| Entrevistamos al escritor español Juan Goytisolo, ganador del XIV Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo porque " el conjunto de su obra retoma y promueve el diálogo entre las culturas" y "resiste toda clasificación ", en la ultima próxima de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). El autor de libros como “ Señas de identidad” (1966), “ Reivindicación del conde Don Julián” (1970) y “Juan sin tierra” (1975), dijo que "u n premio que lleva el nombre de Juan Rulfo honra a todo el mundo ". Goytisolo se suma a otros escritores como el guatemalteco Augusto Monterroso, el mexicano Sergio Pitol o el recientemente fallecido Roberto Bolaños.
P.- Una pregunta que yo tenía inquietud de hacerle…cuando se entrega un premio como el Juan Rulfo, se entrega a una trayectoria y a un personaje ya muy reconocido…
R.- Persona, no soy personaje, soy persona.
P.- …a una persona muy reconocida, a un escritor reconocido, sin embargo usted no siempre fue eso. Hubo otro tiempo en que simplemente era Juan Goytisolo, ¿Cómo era Juan Goytisolo antes de ser este escritor famoso?
R.- Desde niño quería ser escritor o siempre me he sentido escritor, no he cambiado en este aspecto, empecé a escribir a los 8 ó 10 años a los 14 tenía muy claro que sería un escritor.
P. -Hay algo que me llama mucho la atención de la vida de Juan Goytisolo que es ese interés por la herencia árabe; España estuvo influenciada durante mucho tiempo y convivió mucho tiempo con ella, y yo siento que a lo que denominamos hoy en día el mundo occidental, y los que hemos estado y hemos sido influenciados por la cultura española, a veces se nos olvida esta otra herencia que es la árabe.
R.- Esta pregunta sería innecesaria si se considera por ejemplo que en la lengua española hay cuatro mil palabras de origen árabe. En la sintaxis castellana hay injertos árabes, giros; le pongo un ejemplo muy claro, trate usted de traducir al inglés al francés, a cualquier idioma: amanecí cansado o anochecí borracho . Es imposible, esto es una pura traducción del árabe. Así puedo citarle centenares de ejemplos y decir que aprendiendo el árabe, he aprendido mucho mejor mi propia lengua… mi propio idioma. He vivido en Francia, he vivido en Estados Unidos y he procurado siempre tener una visión de otras culturas, pero parecía importante también tener una visión de España a partir de la cultura árabe.
P.- Dentro de los que estudiamos y nos acercamos a la literatura, hay quienes tienen esta inquietud por la escritura, por la creación literaria, y comentábamos en alguna ocasión que cuando se dieron origen todos estos movimientos literarios, el romanticismo, el realismo, las vanguardias del siglo pasado, hubo ciertos acontecimientos, ya sea de orden social o literario que los impulsaron; y nos planteábamos en algún momento que en la actualidad no sucedía nada que pudiera motivar un cambio semejante; sin embargo yo creo que puede que lo que suceda es que ocurren demasiadas cosas y sabemos demasiadas cosas, todo esto debido a los medios de información que nos tiene al tanto de todo lo que sucede alrededor del mundo. Entonces no será que no pase nada sino que nos estamos acostumbrando a una lluvia de acontecimientos…
R.- Tiene usted toda la razón, pero, si embargo, hay a veces movilizaciones contra estas situaciones. Pienso por ejemplo en la reacción que hubo en España contra la invasión de Irak. Finalmente tal acumulación de mentiras produjo el voto de castigo al gobierno de Aznar que había arrastrado a España a una guerra ilegal, a una guerra que no tiene trazas de acabar.
P.- ¿Cómo pueden influenciar estos hechos a que se originen nuevos movimientos de tipo estético, literario o artístico?
R.- Bueno, no hay una conexión directa entre la evolución artística o literaria. A veces por ejemplo la literatura florece en momentos de crisis, a veces en… En periodos realmente difíciles, durante el poder soviético pues hubo una literatura rusa extraordinaria de resistencia a este poder. Hay que tener en cuenta que la literatura a veces puede florecer precisamente en función de las dificultades que se le plantean.
P.- Retomando un poco esta situación en la que usted se encuentra, entre ser español, ser catalán y ser cervantino, ¿qué ventajas tiene en algún momento pertenecer o no pertenecer a un sitio o a algo en específico?
R.- Como dije ayer el Yo es una acumulación de “yos” es decir… decía soy barcelonés, fui parisiense, soy marrashi, fui neoyorquino, lo importante son los sitios donde uno se siente bien. Yo por ejemplo en México, ya que es uno de los países en los que me encuentro en casa, es un continente, es la diversidad que me gusta a mí.
P.- Con respecto a su discurso del día de ayer, me gustó mucho el nombre Fe de Erratas , porque lo que me hizo pensar, es que estamos continuamente expuestos al error, y la fe de erratas es el reconocimiento del error.
R.- Claro que sí, sin duda; la humanidad no puede avanzar sino reconociendo sus errores, si no hay una autocrítica no hay ninguna forma de progreso. Yo he sido siempre muy crítico con la sociedad, pero he sido también muy crítico conmigo mismo.
P.- Otra cosa importante de ese discurso me parece, es el rescate de esa memoria histórica, de recordar que si bien vivimos en una época donde ocurren toda una serie de acontecimientos inimaginables de orden positivo o de orden negativo, en otro tiempo también los hubo, y yo creo que es importante conservar esa memoria histórica, porque de otra manera es un tanto como caminar a ciegas hacía el futuro...
R.- Desde luego, yo lo llevo hasta las últimas consecuencias. Por ejemplo fui el iniciador de esta idea de la UNESCO del patrimonio oral e inmaterial que es una forma de salvar culturas amenazadas. Y a mí me parece que esta mundialización que está acabando con lenguas, con culturas, me parece terrible ya que es una forma de acabar con la diversidad de la especie humana. Por esto ha habido periodos donde se podía masacrar impunemente y exterminar culturas. Pero ahora ya no podemos permitir esto. Hay tres mil lenguas en nuestro planeta aproximadamente, alfabetos sólo hay ciento cuatro, lo cual quiere decir que hay multitud de lenguas que no tienen expresión escrita. Hay que defender este patrimonio oral y tradicional; por ejemplo pienso en las numerosas comunidades indígenas de México, la UNESCO debería extender este programa para proteger esta diversidad.
P.- En ese sentido Cataluña ha sido ejemplo del rescate de una identidad a través del lenguaje
R.- Es una cultura antigua como la castellana, lo que pasa es que por razones históricas Castilla se proyectó hacia Iberoamérica y se ha creado una comunidad lingüística castellana extraordinaria, de una diversidad y de una riqueza admirable. Cataluña quedó como arrinconada, y en épocas de reacción, por ejemplo la época del General Franco, la cultura catalana fue reprimida, se prohibía hablar el catalán etcétera. Y ahora me parece muy saludable este renacer de la cultura catalana que significa que hay una diversidad lingüística en España. Yo lo digo siempre, que tener dos lenguas y dos culturas es mejor que tener una, tener tres es mejor que tener dos, tener cuatro es mejor que tener tres. Hay que sumar, soy partidario de sumar y toda mi vida he procurado acercarme a otras culturas a aprender de ellas todo lo que me parecía más interesante, y hacer lo contrario de lo que hacen los patrioteros.
P.- Recientemente en Guadalajara hubo un conflicto con una manifestación a raíz de la cumbre de mandatarios que tuvo lugar en la ciudad; todos los ciudadanos del mundo tenemos derecho a manifestarnos y protestar, pero parece ser que estas formas que a veces se eligen y que están muy vinculadas con acciones violentas, son precisamente las adecuadas. ¿Cuál sería la manera de ser participativo de lo que ocurre en nuestras ciudades, en nuestros países, pero de una manera más inteligente?
R.- No hay posibilidad de cambio sin una movilización de lo que se llama la sociedad civil. Este año estuve en Oaxaca y el movimiento cívico creado por Alejandro Toledo me pareció maravilloso, es decir que impidió que se construyera un Mcdonal's en el Zócalo, o que esta magnífica iglesia que ahora es museo fuera vendida a una cadena de hoteles Japoneses; esto demuestra que una movilización de la sociedad puede parar los desafueros del mundo del poder y de los negocios.
P.- Si la literatura nace de la literatura, la pregunta sería ¿de qué literatura nace la de Juan Goytisolo?
R.- De todo el árbol de la literatura española contando sus raíces. He procurado mantener un diálogo con lo que llamo el árbol de la literatura, y mis diversas obras siempre es un diálogo a veces con San Juan de la Cruz, otras con el autor de la Celestina, otras con Cervantes... Una obra no aparece en el vacío, sino que aparece en un universo poblado de obras. Entonces se trata de saber si se las prolonga o se les modifica, si se las transforma o se las relee como yo releo a Cervantes, como un contemporáneo.
P.- Yo sé que hay muchas cosas, pero ¿qué sería lo mejor de ser escritor?
R.- Lo que yo prefiero es la posibilidad de independencia, lo que respeto más del escritor es el que escribe lo que siente, lo que piensa y sin tener en cuenta que pueda chocar con los tabús o con lo políticamente correcto. Debe tener la audacia de asumir su complejidad. Tener una conciencia clara de lo que es el hombre y de la capacidad de destrucción que lleva dentro.
P.- Ayer en conferencia con José Saramago, le preguntaban acerca de cuestiones políticas. Al escritor siempre se le hacen preguntas de este tipo, de lo que ocurre con el mundo, y se piensa que es como un guía. Y Saramago contestaba que no siempre era un escritor sino que también era un ser humano. ¿Cómo la mirada del escritor y esta facultad de escribir el mundo contribuyen a la mirada de los otros?
R.- Yo creo que la cultura es fundamental, una persona que lee es infinitamente más rica que una persona que no lee. Yo creo que la lectura, la cultura, incluso el conocimiento de las tradiciones orales en las comunidades que no han accedido a la escritura me parece fundamental; yo tengo una experiencia a través de la UNESCO de una serie de comunidades indígenas de Iberoamérica, de África, de Oceanía. La diversidad de la invención humana es extraordinaria.
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