Sumario. Literatura infantil y juvenil
 

" Un buen libro juvenil también puede gustar a un lector adulto "

Entrevista a Laura Gallego , por Luis García

Posiblemente Laura Gallego, estaría llamada a ganar Premios de esos de renombre, si no se hubiera cruzado en su camino la LIJ. La cenicienta de la Literatura, por cuanto dicho género es respetado pero apenas tiene eco en los suplementos y publicaciones literarias, se ha empeñado en codearse con sus hermanos mayores y tratarlos de tú a tú. Las ventas y cifras comienzan a resultar golosas, y pocos son los escritores que se resisten a cultivar el género. A Laura Gallego se la puede considerar una profesional, con mas de catorce libros publicados, dos Premios El Barco de Vapor en su haber y un libro, Memorias de Idhún , que lleva camino de convertirse en todo un fenómeno de ventas.

Pregunta.- Te lo habrán dicho cien veces.... pero, ¿por qué no te gusta que te comparen con J.K. Rowling?

Respuesta.- ¿Quién ha dicho que no me gusta? Es un halago para cualquier escritor. Yo misma me considero fan de los libros de Harry Potter, lo he dicho muchas veces. Lo que no me gusta es que haya gente que considere mi obra una “copia” de la de JK. Es evidente que no es así. O por lo menos es evidente para cualquiera que nos haya leído a ambas J

P.-El éxito de Memorias de Idhún , recuerda mucho a los de la saga de Harry Potter...

R.- No, para nada. A mí no me lo parece. “Harry Potter” empezó publicándose en una editorial pequeña, con muy poca tirada y sin apenas promoción, y se hizo popular con el tiempo y con el boca a boca, que daba fe de la calidad del libro, hasta que se convirtió en un boom. Luego vinieron promociones más importantes, las películas, el merchandising… pero la cosa empezó por algo muy humilde, e incluso varias editoriales rechazaron el primer libro. Memorias de Idhún es un caso completamente distinto. En primer lugar, porque ni de lejos ha llegado a tener la repercusión que están teniendo los libros de JK Rowling. Pero, sobre todo, porque con el lanzamiento de este libro SM ha tirado la casa por la ventana. Ha apostado muy fuerte por la trilogía, con una edición de lujo y una tirada de 100.000 ejemplares y una campaña de marketing muy intensa. Nada parecido a los comienzos de Harry Potter. La diferencia, también, es que JK Rowling era una autora desconocida cuando publicó el primero de la saga. En cambio, el que SM haya decidido apostar fuerte por Memorias de Idhún no se debe solamente al nivel del libro, sino también a que yo ya llevaba tiempo publicando con ellos y casi todos los libros estaban funcionando muy bien. Tenía ya muchos lectores, algunos muy fieles, cuando salió Memorias de Idhún .

P.- ¿Cómo te documentas a la hora de abordar una nueva novela?

R.- La mayoría de mis obras son de fantasía, por lo que no requieren mucha documentación en cuanto a datos concretos. En lo general, como ya llevo muchos años leyendo literatura fantástica, estoy bastante puesta en mitología y en universos fantásticos. Pero cuando algún libro requiere una documentación específica, o bien paso algunas tardes en la biblioteca, o bien recurro a internet.

P.- ¿Y cuáles son las referencias literarias de Laura Gallego?

R.- Libros de literatura fantástica, sobre todo, pero también me han calado los clásicos que leí a lo largo de la carrera, y últimamente estoy empezando a leer también mucha literatura juvenil y ciencia-ficción. Entre los autores que más me han marcado desde que era adolescente están, indiscutiblemente, Michael Ende, Paulo Coelho, Joan Manuel Gisbert, Tolkien y Margaret Weis, entre otros.

P.- ¿Para cuándo veremos en cine las Memorias de Idhún?

R.- Ni idea. No hemos recibido ninguna oferta al respecto, así que lo más probable es que nunca…

P.- ¿Y la segunda parte de la trilogía?

R.- Eso sí puedo decirlo, porque sí depende de mí. La segunda parte se titulará Memorias de Idhún. Tríada , y la fecha de salida oficial es el 14 de octubre.

P.- ¿No tienes cierto miedo a este nuevo “parto”?. Te advierto que tus lectores lo esperan con impaciencia.........

R.- Lo sé, lo sé. Converso todos los días con ellos en el foro de mi página web y soy consciente de ello, jajaja. Me preocupaba que, con tanta promoción y con tanto libro-fórum, no me hubiera quedado casi tiempo para escribir el libro con calma. Pero en estas últimas semanas lo he reescrito y revisado varias veces, y creo que es un buen libro. Los que lo han leído dicen que es mejor que el primero. Yo sólo puedo decir que me he volcado con este libro. Más que con miedo, espero su publicación con mucha ilusión, porque así podré comentarlo con más gente. Me da mucha rabia tener que morderme la lengua cuando me preguntan cosas sobre el libro… pero sería peor ir destripando cosas, ¿no?

P.- ¿Cómo definirías la literatura juvenil?. ¿Podríamos diferenciarla de la infantil?

R.- Claro. En la literatura juvenil puedes hablar absolutamente de todo. Me atrevería a decir, incluso que tiene mayor variedad de temas que la literatura para adultos en general. La línea entre adulto y juvenil es muy difusa, pero es más fácil separar lo juvenil de lo infantil. Sabes que hay ciertos temas que no puedes tocar en los libros para niños. En la juvenil, esto no es así. Creo que un buen libro juvenil es el que no solamente interesa y engancha a los jóvenes, sino que también puede gustar a un lector adulto.

P.- ¿Escribes esas historias que nunca pudiste leer de pequeña?

R.- Sí, supongo que sí. Pero no sólo de pequeña. Escribo cosas que a mí, como lectora, me gusta seguir leyendo ahora, con 27 años. Soy consciente de la edad que tengo. Si escribiera cosas que me hubieran gustado con diez o doce años, pero que ahora no me gustan, no estaría siendo consecuente conmigo misma. Y además me aburriría mucho escribiendo.

P.- ¿Qué libro recomendaría a un pre-adolescente para que no deje el hábito de la lectura, o para que continúe con él?

R.- No se puede recomendar un libro así en genérico. Depende de los gustos de cada uno. Cuando alguien me pide que le recomiende un libro, tenga la edad que tenga, primero le pregunto qué tipo de historias le gustan, y si lee habitualmente, cuáles son sus autores, géneros y libros favoritos. No puedo recomendar, por ejemplo, La historia interminable a alguien a quien no le guste leer o no le guste la fantasía. Y eso que es mi libro favorito. Es como hacer un regalo: no tienes que recomendar un libro que te guste a ti, sino un libro que creas que le puede gustar a la persona que lo va a leer, sobre todo si estamos hablando de preadolescentes o adolescentes. A no ser, claro, que, como sucede con los regalos interesados, lo que pretendas es que te preste el libro para leerlo tú. Lo cual ya es otro cantar, jajaja.

P.- Imagino que acostumbras a ir por los Institutos y Colegios…. ¿Qué perfil de lectores te encuentras?. ¿Cómo eres recibida?

R.- Es más fácil llegar a chavales de entre 11 y 13 años. La edad más complicada, es, quizá, tercero y cuarto de la ESO. Hasta esa edad es bastante fácil que casi todos los chavales se hayan leído el libro y te reciban con mucho entusiasmo. A partir de tercero, es más habitual encontrarte con que hay un grupo reducido de lectores en la clase, y el resto pasan un poco del tema. Pero depende sobre todo del centro. Se nota mucho en los centros en los que trabajan la lectura desde muy pequeños, están mucho más interesados en la lectura del libro y en la visita del autor. Para los más jovencitos, el libro-fórum es una actividad interesante que los saca un poco de la rutina de las clases. Los mayores, entre 14 y 16 años, más o menos, tienen más bien la idea a priori de que va a ser una conferencia aburrida. Les sorprende un poco encontrarse, en mi caso, con una autora joven. La mayoría suelen pasárselo bastante bien. En general, todos solemos salir contentos.

P.- Vivimos tiempos de bonanza para la literatura Infantil y Juvenil, hace años era impensable acercarse a tus cifras de ventas de autores o a las de Juan Muñoz.... ¿un resurgir de la afición lectora o éxito achacable a los diferentes planes de animación a la lectura?

R.- No sabría decir. Creo que el éxito de Harry Potter ha puesto de manifiesto que hay chavales a los que les gusta leer, que lo hacen por gusto, y no solamente porque les obliguen en el colegio. No hay más que pasarse por la sección de literatura infantil y juvenil de una librería y descubrir que se publican muchos más libros-regalo, con tapas bonitas, con campañas ya pensadas para atraer a los chavales, y no a sus profesores y sus maestros. Creo que ese es el problema, que nos obsesionamos con que los jóvenes lean por narices y descuidamos a los chavales que devoran libros porque sí, porque quieren, y que siguen sintiéndose bichos raros. El hecho de que se cree tanta expectación en torno a un libro, o a varios, está provocando que las editoriales empiecen a ver que los destinatarios de literatura infantil y juvenil han de ser los mismos lectores, y no los profesores y los maestros. Se pone cada vez más interés en que los libros gusten a los chavales, más que en la enseñanza ética y moral que puedan transmitir. La obsesión por el didactismo que exhibían (y exhiben todavía) muchos autores, editoriales, padres y profesores ha apartado a muchos chavales de la lectura. Y muchos, muchísimos, siguen creyendo que no hay mucha diferencia entre una novela y un libro de texto.

P.- ¿Para cuándo ese inevitable salto a la literatura de adultos?

R.- No tiene mucho sentido que estemos hablando de animar a los jóvenes a la lectura y, a la vez, que se dé por sentado que todos los autores de literatura infantil y juvenil nos morimos de ganas por publicar para adultos. ¿No es una contradicción? Si seguimos pensando que es mejor la literatura para adultos que la juvenil, ¿cómo pretendemos que los chavales lean, si nosotros mismos admitimos que lo que se escribe para ellos no es importante? Seamos coherentes: escribo literatura juvenil porque me gusta, y no entiendo que tanta gente dé por sentado que quiero dejar de hacer lo que hago. ¿No es importante que los chavales descubran la afición por la lectura? ¿No es bonito que haya tantos jóvenes que disfruten con mis libros? ¿Por qué razón es “inevitable” el “salto” a la literatura de adultos? Aquí hay un problema de base. No podemos quejarnos de que los chavales no leen y, acto seguido, seguir creyendo que la literatura juvenil es una literatura “menor”, menos importante que la de adultos. Si tan vital es que los chavales lean, deberíamos empezar a valorar más lo que se escribe para ellos. Escribo lo que me gusta y lo que me sale de dentro. Y conecto con los chavales. Si algún día escribo un libro y, al mandarlo a la editorial, me dicen que no lo pueden publicar porque es para mayores, supongo que la primera sorprendida seré yo. La mayoría de mis libros son para mayores de doce años. La editorial pone un límite por abajo, no por arriba. Nada impide a un adulto acercarse a mis libros, y me consta que hay muchos que disfrutan con ellos. Pero es que, de todas formas, no tiene sentido ni siquiera que me plantee escribir para otro público. ¿Acaso un lector de 12 años es menos importante que uno de 40?