borde Sumario. Entrevistas.

Samantha Devin

"La novela nace de un contacto íntimo con el mito"

Luis García

Arcadia es para la tradición europea un lugar mítico lleno de felicidad donde nos podemos sentir seguros . Pero en Arcadia también puede hacer aparición la muerte como nos recuerda la escritora Samantha Devin en su ultima novela de igual título, Arcadia . Cuando a medianoche de un día cualquiera, la escritora Julia, protagonista de la novela, descuelga el teléfono y escucha las palabras Et in Arcadia Ego , cuando al día siguiente enciende el televisor y la vieja noticia de un asesinato le trae el recuerdo de las mismas, no sabe por qué, y cuando decide investigar la conexión entre ambos hechos, muchos intuimos que The ring , la película, estaba mas presente en la novela de lo que a Samantha le hubiera gustado. Una intuición errada a tenor de cómo se desarrolla la historia posteriormente. Julia, un ser totalmente inconformista que se resiste a vivir en un mundo anodino y vulgar, como la escritora se empeña en contarnos en los primeros capítulos, una escritora otrora de éxito, hoy prácticamente olvidada, decide encontrar la conexión entre la secuencia Et in Arcadia Ego con el asesinato cometido hace años a manos de su madre de Gloria, una niña de once años. Una mujer enloquecida que acusa a su hijo de ser el demonio y un teatro de nombre Arcadia son parte de los escenarios de una trepidante novela con reminiscencias de tragedia griega.

Luis García .- Arcadia .... nueva novela.... ¿qué pretende contarnos Samantha Devin en esta historia?

Samantha Devin.- Quería escribir una novela que sin dejar de lado lo estético y poseyendo una trama intensa tuviera, la fuerza de un pensamiento religioso o filosófico. Al igual que en la Iliada de Homero, quería escribir una narración épica sobre el significado que los héroes atribuyen a su destino. Sobre el deseo de alcanzar la Gloria a través de una actitud heroica ante la vida. Creo que el gusto de la novela actual por el protagonista perdedor y de actitud nihilista ya está muy visto. Es necesario darle vida a la vida y creo que la literatura es una forma de acercar a la gente a la vida, de recordarles que no todo está perdido, que todo tiene sentido, que sólo con modificar la mirada podemos redescubrir que la vida, más incluso que la muerte, es un verdadero Misterio. Arcadia plantea muchas cuestiones que hoy se consideran políticamente incorrectas como las relaciones sexuales entre adultos y niños, la relación ente sexo y religión, el uso de sustancias sagradas para despertar el espíritu o cómo las religiones monoteístas se han “cargado” la posibilidad de que entendamos que lo espiritual no tiene nada que ver con lo social. La experiencia religiosa como lo sabían los griegos es salvaje, enloquecedora, extática, orgásmica. El dios Dioniso era quien representaba todo eso y Arcadia está escrita en su honor.

L.G.- Es usted una escritora muy influenciada por el mundo antiguo y mas en concreto por el mundo griego.... ¿cómo nace la novela?

S.D.- Todos estamos influidos por el mundo griego aunque no nos demos cuenta. Dioniso, dios del éxtasis y el vino, y protagonista de Arcadia, está hoy más presente que nunca. Sus ámbitos son el drama, el teatro y ahora también el cine, la música, las drogas, el sexo, el rock, la locura más desatada…Es el dios más vivo y fascinante que ha existido nunca. Y aunque los jóvenes no sepan hoy nada de él, cada vez que van a un concierto, cada vez que se emborrachan, cada vez que hacen el amor es con Dioniso con quien están en contacto. Grecia me influye porque lo que ocurrió allí hace casi dos mil quinientos años es uno de los milagros más importantes de la historia de la humanidad. Puede que hayamos avanzado en muchos sentidos pero universos enteros han dejado de ser visibles para nosotros. La novela nace de un contacto íntimo con esos dioses, con el mito. El mito es necesario en todas las culturas y ahora más que nunca. Es una forma de dotar de sentido a la realidad. Yo quería demostrar que aunque no lo sepamos vivimos rodeados de dioses, como decía Parménides.

L.G.- Y también una escritora muy influenciada por la literatura gótica.... ¿se siente una escritora gótica?

S.D.- No especialmente. Mis novelas son muy distintas unas de otras. Arcadia no es una novela gótica. Hay pasajes que producen terror pero también hay suspense, sensualidad, filosofía, trama policíaca, psicología… En esta novela lo importante es lo que se plantea al lector, preguntas complicadas que son presentadas en una trama de misterio y que pueden colocar a más de uno en una posición comprometida consigo mismo. Hay personas que jamás se han planteado ciertas preguntas y que cuando lean Arcadia tendrán que responder, aunque sea ante sí mismas. Arcadia exige mucho. El lector es casi un protagonista más.

L.G.- ¿En quien se inspiró para crear el personaje de Julia?

S.D.- Me he inspirado en la sociedad occidental moderna y en esa parte “petarda” que todos tenemos a veces, cuando nos sentimos aburridos de la vida y creemos que ya está todo descubierto y vivido. En realidad es el personaje que más me ha costado porque yo tengo una capacidad de sorpresa y una curiosidad inagotables. En ese sentido me siento orgullosa de decir que soy bastante infantil e ingenua. No soporto esa moda, porque es lo que es, de querer aparentar estar de vuelta de todo. Me parece tristísimo que una persona con 30 años crea que ya nada puede sorprenderla. Pone de manifiesto una gran ignorancia porque tanto el mundo visible como el invisible son ilimitados. El problema es que reducimos muestra mirada a un espacio muy estrecho de lo existente y excluimos incontables experiencias porque las etiquetamos con demasiada soltura. Julia al principio de la novela representa la racionalidad, lo práctico, la incapacidad para ver bajo la superficie de las cosas. Pero ella es también la posibilidad de cambio, de transformación que existe en todos nosotros. Su propia insatisfacción pone de manifiesto unas necesidades ocultas y su deseo de superar la mediocridad. Ella es como el vino, una sustancia que se convierte, después de un duro proceso, en algo más rico, más misterioso, más poderoso.

L.G.- ¿Y para el de Daniel?

S.D.- Daniel es mi propio sueño heroico. Como ya he comentado es la encarnación de un dios. Pero no un dios cualquiera sino el más salvaje que los hombres han creado o descubierto. La idea que los griegos tenían de sus dioses es muy distinta de la que tenemos los cristianos. Para ellos, por ejemplo, no eran incompatibles el sexo y lo sagrado. Daniel es la pasión y el horror hechos carne. Un muchacho de belleza deslumbrante que posee la llave del Misterio y que con su actuación logra convertirse en un verdadero héroe. Es un tipo muy “cool”, una estrella de rock y actor de teatro, a la vez culto y apasionado, inteligente y sensual. Es el personaje más fascinante que he creado hasta ahora. Sólo por conocerle merece la pena leer la novela.

L.G.- Al leer el comienzo de la novela, no pude evitar el recordar la película The ring .... ¿Hay alguna relación entre la novela y el filme o es pura especulación mía?

S.D.- Es pura especulación tuya. No sé qué película es. Lo siento, Luis.

L.G.- ¿Qué busca Julia realmente cuando decide embarcarse en la tarea de descubrir la verdad sobre la muerte de Gloria?

S.D.- Busca algo que lleva sospechando toda la vida: que existe una forma de estar en el mundo que no rechaza ni lo misterioso, ni lo salvaje, ni lo sensual, ni lo sagrado, ni lo terrorífico… Algo que no rechaza la vida en sus aspectos más extremos. Todo eso lo personifica Daniel del que se enamora locamente a pesar de que le dobla la edad. Julia busca lo que todos los seres humanos inteligentes: respuestas, un sentido a la vida, una verdad con la que vivir, metas y objetivos, ilusiones y pasiones. Julia está dispuesta a hacer lo que sea necesario para salir de esa existencia que parece no llevar a ninguna parte y no tiene miedo de encararse con lo monstruoso y acercarse al abismo para conseguirlo. Su transformación en la novela es fascinante. El viaje que realiza a través de sus propios prejuicios, miedos y limitaciones es el recorrido que a todo ser humano le gustaría tener el valor de realizar para convertirse en su propia leyenda, en su propio sueño de excelencia.

L.G.- Samantha Devin no es una autora muy conocida, y sin embargo sus dos únicas novelas están publicadas en Editoriales de prestigio.... ¿Tiene confianza en Arcadia ?

S.D.- Mucha. Si mi trabajo lo han comprado y publicado las dos editoriales más importantes de España por algo será. Todo lo importante requiere tiempo. Lo principal es construir una obra de calidad que perdure en el tiempo. Como Aquiles, mi meta es la gloria, no la fama. ¡Que el mundo se prepare!

L.G.- ¿Cuáles son sus referentes literarios?

S.D.- Hay tantos genios a los que admirar. Pero aquellos de los que nunca me separo, los que alimentan mis ansias de emulación son Susan Sontag, Nietzsche, Homero, Thomas Mann, Truman Capote, Fernando Pessoa, Eurípides y el resto de los trágicos griegos, Shakespeare, Lewis Carroll. Leo muchísimo ensayo y existen verdaderas joyas que nadie debería perderse de Jean Pierre Vernant, Walter F. Otto, Fernando Savater, George Steiner, José Antonio Marina, Rafael Argullol, Rüdiger Safranski, Maria Zambrano, Harold Bloom, Eugenio Trías... En poesía Pessoa de nuevo, Baudelaire, Blake, Holderlin, José Ángel Valente…

L.G.- ¿Y qué esta escribiendo en estos momentos?

S.D.- Mi próxima novela se titula Heroica. Quiero hacer un homenaje a Luchino Visconti, uno de mis directores de cine favoritos. Será un melodrama barroco, elitista, aristocrático, elegante, una especie de Olimpo moderno con personajes fascinantes y singulares.

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