Sumario. Entrevistas.

FERVA

Entrevista a Samantha Devin

"Odio la realidad"

Por Miguel Ángel Gara

Samantha Devin nació en Madrid en 1968. Sus relatos han sido incluidos varias antologías de la Sociedad Colegial de Escritores y en diversas publicaciones y revistas literarias. En Londres estuvo colaborando en la sección cultural de London Magazine con artículos y reseñas. "Bilis Negra" ( MR Ediciones 2004 ) es su primera novela publicada.

Me cito con Samantha en un café de Opera. En las entrevistas suelo llevar una estaca de pino, en esta ocasión acompaño el arma con una gruesa edición de “La interpretación de los sueños” bajo la sudorosa camisa. ¿Chirría una puerta secreta o es el frenazo de un taxi? Llega Samantha. El lugar es agradable pero optamos por hacer la entrevista fuera, en la terraza, a la luz de un sol que parece un martillo rubio. Samantha resulta también una mujer dorada y vestida de negro, con palabra suave y sonrisa suave tras unas enormes gafas de astronauta. Su libro: "Bilis Negra", una novela de terror psicológico, mitad thriller, mitad pesadilla en la línea de la buena tradición gótica.

P.-¿Cómo surgió la idea de "Bilis Negra"?

R.-Viendo un documental sobre esquizofrénicos, individuos con personalidades múltiples. Me fascinó el desconocimiento tan absoluto que tenían acerca de quienes eran. Ver cómo habían escondido dentro de sí, de forma inaccesible para ellos mismos, el horror causado por ciertas experiencias vividas en el pasado. Me demostró que la realidad es un pacto para aprehender el mundo. La realidad es un idioma. La esquizofrenia demuestra que el cerebro puede recrear realidades alternativas igual de auténticas que esa realidad que todos compartimos.

P.-La novela se podría considerar de misterio pero también entra en los terrenos de la fantasía e incluso del terror. ¿Te planteaste una novela de género?

R.-No. Me planteé escribir sobre el concepto de realidad. El hecho de que la historia transcurra en un pueblo aislado de Escocia, que haya un castillo, personajes extraños y misterios es una forma simbólica de enfrentar a los personajes con su yo oculto, con todo lo que nos causa extrañeza, miedo, desconfianza. Podemos escapar de los demás pero nunca de nosotros mismos. En el caso de "Bilis Negra" el horror no proviene del miedo a los otros, sino de lo que puedo descubrir en mi mismo. Que la gente por comodidad quiera incluir la novela en un genero concreto es algo que no me preocupa.

P.- En cada comienzo de capítulo hay citas no sólo de escritores sino de pensadores y científicos, ¿Indica esto una labor de documentación o simplemente te apetecía acotar los capítulos?

R.- Las citas ponen en evidencia la intención de descubrir relaciones ocultas entre todas las cosas. Es dotar de otro sentido algo que ya pertenece a una realidad cerrada: otra novela, otro ensayo. Cada cita tiene una relación directa con lo que ocurre a continuación en el capítulo. Es una forma de decir: “No tengo ni idea de dónde nacen las ideas, cómo ha surgido este pensamiento en mí”. Estamos expuestos a multitud de estímulos. Las citas podrían ser esos que conscientemente reconozco. Pero hay muchos más que jamás podré localizar.

P.- Max, uno de los protagonistas, es dibujante de cómics ¿Crees que el cómic como arte puede llegar a influir en la literatura como por ejemplo lo ha hecho el cine?

R.- Como decía todo influye en todo. Quien no se deja influenciar es que está muerto. El cómic tiene la capacidad de producir sensación de movimiento desde la quietud de sus páginas. Max ve la vida desde la realidad que le procura verlo plasmado en figuras, en burbujas de voz. Su inseguridad ontológica es tal que sólo puede sentirse vivir a través de la ficción. Nada es real para él hasta que está trasformado en viñetas.

P.- La atmósfera de algunos pasajes de la novela me recuerda a las películas de Corman o la famosa serie de “Alfred Hitchcock presenta”, sobre todo los capítulos adaptados de los relatos de Roald Dahl. ¿Has tenido en mente referencias visuales parecidas?

R.- Sí. Me encantan las películas de Roger Corman. De hecho, cuando Max llega al pueblo lo primero que dice es: “Este paisaje haría las delicias de Roger Corman”. He crecido viendo películas de terror. Hay en lo siniestro algo que me conecta con un inexplicable placer. El miedo es un sentimiento tan puro, tan esencial. Te hace sentir vivo, al límite. Las imágenes que creo en mi novela pertenecen a ese espacio nebuloso donde habita el horror en estado puro.

P.- ¿Por qué decidiste que el narrador en primera persona fuera un hombre?

R.- Por cuestiones de necesidad. Nada es fortuito en lo que escribo. La figura de Simón representa el mito griego de Edipo. Un ser capaz de descifrar los enigmas que se presentan fuera de él pero que es ciego para su propio pasado y destino. Es la figura aterradora de quien es a la vez Edipo y Esfinge. Un ser que pretende dirigir cuando en realidad es dirigido. Al final triunfa la Esfinge, el misterio.

P.- Da la sensación que el libro tiene de referencia cierta tradición que arranca en la literatura gótica, Horace Warpole, Ann Radcliffe, Maturin… ¿Te interesan estos autores?

R.- Todos. Como te decía he crecido con el horror. Es la sensación más intensa que puedo recordar. Mi madre nos dejaba a mi hermana y a mi ver películas de terror y leer cosas que la mayoría de la gente ve cuando es mucho mayor. Supongo que eso me ha afectado. Yo he pasado mucho miedo de pequeña, mucho. Gracias a eso he visto y sentido cosas que vosotros no creeríais... como dice el replicante.

P.- ¿Crees que en castellano está bien representada este tipo de literatura o aún es patente la influencia de los anglosajones?

R.- Por alguna razón la literatura en español es más costumbrista, más realista y local. Yo odio la realidad. No me interesan los libros escritos como si fueran un documental de la 2 (segunda cadena de Televisión Española) .En mi caso la influencia que he escogido es casi toda anglosajona. La ficción es imaginación, fantasía, sueño, pesadilla, deseo. No hablo de novelas de terror o de ciencia-ficción, Las Horas, de Michael Cunningham que trata temas reales y duros está tratada con ese filtro del que hablo que matiza la realidad convirtiéndola en poesía, en arte. El arte es creación, no trascripción de la realidad.

P.- ¿Te parece que en estos tiempos se está despertando un nuevo interés por la literatura fantástica?

R.- Puede ser. Yo dejé de leer literatura fantástica hace mucho. Ya leí todo lo mejor y ahora vivo del poso que dejó en mí. De todas formas no veo mucho interés en la gente por nada, excepto por el fútbol y la televisión basura.

P.- ¿Qué escritores actuales te interesan?

R.- Lo que más leo últimamente es ensayo pero me gustan mucho Chuck Palahniuk. Amelie Nothomb, Umberto Eco, Milan Kundera, Vicente Muñoz Puelles, Ray Loriga...

P.- ¿Qué proyectos tienes ahora mismo?

R.- Estoy terminando una novela que se titula "Et in Arcadia Ego". Es una tragedia que tiene como base "Las Bacantes" de Eurípides. Esta ambientada en Londres, en el presente. Es una visión sobre el poder de lo heroico, sobre la necesidad de sentir el abismo de la existencia sin desfallecer. Habla de un chico de diecisiete años, actor de teatro y cantante, que vive poseído por el éxtasis dionisiaco. Es un ser anacrónico, un héroe griego que coloca en el límite a todo aquel que se acerca a él. Habla de la posibilidad del milagro, de lo irracional, del despertar de lo espiritual lejos de todo dogma y religión. Habla de Dionisio, el dios más fascinante que los humanos hemos llegado a concebir.

El cielo no se nubla, el calor sigue asando el verano como un pez. Samantha sube la calle de la Escalinata y desaparece dentro de la profunda puerta de un taxi.

Miguel Angel Gara – Madrid 2004

 

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