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Las bestias

 

Ronaldo Menéndez

 

Lengua de Trapo, abril de 2006

 

Iván Humanes Bespín

Henry James ya dijo que debía escribirse cada pasaje como si fuera destinado a un cuento. No hay otra manera de salir del paso e incluirlo todo, matizó. Y hay mucho de cuento en Las bestias, la segunda novela de Ronaldo Menéndez (La Habana, 1970). Aunque lo que hay en ella de relato y de Henry James, está escrito a su modo, por medio de un estilo literario propio que dota de modernidad a la novela y a la estructura policíaca y la hace avanzar, crecer, adecuarse al tiempo que vive.

Y es que la obra de Ronaldo Menéndez está asentada sobre tres pilares: Alguien se va lamiendo todo (Premio David de Cuba, 1990), El derecho al pataleo de los ahorcados (Premio Casa de las Américas de Cuba, 1997) y De modo que esto es la muerte (Lengua de Trapo, 2002); que son los tres libros de relatos que ha publicado. Ganador también del Premio Lengua de Trapo de Narrativa en 1999, con la novela La piel de Inesa , Ronaldo Menéndez nos escribe desde la sorpresa, el matiz, el entretenimiento, los símbolos, el argot, el personaje, la ironía, la búsqueda, y se vale de un minucioso oficio literario, utiliza las versiones indirectas y múltiples de la historia, el guión cinematográfico in crescendo , logrando en definitiva la superación del realismo…

El inicio de la novela (“¿Iban a matarlo? Súbitamente, su mundo se había estrechado tanto que no le cabía la menor duda”.) puede recordarnos a Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. Pero si bien la novela se alimenta de ese arranque, las variaciones, de estilo y argumento, que el autor desarrolla a lo largo de la obra son tan ricas, que el inicio sólo nos servirá para situar la tensión de la narración (álgida en todo momento) más que para encontrar similitudes entre obras. Porque, como nos recuerda la editorial, Las bestias es la historia de un complot y la historia de la crianza de un cerdo en la bañera de una casa destartalada. Y esas dos situaciones, que funcionan como un contrapunto extraño y “bestial” en la novela, van tejiendo la trama.

Es destacable, de forma especial, el juego de las versiones múltiples que se da a lo largo de la historia, la construcción de la novela barajando el guión de forma sorpresiva y el perfil con el que el autor viste a los personajes. Su prosa es directa, los diálogos están insertados en la narración dotando de continuidad a la narración. Su escritura es humorística, metafísica, violenta muchas veces, en beneficio de la historia en todo momento. Sin duda, esta novela que edita Lengua de Trapo reafirma a Ronaldo Menéndez como uno de los mejores escritores de su generación.