Sumario. Opinión. Colaboraciones
 

Fundamentalismo cultural o por qué el Quijote es una bazofia y un muermo

 

Luis Carlos Campos

 

IV Centenario de El Quijote

 

Durante casi 4 pesados siglos y sobre todo en este agobiante IV centenario de la publicación de El Quijote nos llevan machacando contínuamente con la promoción de un insufrible mamotreto, publicado en 1605 para desgracia de quinceañeros de secundaria, El Ingenioso Hidalgo Don quijote de la Mancha , que, contra todo lo que nos digan, se caracteriza por el aburrimiento más atroz, palmarios errores narrativos y la absoluta falta de profundidad.

quijoteCERVANTES Y EL QUIJOTE SON UN MITO. Borges ya lo dijo, quien consideraba este libro como innecesario y Alonso Quijano “un personaje patético”( Revista de ideas , 1947). Si analizamos tanto el libro como el personaje descubriremos que esta obra es sólo un “ bluff ”, pero no sólo un bluff mediático, sino un gigantesco pufo cultural, una especie de dogma-tabú histórico, UNA GRAN MÁXIMA nacional e universal que nos imponen desde la infancia:

Cervantes y el Quijote son Dioses, son lo máximo.

Ya Unamuno vapuleó a Cervantes duramente en su Vida de Don Quijote y Sancho ( 1905) y lo tachó de irreverente historiador o evangelista incompresivo o erróneo. Navokov (1952) –estilista excelso y cumbre de la novela con su espléndida Lolita (podía haber elegido otro tema para exhibir su maestría)- criticó “ su tosca o estereotipada descripción de la naturaleza, a su falta de técnica en el desarrollo de escenas donde accionan múltiples personajes, como las escenas en la venta, que se resuelven como en una comedia de enredo trivial”

ERRATAS, DISPARATES Y DILACCIONES NARRATIVAS

Cervantes ni siquiera sabía escribir bien y se embarullaba y confundía a menudo. Cometía contínuas faltas de ortografía: el investigador Alberto Flores contabilizó nada menos que 3.925 erratas en la primera edición del Quijote, aunque algunas podrían ser errores de imprenta. Dice palabros como “ hablar escuderilmente ” (cap. XII), “ comemos el pan en el sudor de nuestros rostros (cap. XIII, sería con e l…), frases incomibles como “ el acometer los leones que ahora acometí derechamente me tocaba ” (¿¿¿¿, cap. XVII). Todo el Quijote está plagado de expresiones similares, que se supone debemos aceptarlas porque en aquella época malhablaban así. Martín de Riquer reconoce todo esto en su Aproximación al Quijote (1970):

“el Quijote (..)ofrece una serie de defectos fruto muchos de ellos de la precipitación y descuido con que parece estar redactado. DA LA IMPRESIÓN DE QUE CERVANTES ESCRIBÍA SIN RELEER SU LABOR . Así se explica el hecho de que los epígrafes de algunos capítulos corten frases que deberían estar juntas, y que quedan con­fusas gramaticalmente (dañan la ilación, por ejemplo, los epígrafes de los capítulos 4 y 6 de la primera parte, el 73 de la segunda), y que en el transcurso de la novela la mujer de Sancho reciba los nombres de Teresa Panza, Teresa Cascajo, Juana Gu­tiérrez, Mari Gutiérrez y Juana Panza”

UN PLOMO CON DIARREA VERBAL

El manco de Lepanto se equivoca en elementos tan simples de la trama como el robo del rucio de Sancho. En la sintaxis abusa a veces del participio absoluto y de periodos larguísimos de subordinadas que nunca acaban, (dando matices innecesarios). Antiesencial, lo dilata todo, hasta conseguir siempre el máximo aburrimiento . Es como un viejo plomizo contándote batallitas o una historia llena de datos laterales insulsos y rimbombantes:

“Apenas la blanca aurora había dado lugar a que el luciente Febo con el ardor de sus calientes rayos las líquidas de sus cabellos de oro enjugase, cuando Don Quijote, sacudiendo la pereza de sus miembros, se pusó en pie y llamó a su escudero Sancho, que aún todavía roncaba; lo cual visto por Don Quijote, antes de despertarse le dijo:…” (cap. XX).

Para desgracia de los desocupados lectores, el anciano Cervantes, cree que debe dar detalles inacabables que siempre restan dinamismo a la acción. Es sencillamente un plomo , un atroz y empedernido pesado . Por si esto fuera poco, entre medias te castiga con rimas intolerables y grotescas del tenor :

Llaman Liberalidad

Al dar que el extremo huye

De la prodigalidad,

Y del contrario que arguye

Tibia y floja voluntad (Cap.XX)

¿Alguien entiende esto a la primera (o a la quinta…)?. Cervantes casi nunca habla claro. Su diarrea verbal da círculos y círculos sin ton ni son, siempre intentándote convencer que tiene mucho vocabulario, siempre contando detalles minuciosos del movimiento de los personajes, siempre olvidándose de que el buen narrador debe ir al grano, y ante todo tiene que entretener y enganchar. Encima, con desfachatez absoluta, dice en el propio Quijote que se debe escribir:

dando a entender vuestros conceptos sin intricarlos ni oscurecerlos

Pretenden hacernos creer que un extenso libro incomible del siglo XVII -con diálogos interminables con párrafos de más de 30 y 40 líneas (caps. XXV o XVIII etc…) y de casi 900 páginas es una obra maestra e incluso que es divertida. Pero la realidad es que - aunque nadie se atreve a decirlo en público - casi todo el mundo se aburre leyendo unas aventuras anacrónicas escritas por un expresidiario reincidente, mercenario oportunista (se apuntaba a cualquier batalla si le pagaban bien y luego demandaba al Estado cuando estaba descontento con la paga (1580)), pendenciero macarra familiar , estafador y mangante condenado repetidas veces y militar vocacional que se quedó tristemente manco en 1571 en la famosa Batalla de Lepanto. No parece un tipo ejemplar capaz de regalarnos “novelas ejemplares”… Poca filosofía nos puede enseñar un individuo así, que encima no para de pontificar de la honra, Dios, las armas o la patria, el amor idealizado. (verbigracia, final del cap. XXIV). “ No cargues todo el rigor de la ley en el delincuente ” espeta con descaro en el.capítulo XLII. Muy ejemplar. Claro, qué va a decir él, un pertinaz infractor abonado a la cárcel de por vida.

ESTAFADOR EXCOMULGADO , CHORIZO REINCIDENTE

Su padre era ya un conocido chorizo y estafador –al igual que su abuelo- a quien embargaron y encarcelaron en 1551. Antes de triunfar como escritor –sólo en los últimos 10 años de su vida, por un bestseller , no por su carrera- Cervantes era un trapisondista de poca monta -traficaba hasta con trigo-, que fue denunciado y encarcelado varias veces como en 1587 o en 1592. En 1587 fue además excomulgado. En 1594 vuelve de nuevo al talego , por que toda la pasta que recaudaba –era recaudador- se esfumaba misteriosamente. En 1602 tuvo de nuevo complicaciones con el Tesoro Público. En el año de la publicación del Quijote vuelve otra vez a chirona acompañado de las Cervantas , porque a la puerta de su convulso burdel asesinan a Gaspar de Ezpeleta. Las Cervantas eran sus hijas, hermanas, mujer y familia femenina, que eran casi todas o todas putas profesionales :

“El hogar de Cervantes dista mucho de ser un modelo de honor y dignidad”- señala Martín de Riquer en su conocida edición del Quijote – ( las hermanas de Cervantes estaban )“dispuestas siempre a recibir dinero a cambio de honor”.

¿Por qué nadie cita semejante dato en este empalagoso IV centenario-panegírico del fallido Quijote ?. El chochal de las Cervantas constituía una peligrosa mafia que convertiría en hermanitas de caridad a la actual cosa costra rumana (ahora instalada en Atocha, donde también vivió Cervantes). Y a este tipejo y chuloputas del año catapún, también conocido cornudo y fornicador infiel a su vez, nos le presentan como un Dios 24/7 . Nos le presentan como un modelo humano y existencial. ¡Vaya distorsión de la historia.! Nada contra la infidelidad y el fornicio, pero es que a este tipo o tipejo NOS LO VENDEN COMO UN PARADIGMA DE HOMO SAPIENS, NACIONAL UNIVERSAL. Y no era modelo de nada y encima escribía ampulosa y desarrapadamente mal. Tiene más de homo que de sapiens.

En 1569 trabajó sorprendentemente de camarero (o camarera ¿o gigoló?) de monseñor Acquaviva en Roma. Se dice que fue condenado a ello por herir en una nueva reyerta macarril al maestro de obras Antonio de Sigura , según una provisión real de 1569. La biografía de Rossi (1988) revela sus tendencias homosexuales, lo cual podría hacernos entender este oscuro episodio. ( Nada contra los homosexuales: un ejemplo de lo que es un narrador en mayúscula sería el inmortal Truman Capote y su A sangre fría , eso sí es una obra maestra universal: real, cinematográfica, poética, indagación psicológica, estilo depurado prodigioso).

Cervantes y El Quijote son la antítesis de la literatura, constituyen el mayor ejemplo de lo que no debe ser una vida o una novela, que debería tener amenidad, trama que enganche, solvencia argumental, economía de recursos, atemporalidad, dinamismo, mímesis, estilística (como Navokov), poeticidad, verosimilitud, y sobre todo estructura (Capote, de nuevo). ¿Entonces por qué son un mito?. La respuesta es : por el Fundamentalismo Cultural. El fundamentalismo cultural nos impone el canon estético de lo que es bueno y lo que es malo. Lo mismo que el fundamentalismo religioso nos impone que Jesucristo es Dios y murió en la cruz para salvarnos; idem con Alá, la Meca y la Guerra Santa. Son dogmas, que la tradición y la repetición mediático-educativa nos hacen tomar como reales. Y las plebes y hasta los catedráticos se los tragan sin rechistar.

LA MANIPULACIÓN DE ASTRANA MARÍN

El Quijote no es él único caso de obra mitificada por el fundamentalismo cultural, a menudo contaminado también por la vanidad nacionalista. Hay muchos ejemplos: La divina Comedia de Dante, Guerra y Paz de Tolstoi, La Iliada de Homero, o El Fausto de Goethe (que eruptaba boutades como “sólo los hombres viven lo humano”), con algunos logros parciales de estilo, son también letales de aburridas y de extensas. Duermen a las ovejas , aunque hagan cien mil tesis doctorales sobre ellas. Son, como El Quijote, todo lo contrario a lo que debería ser la literatura: placer estético y amenidad.

El fundamentalista geocultural Luis Astrana Marín con su Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra (Madrid, 1948-1958, 7 vols.) fue uno de los culpables de este mitología tergiversada. Posteriores trabajos de Cannavaggio (1997) o Rossi (1988) desmitificaron la imagen de Cervantes y la abajaron a la tierra. "Lo malo de Cervantes es que algunos cervantistas se vuelven locos" , ha llegado a decir Cannavaggio. ( El País , 20-01-05).

¿A quién le gusta El Quijote ?. El Quijote es un comodín en el que todo Cristo proyecta su ideología personal El Quijote sólo le gusta a los críticos, los pedantes y eruditos profesionales –como Don Francisco Rico- , a algún fan y alguno que otro buen escritor (tampoco hay que negarlo, casi siempre por extravagancia intelectual y porque quizá no tengan nada más profundo en la cabeza: es un gran tópico diletante decir que Cervantes/Quijote son buenos y modernos: ¡ya… por los párrafos-diálogos de 20-30 ó 40 líneas!!!). El resto de la humanidad simplemente se aburre leyendo un argumento inverosímil, barroco y fosilizado, -es técnicamente una parodia- más propio de un TBO que de una novela (-“ un cuento de Hadas ”, según Nabokov), interpolado de contínuas historias que rompen la narración completamente, las cuales Cervantes eliminó en la segunda parte debido a las acerbas críticas que ya le hicieron en su época. Esto muestra que el tipo no tenía nada claro ni siquiera sobre la torpe (inexistente) estructura de su obra: lo hacía todo a boleo .

El Quijote es un asesinato a la novela y al sentido de la amenidad. Es una tortura intragable desde la primera página, en donde la mitad de los vocablos le son ajenos al lector moderno. (En realidad todo le es ajeno, a menos que te interesen asuntos del siglo XVII, como la honra, las armas, los diálogos de una venta, el servicio a Dios o a Dulcinea, los duelos y los quebrantos etc…). Así no es raro que en el estudio-encuesta que hizo en 1986 la Universidad de Columbia sobre las obras más aburridas de la historia El Quijote aparezca a la cabeza, junto la Biblia , Guerra y Paz de Tolstoi y el Búsqueda del tiempo perdido de Proust –otro peñazo pero mucho mejor escrito-

¿ALGUIEN VIBRA CON LAS PASTORCITA MARCELA?

POR ENCIMA DE TODO EL QUIJOTE ES UN MUERMO . La amenidad no existe en esta historia ilusoria en la que el Cervantes nos castiga sin piedad con un prontuario interminable de refranes, vocabulario exhaustivo (aparecen más de 13.000 palabras distintas) barbarismos y giros coloquiales de época (esto sería el único valor filológico que tiene este aciago libro). Pero la literatura no es demostrar que el autor –que escribió la obra con 58 y 68 años: casi un yayo en la frontera de la chochez, algo que se percibe – sabe muchas palabras y le gusta hacer ripios insoportables. ¿Qué dinamismo puede rezumar un vejestorio de casi 70 años que se ha pasado la mitad de la vida en el talego harto de robar y estafar a diestro y siniestro?. La literatura es arte, “es la vida real, Proust dixit , la vida realmente vivida” no un tío desatado confundiendo molinos con gigantes. Quizá Cervantes era más un viejo entomólogo lingüista que un escritor creativo.

Como poeta, Cervantes es reconocido como pésimo (véase La Galatea ) y como autor teatral ni siquiera sus insufribles entremeses (circenses) fueron representados en vida. Tragedias como la Numancia , además en verso cursi y grandilocuente, en que hasta los muertos hablan, son ya para pegarse un tiro. Leer eso es unmartirio numantino.

Cervantes abusa siempre de historias infantiles, irreales, sin el más mínimo interés o universalidad para el lector moderno. ¿O hay alguien que vibre en el siglo XXI con la interpolaciones pastoriles, moriscas o bizantinas de la primera parte?. Obras como El Persiles o La Galatea confirman la poca misericordia de Cervantes con el lector al que castiga hasta la náusea con su estilo poético y prosístico farragoso, lento, ampuloso, oxidado. Todo en él es artificioso, vano, hueco, prehistórico , apolillado, periclitado… Da mil vueltas siempre para contarte algo. Desconoce el valor de conceptos como síntesis o intriga. Cervantes no engancha a nadie, es el Fundamentalismo Cultural quien nos engancha a Cervantes.

Cervantes fue siempre y con toda razón criticado y menospreciado como escritor en su época. Fue en realidad sólo el autor de un pelotazo bestseller , El Quijote , lo cual le consagró, sin ser considerado un gran escritor entonces. Fue otro horrorífico Dan Brown del XVII.

ESQUIZOFRÉNICO DE TODO A 100

Nos imponen que Sancho y El Quijote representan la mitad de nuestra psique, el homo duplex , lo cual, es sencillamente una gilipollez, cuando no una absurda simplificación. Nuestra mente es mucho más compleja, como sugieren la clasificaciones modernas de Koplowitz, Jung, Maslow o de la moderna Psicología Transpersonal. ¡Qué sabe un mercenario y estafador profesional de la profundidad subliminal de la mente humana!. El idealismo es la búsqueda del infinito, no convertirse en un esperpéntico loco de atar. El presunto idealismo de Alonso Quijano tampoco es universal, aparte de que a nosotros nos parece más propio de un esquizofrénico catatónico que de un ser humano en búsqueda de máximo desarrollo de su potencialidad. Preferimos el idealismo pragmático de Buda o de un romántico clásico, tipo Novalis.

El argumento del Quijote es absurdo. No tiene ninguna verosimilitud. Como su mano postiza, todo es artificial en Cervantes, hasta su filosofía de jubilado barroco en fase terminal. Una filosofía de todo a 100 que dice cosas de cajón como :

El que lee mucho y anda mucho , ve mucho y sabe mucho ”.

Profundísimo. No nos habíamos dado cuenta si Cervantes no nos lo dice. Otro heavy plomífero de la crítica, Don Francisco Rico, lo aplaude y lo glosa en estudios tan excesivos y aburridos como la propia prosa del penalizado manco. Poco te puede enseñar un ladrón , un estafador, un profesional de la guerra y un presidario vocacional al que hipócritamente entierran con un sayal de franciscano.

El Quijote no tiene weltanschauung , visión del mundo, sólo la que le dan los críticos pedantes, como los que hablan del perspectivismo relativista o novela polifónica , la típica filosofía del que no tiene nada claro. Que todo el mundo tiene una escisión dual en la mente, parte más racional, parte más espiritual, pues sí, y qué…¿qué pasa qué eso es un descubrimiento de Cervantes?. Además creemos que fue una casualidad. El caballero necesitaba un compañero de aventuras y la elección de Sancho Panza fue aleatoria. Luego los críticos ociosos –casi todos escritores frustrados- se pusieron a especular con la dualidad psicológica. En realidad el recurso facilongo, elemental, de una pareja protagonista es un tópico de la narrativa o cuentística universal, desde Adán y Eva hasta Mortadelo y Filemón. Es como decir que Mortadelo y Filemón representan al homo duplex . Pues no, sólo es una casualidad de cómic.

Un tipo que se viste de caballero andante y va por el mundo a deshacer entuertos. Muy gracioso. Es ciencia ficción, trama ilógica, descabellada que muere cada vez que el chapucero autor nos castiga con una nueva interpolación que rompe toda la trama principal. El argumento no se lo traga nadie, a menos que lo tomemos como el script de un comic. Todo en el quijote –sobre todo su estilo- es falso, inútil, pretencioso. Gusta como pueden gustar Manolo Escobar o Bustamante ( hay público para todo si te lo imponen por televisión o por educación) , después de que el Fundamentalismo Cultural te lo meta por los ojos hasta en la sopa y desde la cuna . De tanto decirte que es una obra maestra la gente llana asiente y se dice “ no sé que verán, pero debe ser bueno ”, aunque en lo más intimo de sus mentes, cuando les obligaban a leerlo de adolescentes se dicen a sí mismos : “ vaya coñazo ”.

UN LADRILLO, GROSOR ASESINO

Eduardo Mendoza, un genial escritor de verdad, que le da mil vueltas a Cervantes y le enseña que la amenidad, la originalidad y la ruptura de la percepción del lector (eso es la literariedad según el Formalismo Ruso), son lo más importante en la novela, reconoce:

“Lo único que quería decir es que mi primera lectura del Quijote no fue una experiencia placentera, aunque sí enriquecedora (…) siempre me ha parecido incomprensible que el Quijote se considere a veces una lectura apropiada para la adolescencia, y más aún para la infancia” ( El País , 1998).

Mendoza ha dicho (2005) que todos los escritores están influidos por El Quijote , incluso los que no lo han leído. ¿Cómo va a afectar a los que no le han leído?. Esto muestra que la Religión Quijotesca afecta incluso a la quijotera de este virtuoso de la palabra, a quién sólo acusaríamos de fallar levemente en los contenidos, que ya se le agotan, quizá por esto augura una polémica y equivocada “muerte de la novela”. Será de la suya, aunque sus lectores no se merecen perder a este maestro.

Mentiríamos si dijéramos que El Quijote no tiene ningún valor. Tienen un valor histórico y filológico innegable. Se anticipa además a los rudimentos de la novela moderna. Tiene cierto valor como relato superficial –COMPLETAMENTE PASADO DE MODA- de aventuras ñoño-infantiloides (clavileño, Barataria, molinos, galeotes…) del siglo XVII. Pero de ahí a decir que es una obra actual, universal y maestra va un gran trecho. Puede que a un lector del barroco le dijera algo o a un fundamentalista cultural cervantino, pero no a un lector exigente moderno, a menos que alguien se identifique con un alunado del siglo XVII, con el tópico y típico Sancho Panza, con el bachiller Sansón Carrasco , el ventero Palomeque, la pastora Marcela o El Caballero de la Blanca Luna.

Tiene además otras muchas utilidades. Por su grosor podría servir para perpetrar un asesinato o para defenderte de los ataques de un moscón, o de la pesadez tu esposa, jefe o suegra . Puede servir también de adorno en la librería o para hacer nivel bajo la pata de una silla o una mesa. Puede servir como mismísimo “ladrillo” o como harta eficaz celulosa higiénica (utilísima por su elevada paginación). Puede servir especialmente como terapia para combatir el insomnio: para nosotros este es su más grande e indiscutible valor.

El Quijote es una de las cimas de la literatura plúmbea universal, junto con el indigesto Ulisses (sólo para pedantes) o las obras de Sanchez Dragó y José María Pemán. Puede que a alguien le guste, porque de gustibus non est disputandum , pero todo el mundo reconocerá que pocas veces en la historia de la literatura se ha alcanzado un nivel más alto de pesadez y aburrimiento y articulación anacrónica de historias insulsas del año de la maricastaña pegadas a la principal cual lo que eran el autor y casi toda su familia, COMO CHORIZOS .

Luis Carlos Campos, es periodista y filólogo. Acaba de publicar el ensayo Calor Glacial , en Arcopress, que desmonta toda la teoría oficial del cambio climático. www.arcopress.com

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