Sumario. Opinión. Repóquer de damas

Escritores Amish

 

Eugenia Rico

 
   

Las viejas escuelas de filosofía en las que todos decimos creer, hablan de la superación de lo viejo por lo nuevo. Hemos oído una y mil veces que el pueblo que no conoce su historia esta obligado a repetirla. Pero una y otra vez nos empeñamos en vivir en el pasado. Los amish son una secta de Estados Unidos que no reconoce el paso del tiempo, viven como en el S.XIX negándose a disfrutar de inventos como la electricidad o el automóvil, ellos creen que en esa renuncia voluntaria al progreso esta su mayor virtud. En España se rinde culto a los escritores “amish”, aquellos que escriben como en el S.XIX, ignorando el “nouveau roman” y hasta el nuevo Diccionario de la Academia. Si escriben como en el S.XVII pues mejor. El barroquismo se considera un valor en sí mismo y el anacronismo una forma de excelencia. Los novelistas “amish” en particular creen que en la renuncia voluntaria a los últimos hallazgos de la novela esta su mayor virtud. Nadie duda que los amish sean un valioso reclamo turístico para algunas zonas de Estados Unidos, pero ¿ qué utilidad tienen los escritores “amish” en España?

Puede pensarse que los escritores de cualquier tipo no son útiles en absoluto, pero los escritores o para ser más precisos los novelistas “amish” ( puesto que es la novela la forma cumbre de la lucha contra el progreso en nuestro país) son al contrario muy útiles. Negándose a innovar e incidiendo en repetir las formas mas manidas de la novela, impiden que se cumpla la ley fundamental de la novelística: la novela nunca se crea ni se destruye solo se transforma. Así ellos pueden hablar de la muerte de la novela y creerse el paradigma de la intelectualidad y sus complacientes críticos no necesitan aprender nada nuevo.

No hay duda de que le debemos todo a la gran novela del XIX pero es hora de que como artistas intentemos crear la nueva novela del S.XXI. Lo nuevo quizás no es mejor que lo viejo, pero hay que probarlo antes de que envejezca a su vez. De Sudamérica llegaron las voces que en el S.XX asfaltaron de nuevo los caminos de la novela. Ahora de España tienen que llegar las nuevas formas del milenio. Los “amish” pueden ser enternecedores pero una novela y un mundo sin teléfono y sin transfusiones de sangre no solo no es necesariamente mejor, esta condenado a ser solo una anécdota.

Y la buena literatura puede ser muchas cosas pero nunca una anécdota.

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