Sumario. Libros. Reseña.
  Bajo el signo de Aries
 

Norberto Luis Romero

 

Editorial Egales- 2005

 

Miguel Baquero

Dentro de la novelística caben muchos géneros, algunos de primer orden, como el policiaco o la ciencia ficción, prestigiados por excelentes autores, novelas y películas, y otros sub e incluso infragéneros que no han conseguido todavía encontrar la fórmula que les permita levantar el vuelo desde lo anecdótico y el cliché. Así ocurre con la llamada «novela gay», última en desembarcar en estos territorios. Pese a su juventud, la «novela gay» cuenta ya con un estilo bastante marcado, basado sobre todo en la descripción explícita y morosa de actos sexuales, apoyado en un lenguaje que no huye de la procacidad; otras características podrían ser el ambiente en general desinhibido y desenfadado (algunos dirían «petardo», otros «almodovariano») y los constantes encuentros y desencuentros entre personajes construidos de manera más bien lineal y a cuya apariencia exterior (en especial a su belleza) se le da más importancia que a su interior.

Bajo el signo de Aries , la última novela del escritor argentino afincado en España Norberto Luis Romero , aparece dentro de la colección «Salir del armario», de la editorial Egales. Un campo, como se ve, abierto para esa «literatura gay» cerrada y complaciente que hemos contado; ocurre, no obstante, que Norberto Luis Romero traspasa y supera con mucho los lugares comunes y cuenta con una estética propia que ha ido labrando a lo largo de cinco novelas y otros tantos libros de relatos; dispone de una atmósfera particular inquietante y opresiva que le dan un sello de marca y también de calidad. Enseguida se aprecia que el mundo de Norberto Luis Romero enseguida va a superar el sencillo relato de relaciones homosexuales y nos va a incluir, otra vez, en un espacio denso y lleno de señales de alarma, en una novela por encima de las etiquetas y que sin duda contribuirá a dar realce y seriedad a la «novela gay» (algunos de cuyos patrones, colección obliga, se ve obligado a seguir, a veces se diría que no con demasiado gusto).

Bajo el signo de Aries nos cuenta el asesinato de un joven homosexual aficionado a la alquimia, circunstancia esta última que parece simplemente anecdótica (todo apunta a un vulgar crimen de bajos fondos) pero que sin embargo poco a poco va tomando trascendencia hasta convertirse en la clave del asunto y, sobre todo, en una obsesión que se apodera de los personajes. Extraordinariamente documentado, Norberto Luis Romero se sirve, para describir las prácticas y el ritual alquímico, de esa deliciosa decadencia, de esa vaga melancolía, de ese lírico morbo con que explotó en sus primeras obras ( Signos de descomposición y La noche del Zepelín , principalmente) y con el que en esta ocasión nos va poco a poco presentando una serie de hechos que parecen imposibles, fruto de una pesadilla, pero que finalmente son reales y surgen a la luz en la última y sobrecogedora escena final (que incluye una de las mejores sorpresas leídas en los últimos tiempos).

Pero si Bajo el signo de Aries supera con mucho, gracias a su estilo, el corsé de la «novela gay» (pese a las concesiones ya citadas), también va mucho más allá de la simple novela de misterio con añadidos truculentos. Esto así porque, en claro reflejo de la progresiva incursión en la alquimia del protagonista, los personajes a su alrededor se van acrisolando, se van sometiendo a una especie de proceso químico y acaban por mostrar una verdad humana hecha de sentimientos contrarios y muchas veces contradictorios. El autor busca, en suma, mostrar la verdadera esencia del hombre, y según muchos no otra cosa buscaba en realidad la alquimia tras su imaginería de piedras filosofales y panaceas universales. «Eso somos los humanos (...). En nombre de una civilización, de una cultura, de un perfeccionamiento como especie, hemos mutilado nuestro lado oscuro hasta convertirnos en seres sin identidad, en híbridos, en castrados», reflexiona uno de los personajes hacia (no por nada) el final de la novela.

Estamos, en suma, ante una obra magnífica en su núcleo, en su almendra, en esa parte central que se refiere al asesinato y la incursión progresiva en la alquimia; una novela, sin embargo, «aguada» en parte, rebajado su alto grado de alcohol por la inclusión de escenas eróticas y detalles triviales que Norberto Luis Romero se ha visto (eso cree el crítico) obligado a hacer. En todo caso, un digno título con que seguir construyendo una muy digna obra.