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Rafael, protagonista de “Nieve al Sol” , la última novela del autor madrileño Martín Casariego, se entrega en Roma a un lento y solitario suicidio alcohólico intentando olvidar su turbio pasado. Y es que en ese pasado varios años atrás en Madrid, el propio Rafael, chofer de Bernal, infausto personaje cuyas corruptelas financieras no nos dejan indiferentes, tuvo la desfachatez de enamorarse de Diana, la querida de su jefe. Veinte años después, en la Ciudad Eterna, Diana se le aparece como un fantasma y como tal es tratado en los primeros capítulos de la obra. De esa manera “Nieve al sol” cuenta dos historias que caminando paralelas podrían leerse de forma independiente: la de Rafael en Madrid con Diana, con todos los ribetes de novela negra, y la de Diana en Roma con Rafael veinte años después. Dos historias de amor conectadas por un hilo tan fino que resulta casi invisible. Pero lo que en realidad parece una trágica broma espacio-temporal se convierte en un agujero negro unido irremediablemente por dos polos. Porque Madrid y Roma no son sino los vértices de un triángulo en el que faltaba Diana, una Diana que vuelve del pasado a salvarlo de su locura y por qué no, a saldar una vieja deuda sembrada de sexo y fuego. Novela de intriga y a menudo irracional, resulta más que predecible la conexión entre las dos mujeres, ya que de una forma folletinesca nos va preparando para un desenlace más que surrealista. Y es que en este caso, siempre les quedará Madrid.
P.- Una pregunta recurrente que acostumbro a hacer a muchos autores... Vivimos tiempos de sequía literaria en cuanto a los temas a tratar, y a los puntos de vista a adoptar en una determinada novela. En realidad, y tal y como afirman algunos autores, parece que está cerca el fin de la novela. ¿Coincides con esa reflexión?
R.- Por lo general, los autores que hablan del "fin de la novela" son autores que no escriben novela, o que se mueven en los márgenes de lo que tradicionalmente se ha considerado novela. Y, también por lo general, son escritores que, muy legítimamente, han perdido la ilusión. Aunque parezca nuevo, y acapare titulares, del "fin de la novela" ya se hablaba hace cien años, y aquí seguimos. A la gente le gusta que le cuenten historias, y para ese fin, la novela sigue siendo perfectamente útil.
P.- Te hago esta pregunta, porque “Nieve al Sol” sorprende en sus comienzos por la forma de tratar una historia aparentemente banal... ¿Nació la novela con esa estructura o la modificaste a medida que la escribías?
R. -Yo no creo que haya historias banales. Sí hay tratamientos banales. Para huir de eso, para no repetirme, pensé en esa estructura de capítulos que se alternan, del pasado madrileño escrito en presente y del presente romano escrito en pasado. Una novela tiene que contar una historia, y si además lo hace de forma novedosa, o al menos no muy repetida, mejor.
P.- Y ya que estamos en ello, decirte que estamos ante un personaje, Rafael, que se parece y mucho a otro Rafael, el protagonista de la reciente novela de Guelbenzu “La muerte viene de lejos” . ¿Te habías percatado de ello?
R.- La verdad es que no he tenido tiempo de leer la novela de Guelbenzu. Tenía interés, y ahora que me cuentas esto, tengo, además, curiosidad.
P.- La tensión narrativa de “Nieve al sol” tiende a ser oscilante, aunque a mi entender consigues que se mantenga inalterable a lo largo de la novela, sobre todo el misterio de su protagonista. ¿Cómo nació literariamente Diana?
R.- La novela está dividida en dos partes y dos escenarios, separados por veinte años. La Diana de Madrid está inspirada en las mujeres del género negro, aunque con rasgos propios. Por ejemplo, se le ha metido en la cabeza ser actriz, y "actúa" ante el protagonista, que duda de cuándo está realmente actuando. La Diana de Roma está inspirada en alguna chica que he conocido.
P.- ¿Por qué en Roma?. ¿Por qué se desarrolla en la Ciudad Eterna tu última novela?
R.- La empecé a escribir allí, mientras disfrutaba de una beca de la Academia de España. Frente a lo efímero de una ciudad en ebullición, como podría ser el Madrid de los 80, el contrapeso ideal era Roma, una ciudad con tanto pasado, con una presencia permanente del tiempo, de la muerte, de los lazos eternos. Funcionaba como escenario, y también como símbolo.
P.- ¿Qué tiene Rafael de Martín Casariego, si es que tiene algo mas que un tiempo de permanencia en Roma?
R.- La verdad es que no mucho, aunque casi siempre se pone algo propio en los personajes, y más cuando se trata del protagonista.
P.- Has escrito novelas juveniles, policíacas, infantiles... ¿te queda algún género por tratar?
R.- Me gustaría escribir algún día algo de teatro. También, una novela de aventuras, ambientada en otra época. Y me gustaría seguir escribiendo novelas difíciles de clasificar, como "La primavera corta, el largo invierno" , o "Nieve al sol" , porque "Nieve al sol" no es exactamente una novela policiaca.
P.- ¿Te sientes a gusto en el género juvenil?
R.- Yo tengo que sentirme a gusto con la historia, con los personajes, con mi escritura. El género no me importa demasiado.
P.- ¿Y heredero de algún autor?
R.- De muchos, y de ninguno. Aunque pretendas ser original, escribes dentro de una tradición, afortunadamente.
P.- Es conocido que tanto tú como tu hermano Nicolás recurrís con frecuencia a citas de Pedro Casariego... ¿tan larga es su estela?
R.- Pedro escribió algunas poesías de una fuerza tremenda. Un poema como "Te quiero porque tu corazón es barato" merecería estar en una antología de la poesía en español de todos los tiempos. Estaba cerca del abismo, como demuestran algunos de sus textos, pero no perdió la ironía, el humor, ni el sentido de la belleza. Ahora, gracias a la edición en Seix-Barral de "Poemas encadenados. 1977-1987" , su poesía habrá llegado a más gente, y esa gente podrá comprobar que si digo esto no es porque fuera mi hermano.
P.- ¿Qué crees que te falta para ser un autor de masas, de esos que se aúpan en el top-ten todas las semanas?. Porque formas parte de una generación de autores –David Trueba, Belén Gopegui...- cuyas críticas no han ido parejas a las ventas...
R.- No lo sé. No soy un autor de masas, pero sí bastante leído. En un mes, "Nieve al sol" se ha reeditado. No es mucho, pero tampoco poco, en el actual panorama. Claro que me gustaría entrar en esas listas, pero sin bajar mi nivel de exigencia. Y como no creo que sean cosas incompatibles, voy a seguir escribiendo de la única manera que sé: tomándome en serio como escritor, y tomando en serio a los lectores.
P.- ¿Es “Nieve al sol” una novela cinematográfica?
R.- La parte de Madrid, seguramente sí. La parte de Roma, seguramente no. Pero son miradas externas las que mejor pueden juzgarlo.
P.- Cambiando de tercio. ¿A qué autor español sigues con especial interés?
R.- A unos cuantos. Pero no me gusta dar nombres. Cuando leo respuestas a este tipo de preguntas, tengo la sensación de estar leyendo una lista de amigos.
P.- Y por último, ¿en qué estás trabajando actualmente?
R.- Tenía una novela empezada, pero he interrumpido su escritura, pues acabo de tener mi primer hijo... Estoy también con un guión.
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