Nacional de Poesía. ¿Quién fu el jurado, como te prestaste al certamen y como recibiste la noticia?

Jaro Godoy.- Al jurado jamás lo conocí, nunca intente saber quien me había galardonado. No me preguntes el por qué, tampoco lo se. Simplemente no los conocí y después los perdí de vista. Me presenté como lo hacemos todos, sin ninguna esperanza, es mas estaba casi convencido de perder el tiempo. Y me entero del resultado de una manera graciosa. Estaba en Una localidad que se llama Tres de Febrero, en una entrega de premio, en la cual recibí una mención de honor lastimosa, ya que fue en decimoquinto lugar creo. Tenía bronca porque los poemas que figuraban en primero, segundo y tercer lugar eran penosos. No me permitieron el uso de la palabra, ya que no había mucho tiempo, entonces masticando mi bronca me senté, y recibí en mi celular la llamada anunciándome el primer premio. Me sentí reconocido y valorado, entonces, me levante y me fui.

 

Chema Rubio.- Conduces una radio en mar de plata. Háblanos de ella, y las diferencias o puntos comunes con la mítica radio calafata, las ondas que los enfermos del borda tienen para defenderse ayudados por Fernando peña.

Jaro Godoy.- No hay diferencias. Estamos tan locos como ellos. Sólo que a nosotros nos cuesta mucho más llegar a fin de mes. Hay muy poca ayuda de los comerciantes. Del gobierno ni hablar, basta mencionar la palabra cultura para que te digan Vade retro, Satán. Creo que ellos nos ganan en sacar a relucir lo mejor de sus almas, lo hacen muy bien, y están logrando cosas que nosotros no. Estamos muy contentos, lo mismo, es un trabajo arduo, pero vale la pena. Y muy pronto vas a tener la posibilidad de hacer tu crítica, ya que estamos en tratativas de llevar el programa a Internet. La locura es la misma, el amor también. Gracias a Dios, estamos logrando cruzar por todos los puntos que nos sugerimos como hoja de ruta, terminamos un exitoso programa de televisión y vamos con muy buenos vientos.

 

Chema Rubio.- ¿Quién es Jaro Godoy, o como lo definirías vos que lo conoces mejor?

Jaro Godoy.- Un tipo que en Madrid va a salir todas las noches, que se va a abrazar con Joaquín Sabina apenas llegue. Uno mas de los que luchan contra la corriente, ahora mucho más tranquilo, gracias a Sofía mi mujer, Denice mi hija, dos ángeles maravillosos que sostienen el ancla de mis noches en ruina. Uno que se las da de poeta y no creo que llegue a la p. Pero que sostuvo y sostiene en alto las banderas de la poesía, que jamás la traiciono, ni por un premio, ni por una tirita mas para su uniforme, uno como cualquier otro, supongo que somos muchos alrededor del mundo. 

 

Chema Rubio.- ¿Qué le dirías a un joven que desea ser poeta?

Jaro Godoy.- Si bien nadie se hace, si nacemos con cierta inclinación al vicio poético, le diría que tomara las cosas con mucha calma. Que no se apure, y si puede que se demore junto al camino. Y sobre todas las cosas, la más importante, que lea y relea mucho pero mucho. Que no cometa el error que ve a menudo en el mundillo de literatos y poetastros: escriben con tal apuro que pareciera que el Armagedon los viene a buscar, acaso sea cierto al ver la manera en que escriben y por los tremendos horrores que ponen en un pobre papel, que aguanta estoico las aberraciones, de estas personas, solteronas / es, con una buena pensión, devenidos a poetas por recomendación de un psicólogo. Ser poeta, es un arte y un compromiso, defender entre otras cosas el lenguaje, hasta del mismo lenguaje, un poeta debe conocer sus limitaciones, pero hoy en día como dice el tango: “Setenta balcones y ninguna flor”. Hay demasiada imitación de mala calidad, hay mucho poeta, muy poca poesía. Tomate tu tiempo, sin prisas, lo mismo cuando llegues encontraras un buen lugar en la mesa. Y sobre todo, ten muy en cuenta aquella frase de Friedrich Hölderlin “Pero lo permanente, eso, lo fundan los poetas”, la única manera de no construir castillos en la arena es estudiando mucho, escribiendo mucho pero publicando poco. 

 

Chema Rubio.- ¿Cómo esta la poesía en la Argentina?

Jaro Godoy.- La poesía, gracias a Dios, siempre goza de muy buena salud. Es tan necesaria como el desayuno de cada mañana. Lamentablemente son los hombres los que corrompen tanto la poesía como los espacios poéticos. Las cofradías poéticas son lugares para pocos, entre ellos quedan casi siempre los premios, las distinciones y todo el oropel que manejan. A los poetas los han rebajado a sótanos inmundos, donde se aplauden entre ellos. Siempre que me invitan a leer, digo lo mismo, nada de leer, a levantar las banderas de nuestra poesía y reclamar lo que nos corresponde. Claro que es mucho más fácil decir tres idioteces frente a un grupo de amigos, recibir unos aplausos y hundirte en una botella de vino que salir a reclamar lo que por legítimo derecho te pertenece. Por ejemplo, en Mar del Plata, ciudad donde resido, hay mas instituciones que poetas, hay incluso una que solo tiene tres miembros. La desunión es total. Pero la poesía se abre caminos, hay poetas escribiendo muy bien, y haciéndose oír. Estoy seguro de que va a triunfar sobre la mediocridad y los egotismos.

 

Jaro Godoy tiene 37 años según “asegura” su DNI. Quien lea estos poemas o le encuentre en la Red, hallará el espíritu infranqueable de un quijote que abre cárceles cuando cualquier encarcelado por la vida se queda contemplando sus botas entre rejas. Sé de su garganta de nicotina y noches ardiendo, de su borgerismo de biblioteca tanto como sé de su amado “Adán Buenosayres” y ustedes pueden rastrear mundos que Él ha sabido cantar.

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