El escritor español José Angel Mañas , nos dará mes a mes una entrega de sus reflexiones sobre narrativa. El autor de Historias del Kronen saca su lado pedagógico y ofrece en EXCLUSIVA a los lectores de Literaturas.com su visión interior para escribir textos .
José Ángel Mañas nació en 1971, en Madrid. Inició su carrera literaria con la novela Historias del Kronen, que quedó finalista del Premio Nadal en 1994. Entre 1995 y 2001 ha publicado otras cinco novelas, Mensaka (Destino, 1995), Soy un escritor frustrado (Espasa, 1996), Ciudad Rayada (Espasa, 1998), Sonko95 (Destino, 1999), y Mundo Burbuja (Espasa 2001). En marzo de 2005 Destino publica su séptima novela, Caso Karen . Sus novelas han sido traducidas a varios idiomas. Tres de ellas, Historias del Kronen, Mensaka y Soy un escritor frustrado han sido llevadas al cine. Actualmente reside en Madrid.
-----------------------------------------
APUNTES SOBRE LA FORMA NOVELESCA (IV)
Por José Angel Mañas
32. Zola: “¿Dadme realismo, y aplaudiré; dadme un temperamento verdaderamente original, y aplaudiré más todavía.”
33. Todos estos autores intuyen La Forma, pero sólo en dos de entre ellos se da una cristalización clara de la misma, gracias a una extraordinaria autoconciencia crítica. Flaubert y Stevenson son los cánones más perfectos de la novela clásica. Realismo e idealismo hechos Forma. Madame Bovary y La isla del tesoro son su expresión más perfecta.
34. La extensión es el principal vicio decimonónico.
35. A finales del XIX, los escritores empiezan a cansarse de La Forma, y a querer innovar. Es el principio de la novela “moderna”. Los artistas contestan los cánones clásicos. Muchos reivindican la libertad predecimonónica de obras como Tristam Shandy o el Quijote . En ese contexto, cobra sentido la afirmación de Baroja: la novela es un “cajón de sastre donde cabe todo”.
36. La noción de que la novela es un “cajón de sastre donde cabe todo” es la madre de todos los vicios. De ahí surgen las digresiones sin fin de Proust, las bizarrerías de Joyce o Céline. Estos autores abren las principales puertas de la modernidad: la inacabable matización sicológica, la expansión amorfa de la novela totalizadora, el estilismo desvertebrado y verborreico. La renuncia a La Forma es el principio de la debacle contemporánea.
37. Bajtin entendió, como nadie, la esencia “abierta” de la novela moderna. El teórico ruso puso al descubierto sus más sutiles vínculos con la realidad. A él le debemos conceptos tan iluminadores como la “heteroglosia”. Su obra teórica, sin parangón en el arranque del siglo, es el único rival serio que se encontrará, después, el formalismo estructuralista.
38. Hay un primer brote de modernismo, en los años 20, con autores como James Joyce Virgina Wolf y Marcel Proust. Es un modernismo que se opone al realismo, y que supone una continuación, a su manera, del romanticismo. No es baladí que sea coetáneo del surrealismo. Cortázar habla de la “poetización” de la novela. La prosa se olvida el andamiaje narrativo, y se enamora de sí misma. Lo moderno es dejarla “en libertad”. La novela aspira a serlo todo, a englobar la vida entera. De la confusión entre prosistas poéticos y novelistas, nace una miopía crítica que dura hasta nuestro tiempo.
39. El siguiente brote entronca con el modernismo arquitectónico de la Bauhaus, y con cierto modernismo pictórico de los años 30: el cubismo, Mondrián. Es, por la evolución pendular de las ideas estéticas, una reacción al romanticismo de la generación anterior. En la novela, Hammet y Camus captan, aunque de refilón, el espíritu de los tiempos. Habrá que esperar hasta la aparición del Nouveau Roman, para alcanzar una modernidad sin concesiones. La novela se acercará al vacío, a la pura superficie narrativa y textual. “Una novela que hable sobre nada.” Las cosas y el estilo. Sarraute tenía razón: Flaubert es su precedente.
40. La renovación modernista de la prosa novelesca no es sino una exaltación de la bizarrería más grotesca, con Joyce y Céline a la cabeza. Sólo algunos escritores, como Camus, mantienen la elegancia estilística. En Camus, la nitidez del estilo subraya la corrección del pensamiento narrativo. La calidad literaria realza la calidad estructural.
41. El gusto moderno oscila entre dos extremos: Proust y Céline. Sin embargo, el punto más adecuado para la inteligencia narrativa es la sencillez diáfana: mostrar La Forma, con el menor número posible de velos.
42. Céline es el gran retórico del siglo XX, el Victor Hugo de su tiempo. Lo dijo Zola, a propósito de Hugo: “No busquéis bajo las palabras, ni bajo los ritmos, porque no encontraréis más que el caos más increíble, errores, contradicciones, infantiladas solemnes, abominaciones pomposas.”
43. Céline es una aberración del gusto moderno. El Wagner de la novela. El hombre que va contra la esencia misma del género que cultiva. Que se lo haya acabado entronizando, confirma la tendencia de los tiempos.
44. A propósito de Céline . El realismo encierra al novelista fuera de su jaula; el expresionismo, dentro.
45. Céline ha hecho mucho daño a la literatura. La lectura en voz alta interfiere con la inteligencia.
http://www.joseangelmanas.com/ |