Sumario. Libros. Reseña.
  La noche del Oráculo
 

Paul Auster

 

Anagrama - 2004

 

Caballero Auster

Nacho Fernández

Hacer la reseña de este autor sin caer en los tópicos –lo dicho, lo escrito- es muy difícil . “La noche del Oráculo” nos devuelve a una de las primeras obras del autor ( “Leviatán” ), concentrado, minimalista, clarividente y neutro. Consigue de nuevo dejarnos estupefactos. Nadie cuestiona la habilidad de Auster para contar historias originales e increíbles y además sus lectores habituados a ello casi exigen al autor que siga haciéndolo igual. El argumento empieza de la misma forma: el escritor de siempre, su esposa, los amigos, los hechos fortuitos, las inacabadas historias que penden de sus hilos… De nuevo los lectores son marionetas en manos del escritor norteamericano. La inclusión de notas en el propio texto nos traslada a un tipo de escritura muy actual -que él como tecnofóbico no habrá valorado – que es la inclusión de hipertextos dentro del libro. Lo que en Internet también denominamos enlaces o links. Curioso. La realidad de la escritura tradicional juega con la vanguardia a través de este hipertexto que relaciona hechos, detalles y personajes en cortes brusco de la narración. Auster consigue reescribir su historia dentro de otras -con este moviendo hiper- dando a la narración una nueva estructura para acabar integrándo todo en la trama principal. Estilo Auster. Cien por cien puro mago del entretenimiento y la claridad de escritura. Apropiarse de una anécdota o parte de algo escrito y volver a escribirlo tan moralmente, sólo es posible desde una actitud de escritor con carácter. No le importa reconocer de donde sale parte de su historia, señalando a Dashiell Hammet, sino que además suelta su crítica literaria en un par de ocasiones: una referida al “Halcón Matés” y el pasaje de la viga que cae del edificio y otra sobre HG Wells al tratar de hacer un remake de la “Maquina del Tiempo” . En “La noche del Oráculo” Auster introduce un elemento “nuevo” a su narración que está oculto y presente de una manera soterrada. Ese “nuevo” elemento –desde mi punto de vista- es el concepto del mal. Lo carga encima uno de los personajes en los que pivota -de modo interno estilo Auster- la narración, la figura del Sr. Chang. Al autor no le gusta o no ha querido mostrar en sus obras anteriores el factor psicológico, ahora redescubre una nueva entrada más al amplio universo austeriano, dotando a los protagonistas de un concepto que no había existido en sus obras anteriores. En esta ocasión se le ve el plumero ante las referencias morales que esgrime en varios de sus personajes. Denuncia y refleja una sociedad norteamericana de clase media decadente, efectista y violenta. Auster da un repaso exquisito a los problemas que agobian y preocupan a sus ciudadanos. Toda una lección de civismo o ¿quizás de cinismo?.