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El saxofón de Papá Noel |
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| Eugenia Rico |
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| Repoquer de Damas, cinco escritoras españolas Care Santos, Pilar Adón,
Eugenia Rico, Cristina Cerrada y Elena Medel se turnan mes a mes para
escribir y dar su opinión, puntos de vista y sensaciones personales sobre
las cosas de la vida. Un autentico panorama de la narrativa hecha por
mujeres de hoy. Sólo en Literaturas.com |
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| Mi padre dejó de creer en los Reyes Magos por culpa de
un saxofón. En esa época vivía en una ciudad con
palmeras donde la gente se pasaba la vida soñando con
la nieve. Todos menos mi padre, porque mi padre quería
tocar el saxofón en una banda de jazz y no le
importaba que sus amigos le dijeran que para poder
tocar jazz hay que ser negro. Lo único que le
importaba era hacerse con un saxofón aunque para ello
tuviera que ser más negro que el Rey Baltasar. Su
preocupación era que en la ciudad de las palmeras
nadie vendía saxofones, o eso es lo que le había dicho
su madre. De todas formas a él no le parecía eso una
verdadera dificultad porque como los Reyes Magos
venían de Oriente pues sin duda atravesarían toda
clase de países antes de llegar a su balcón y alguno
de ellos sería el País de los Saxofones. Sin embargo
una tarde naranja mientras acompañaba a su madre a ver
a una tía lejana que había vuelto a tener trillizos,
mi padre vio en el escaparate de una vieja tienda el saxofón
más hermoso del mundo. Era rubio y parecía que hablaba
inglés. Era dorado y con muchos botones. Era el
saxofón con el que había soñado. Se lo dijo a su
madre, pero su madre no se alegró sino que de repente
le soltó una bofetada sin motivo. Te la he dado, dijo
su madre, porque te dolerá menos de lo que voy a
decirte y lo que voy a decirte te dolerá menos que
quedarte esperando un saxofón toda la vida. Nunca vas
a tener este saxofón porque los reyes son los
padres y tus padres no tienen dinero para comprarlo.
Por supuesto mi padre no la creyó, ningún niño en su
sano juicio la hubiera creído. Pero sus palabras le
hicieron reflexionar. No dijo nada más en todo el día
y decidió consultarlo con su amigo Pedrito. Pedrito
era un niño muy admirado en el colegio y algunos
decían que incluso en la ciudad, porque había
viajado mucho y no sólo había visto la nieve en varias
ocasiones sino que sabía jugar con ella. Pedrito tenía
fotos con la nieve, tenía fotos incluso con los Reyes Magos en
el Corte Inglés. Pedrito era un niño que estaba por
encima del bien y del mal. Le dijo desde la altura de
sus diez años que los Reyes Magos existían, él los
había visto en la Gran Vía de Madrid pero mantenían relaciones mafiosas con los padres de cada
uno. “Ya no son tan honrados como antes y piden dinero
para traer los regalos” Por ese motivo lo mejor era
tener una tía adinerada ( las tías con trillizos no
servían) o una abuela rentista y confiarles a ellas la
carta a los Reyes Magos. A esas alturas mi padre
andaba ya muy mosqueado pero como deseaba tanto tener
el saxofón descubrió una estratagema. En lugar de
escribir a los Reyes Magos escribió a Papa Noel en
casa del Tío Sam : “Querido Papa Noel no puede usted
permitir que los niños españoles sigan teniendo
costumbres bárbaras y creyendo en los Reyes Magos como
si no fueran una colonia de su gran y magnánimo
imperio. Por favor acuérdese de nosotros y haga que
Papa Noel traiga un poco de democracia y
preferiblemente muchos regalos a nuestro país y todos
intentaremos aprender inglés. Y para comenzar esa sana
costumbre comience por mandarle a Pablito Alvarez (que era el nombre de mi padre) un saxofón para que
pueda ser como Louis Amstrong y adoctrinar a la masa
que no sólo no habla inglés sino que nunca ha
escuchado unas lágrimas de jazz”
Cuando mi padre casi se había olvidado de los Reyes
Magos y estaba investigando las posibilidades de
escribir a la Befana la viejecita que les traía los
regalos a los niños italianos, le llegó un paquete de
parte de Papa Noel envuelto en la bandera de las
barras y estrellas. Era el 25 de diciembre y aquello
era un saxofón de plástico fabricado en China. Mi
padre tardó años en enterarse pero su madre había
mandado su carta añadiendo unas emotivas líneas a la
Embajada Americana. Mi abuela asegura que fue mi
padre el que introdujo en España la moda de Papa Noel.
Y que por su culpa los Reyes Magos han tenido que
retirarse a Florida donde no ganan para huracanes.
Por si acaso mi padre ( que se hizó fabricante de
saxofones de juguete) vive ahora en otra ciudad con
palmeras donde todos sueñan con Papa Noel y él sueña
con la nieve. |