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César Antonio Molina

"La novela está en un punto límite de su existencia"

Miguel Ángel Gara

Periodista y autor literario, Cesar Antonio Molina inicia su actividad periodística en "La Voz de Galicia" para posteriormente trasladarse a Madrid donde fue colaborador habitual de diferentes medios. Puso en marcha y dirigió el área de literatura del Círculo de Bellas Artes y ha sido comisario de numerosas exposiciones. Tiene más de una veintena de libros publicados como poeta, ensayista y traductor y de su obra poética destaca:"Últimas horas en Lisca Blanca", de 1979 y "La estancia saqueada", de 1983. Actualmente es Director del Instituto Cervantes.

Entre todas las facetas que usted desarrolla en el mundo de las letras (poeta, novelista, ensayista, promotor cultural) ¿Con cuál se identifica más o cuál le produce mayores satisfacciones?

La poesía, porque es un sentimiento que abarca todas las vías del conocimiento del ser humano.

Como director del Instituto Cervantes ¿Cómo cree que se encuentra en estos momentos el idioma español en el mundo?

En expansión constante, cosa que cualquiera puede comprobar en cuanto sale de las fronteras de los países hispanohablantes. Ya no se trata sólo de casos tan conocidos como los de Estados Unidos o Brasil, sino también de lugares en los que ha irrumpido con extraordinaria fuerza en los últimos años, como el norte de Europa, Asia y el Pacífico o el África subsahariana. El español es hoy la aportación más importante que hacemos al mundo, y el resultado es que se ha convertido en la segunda lengua de comunicación internacional.

En alguna ocasión ha declarado que la literatura española pasa por un buen momento. ¿En qué sentido lo cree así?

Porque hay importantísimos creadores, un sustrato cultural muy rico y una demanda en todo el mundo por conocer cómo somos y qué preocupaciones tenemos.

¿Cree que a medio o largo plazo habrá corrientes literarias de ruptura parecidas a las que hubo en los comienzos de los dos siglos anteriores?

La literatura y la cultura en general siempre se han hecho destruyendo y construyendo, y aunque estamos en un momento muy estable probablemente surja una reacción contra lo establecido.

Según lo ve usted ¿La novelística, y en general la literatura, española y sudamericana siguen preocupaciones o tendencias parejas en estos momentos o cree que por el contrario se están produciendo divergencias entre un lado y otro del Atlántico?

Cada escritor es en sí mismo un mundo y no podemos hablar de la escritura como labor de masas, sino de individuos. La literatura responde a la realidad imaginaria de un individuo, en mayor o menor conexión con las circunstancias que lo rodean. Las preocupaciones son las mismas en cuanto la literatura busca una manera de entender el mundo y de relacionarse con los demás de forma civilizada.

En “Fuga del amor”, su última novela publicada, hay una acusada influencia de otros géneros (cuento, cuaderno de viajes, autobiografía) ¿Cree que la novela puede seguir explorando aún territorios nuevos en ese sentido?

La novela lo abarca todo porque es un género a veces híbrido, pero creo que está en un punto límite de su existencia. Están surgiendo otros géneros narrativos que parten de aunar la literatura y el periodismo. El monolitismo de la novela está dando paso a obras que reúnen diferentes géneros literarios y periodísticos vinculados por la narración.

En su último libro de poesía publicado “En el mar de ánforas” hay un pulso lento, acentuado por la versificación que genera una sensación de cierta serenidad, incluso de placidez. ¿Era esa sensación general la que el poeta pretendía transmitir o aprehender?

Mi poesía cada vez busca más el pensamiento, cada vez está más vinculada a la filosofía, aunque esta trata de dar respuestas a la existencia del ser humano y la poesía sigue con preguntas interminables sin ofrecer respuestas.

También se observa, o a mí, al menos, me ha parecido observar en el libro, una ligera aproximación a la poesía oriental, más en concreto a la poesía árabe, sufí.

La poesía de pensamiento y de tono filosófico tiene muchos vínculos con lo sagrado y la historia de las religiones. Busca descubrir el nombre de Dios y el nombre propio que según el Talmud nos fue arrebatado cuando nos expulsaron del paraíso. En este libro judío ese nombre se busca a través de la mezcla de palabras, que es lo que hace la poesía.

¿Cuál es su visión como director del Cervantes del presente y futuro de la poesía en español?

A lo largo de la historia la poesía española ha mantenido la primacía en el mundo, dando a la luz algunos de los más grandes poetas universales. Hoy tiene grandes creadores a ambos lados del Atlántico.

Y como poeta, ¿piensa que la poesía o la palabra poética volverá a ser importante para el ser humano o pasará a convertirse en una simple manifestación cultural desfasada de los tiempos?

La poesía representa al individuo en su soledad y en su inquietud por el destino, por eso es algo esencial en todas las personas. Unas tienen la capacidad de poderlo expresar y otras de vivirla. Es un estado de ánimo desde la prehistoria, es un componente antropológico, y no se va a perder a pesar de la agresividad de la comunicación a través de los medios audiovisuales. La poesía es el espacio en el que la persona recupera su soledad e inquietud ante el mundo. Nacemos y morimos solos, y la poesía ayuda a este tránsito que se lleva a cabo durante toda la vida.

Por último César Antonio ¿Hacia dónde se encaminan sus próximos proyectos literarios?

Este año aparecerá una amplia antología poética que publicará el Círculo de Lectores, así como el tercer tomo de las Memorias de ficción. Estoy trabajando en el cuarto tomo, que se referirá a los lugares literarios en el mundo que han influido mucho en mí. Trabajo también en un libro de poemas en castellano y otro en gallego, que tratará sobre el río Eume a la manera de los poetas chinos.

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