| En palabras de Juan José Millas, “Si te asomas a los bordes de esta novela, te precipitarás irremediablemente en su interior. Es intensa, original y absorbente desde la primera página a la última”. Y lo que sorprende es que se trate de la Opera Prima de una autora nada convencional, y de que estemos ante u na nueva e insólita voz en el panorama de la joven narrativa española, tan necesitada de frescura revitalizante. Algo que sin duda consigue Irene Zoe Alameda con “Sueños itinerantes” .
P.- “Opera Prima” con “Sueños itinerantes” , y nada menos que en Seix Barral... Buen comienzo... ¿no?
R.- Sí, me siento muy afortunada de haber entrado en el mundo editorial de la mano de Seix Barral, una casa que lleva años publicando a mis autores favoritos y de referencia.
P.- ¿Quién es Irene Zoe Alameda , al margen de una total desconocida en el panorama literario?
R.- Una escritora que ha tenido la paciencia de escribir su primera novela tal y como ella quería leerla, en lugar de haber producido algunas obras cortas de menor ambición. Para ser capaz de escribir exactamente lo que llevaba años queriendo leer, juzgué que tenía mucho que aprender, y mucho que olvidar. Por eso me fui a la mejor universidad que encontré y realicé un doctorado en Literatura Comparada bajo la dirección de, entre otros, Gonzalo Sobejano. Aparte de escritora de ficción, soy escritora de ensayo, y llevo años escribiendo artículos sobre teoría del lenguaje literario.
P.- ¿Sientes vértigo ante esta tu primera novela?
R.- No. Mi actividad creativa es un modo de vida, un proceso de muy largos plazos (años), de larga gestación, de mucha paciencia, de humildad, y de infinito esfuerzo. Sé dónde está lo que busco, y estoy dispuesta a seguir trabajando. “Sueños itinerantes” es sólo mi primera novela, mi segundo libro –también he escrito un libro de ensayo sobre la novela europea de posguerra-, y mi segunda obra creativa –antes escribí y dirigí un cortometraje.
P.- ¿Qué es “Sueños itinerantes” ? ¿Cómo nació la obra?
R.- “Sueños itinerantes” se gestó entre mis 19 y mis 23 años. A los 24 comencé a producir los primeros pasajes válidos en voz y contenido de la novela. Y tardé 5 años en escribirla; el último de ellos me lo pasé abriendo la puerta a su lectura: reordenando todo el material, cubriendo espacios, buscando la secuencia coherente a los flashes de conciencia que constituyen la novela. Éste último año fue muy duro, sobre todo por la convivencia con la obsesión y la necesidad de aguantar ese estrés psíquico tanto tiempo como fuera necesario, hasta que el proceso hubiese acabado. En esos cinco años, mi único aliado fue el ordenador: sin ordenador sería imposible haber escrito “Sueños itinerantes” .
P.- ¿Qué pretendías transmitir en ella?
R.- El presente, la sensación permanente de ser uno mismo, de estar vivo. La vida, tal y como la percibimos.
P.- La novela ha sido calificada de ambiciosa... lo que no es poco, pero ha recibido criticas dispares acusándola de ser demasiado cinematográfica... ¿Compartes el juicio?
R.- Todo el que ha tenido un guión entre las manos sabe que “Sueños itinerantes” es anticinematográfica. No sólo porque la novela carece de contextos, y la función de los guiones es precisamente guiar acerca de la circunstancia en la que se sitúa la acción, sino porque es una novela absolutamente emocional e íntima. Toda la acción tiene lugar en el cerebro de Teo, dentro de su cuerpo. La novela pone los recursos de la lírica y la meditación y diálogo filosóficos al servicio de la narración, y bajo ningún concepto es una obra rendida a la servidumbre informativa, como sí son la mayor parte de las novelas filmables . En cualquier caso, el hecho de que haya lectores que hayan reproducido mentalmente la novela hasta el punto de haberla visto en su cabeza, sin percatarse de que eso no se cuenta desde fuera, es un signo que me confirma que he logrado el objetivo que me proponía: contar historias de otra manera, desde un yo que está aquí y ahora, y no desde la omnisciencia. Por otro lado, del mismo modo que la pintura lleva siglos influyendo en la literatura por medio de la ekphrasis , y que la música ha dictado las reglas de la épica y la lírica, el cine tiene que influir en los escritores contemporáneos. El cine no puede conllevar la muerte de la literatura, más bien su liberación, puesto que la palabra, por fin, se puede liberar del yugo exclusivo del argumento, y explorar en la connotación.
P.- «Me puse a escribir una obra que me liberara de la figura del narrador que lo sabe todo de algunos personajes sí y de otros no. Y para conseguir eso necesitaba partir de una expresión pura, una voz, un personaje, que fuera por sí mismo» . ¿Qué quieres decir con esta afirmación tan categórica?
R.- Si se lee la novela, se verá que lo que la distingue de todas las demás es que carece de una voz narradora que introduzca la acción mediante la descripción de un contexto. En esta novela no hay descripciones, sino que éstas quedan incorporadas en las percepciones simultáneas del personaje, de modo que cada lector recrea un contexto desde el proceso cognitivo de Teo.
P.- ¿No parece una novela arriesgada, a veces casi como un ejercicio de estilo?
R.- Para escribir esta novela he sido muy rigurosa, he prescindido de una cantidad ingente de material. Mi papelera de reciclaje duplica, triplica el volumen final de la obra. “Sueños itinerantes” es una novela arriesgada porque está escrita desde un lugar nada habitual en literatura. Como he dicho hace unos instantes, esta obra está escrita desde el re-descubrimiento de que la literatura es solamente lenguaje. Mi novela choca porque su lenguaje no cuenta, es decir, no denota desde un narrador que cuenta una historia porque sí; mi novela es reconstruida por cada lector desde la connotación de Teo. En este sentido, “Sueños itinerantes” sí es un ejercicio sostenido de estilo: demuestra que, en cada uno de nosotros, el sentido se reconstruye a través de la respuesta personal al entorno.
P.- Afirmas haber sufrido una crisis de lectura de novelas.... ¿has escrito la novela que siempre hubieras querido leer?
R. -Sí. La novela es sólo un género dentro de las posibilidades expresivas de la literatura. Salvar la novela pasa por tender un puente que comunique a los autores que nos preceden y con los que nos perpetuarán, de modo que hay que reinventarse el lenguaje como herramienta para transmitir contenidos. Esto requiere un acto de confianza en el lector, puesto que se le exige desprenderse de la lectura cómoda y aprender a leer de otra manera, a buscar nuevas estrategias en la decodificación del mensaje.
P.- Y si me lo permites, con ribetes psicoanalistas... los sueños, su percepción...
R.- La obra de Freud consiguió que Occidente asimilara el mito en el aprendizaje y comprensión de la realidad familiar y social. “Sueños itinerantes” presta mucha atención a la creación onírica de Teo porque reproduce su conciencia, y por ello sitúa en el mismo plano de percepción la vigilia y el sueño. Además, los sueños de Teo están construidos de tal forma que cada lector encontrará la explicación más acertada al misterio que éstos inspiran: los sueños serán un eco de la realidad, un residuo del inconsciente, una existencia pasada o paralela... La novela evita convertirse en un manual, para obligar a que cada lector encuentre sus propias respuestas.
P.- ¿Qué estas escribiendo actualmente?
R.- Ya antes de concluir esta primera novela, comencé a escribir otra que no estará terminada antes de, como mínimo, 3 años. Soy incapaz de hablar de algo inconcluso, sería poco útil.
P.- ¿Cómo ves la nueva narrativa española?. ¿Sigues a algún autor especialmente?
R.- Si sólo me preguntas por la narrativa española actual, me gustan mucho Jesús Ferrero y Manuel Rivas. De los nuevos nuevos , he descubierto a Isaac Rosa, un autor en el que se puede confiar porque no cae ni en el tópico ni en la ingenuidad.
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