Sumario. Entrevistas.

Entrevista a Pilar Adón

"Es imprescindible ofrecer el mejor texto posible"

por Luis García

Faltaba Pilar Adón (aunque su éxito con la novela “Las hijas de Sara” es incuestionable) para redondear un gran año para este Poker de Damas por el que Literaturas.com apostó desde el principio. Por eso hoy la traemos en exclusiva tras quedar finalista del Hucha de Oro de relatos. Por eso, y porque estamos seguros que su estrella, junto a la de sus compañeras de columna, lejos de apagarse está mas viva que nunca.

 

- Vuelves al candelero tras “Las hijas de Sara” , y nos entregas lo que intuyo es un aperitivo literario, el relato “Oxford” . ¿Contenta con ser finalista del Hucha de Oro?

-Recibir un premio literario siempre supone una verdadera satisfacción: implica el reconocimiento de un trabajo que raramente se valora como se merece. Pero éste en particular hace que me sienta especialmente orgullosa. Se trata de un certamen cuyo jurado está compuesto por escritores a los que admiro, y que ha decidido que mi relato es lo suficientemente bueno como para merecer el segundo premio. Me alegra que la opinión de mis colegas de profesión sea favorable, porque es la opinión que me interesa, además de la de mis lectores. La literatura es cuestión de constancia y de trabajo diario, y recibir una recompensa semejante es, desde luego, un motivo para alegrarse.

- Y finalista tras Felipe Benítez Reyes... ¿defraudada quizás por no ser la ganadora?

- En absoluto. De hecho ya me sentía estupendamente al saber que “Oxford” estaba entre los 25 relatos finalistas. Y más después de enterarme de que se habían presentado cerca de 6.000 trabajos al premio. El relato de Felipe Benítez Reyes se leyó en la entrega de premios y me pareció magistral. Muy medido, muy ajustado, con un personaje que a la vez representa al perdedor y al héroe, y con una puesta en escena sobrecogedora. En fin, creo que es un merecidísimo primer premio.

-¿Cómo te desenvuelves en el género corto? ¿Dónde te encuentras más a gusto?

- Hace unos meses te habría respondido que, sin duda, me sentía más a gusto en la novela, pero ahora, después de haber dado por terminado un libro de relatos hace poco menos de un mes, he llegado a la conclusión de que ambos campos me dan mucho juego. Y lo cierto es que siempre he escrito relatos. En algunas notas biográficas que se han escrito sobre mí, se dice que comencé como escritora escribiendo poesía, pero no es verdad. Empecé escribiendo relatos y nunca he dejado de hacerlo. Lo que ocurre es que durante un tiempo me he dejado seducir absolutamente por la amplitud de la novela. Por las libertades que podía permitirme al tener un mayor espacio en el que desarrollar personajes, anécdotas. En general, me veía más libre a la hora de plantear situaciones que podían enredarse y extenderse durante capítulos enteros o bien dejarlas en suspenso y no volver a retomarlas hasta el final. La realidad del relato es diferente, pero igualmente apasionante.

- Porque has cultivado la poesía, el relato, la novela...

- Sí. Como te decía antes, hay quien piensa que empecé escribiendo poesía, pero no. A la poesía llegué cuando ya había ganado, incluso, algún concurso literario de relato. Y llegué porque sentía una gran curiosidad por saber si yo podría escribir un poema que fuera, al menos, digno. He sido autodidacta en todos los géneros que he ido tocando –mis profesores han sido los propios libros que he leído desde pequeña– y casi siempre me ha movido la curiosidad. Hay quien dice que en mi poesía está muy presente mi estilo narrativo, y hay quien dice lo contrario: que en mi narración está muy presente el ritmo y la preocupación por encontrar la palabra justa. Creo que ambas afirmaciones son ciertas porque, por encima de todo, y se trate del género que se trate, es imprescindible dar con la expresión adecuada, conseguir el tono que se pretende y, en resumen, ofrecer el mejor texto posible.


-¿Podríamos adelantar que estás preparando un libro de relatos?

- Sí. He tardado cerca de medio año en dar el libro por terminado. Me ha costado tomar la decisión de elegir unos relatos y dejar fuera otros. No me resulta tan complicado saber cuál es el final de una novela o de un relato individual, ya que generalmente sé hacia dónde me dirijo desde el principio. Pero en el caso de una recopilación (poemas o relatos), además de saber que cada uno de ellos es perfecto, hay que asegurarse de que el conjunto funciona.

- Aunque me consta que estás enfrascada hace ya tiempo en una nueva novela... ¿Para cuando la tendremos tus lectores?

- Ni idea. No me pongo un plazo jamás. Lo único que puedo decir es que estoy trabajando, y que no daré la novela por finalizada hasta que no crea que ya se puede entregar el resultado a una editorial.

- Formas junto a otras colegas (Care, Cristina y Eugenia) un Poker de Damas realmente envidiable, ¿crees que estáis en racha?

- Todas hemos trabajado y trabajamos mucho. Nos tomamos la literatura muy en serio y eso es algo que, tarde o temprano, se tiene que reconocer. Reivindicamos el oficio por encima de otras cosas, y eso es fundamental.

-Hablamos del relato, de tu forma de concebir el género corto... ¿Qué te animó a presentarte al Hucha de Oro?

-Gracias a un premio literario se publicó mi primera novela, “El hombre de espaldas”. Es evidente que un premio ayuda a la mejor difusión de un texto, e incluso puede ayudar a que se publique en las condiciones que se merece. Elijo con mucho cuidado los premios a los que me presento, y el Hucha de Oro siempre me ha atraído, desde que era pequeña y veía en el salón de la casa de mis padres esos libros –que recuerdo de pastas rojas y letras doradas– en los que se recopilaban los relatos ganadores del premio.

-Un certamen que vivió épocas gloriosas, que lo ganaron primeras espadas nacionales y que había caído en el ostracismo hasta este año... ¿Estamos ante una nueva luna de miel del relato corto?

-El relato lleva ya algunos años de verdadero esplendor, cualquier lector medianamente interesado lo sabe: desde la espectacular eclosión del hiperbreve, al renacimiento del género gracias a los nuevos gustos del público lector, pasando por la aparición de nuevos concursos con ganadores muy prestigiosos y por la edición de apasionantes recopilaciones. El Hucha de Oro es uno de los premios más veteranos en este ámbito, de los premios con más tradición, y no es ajeno a este nuevo impulso del género (no hay más que fijarse en la cantidad de textos presentados a esta XXXII convocatoria). Pero lo importante es que a la gente le gusta leer relatos, que compran relatos, que escriben relatos, y que el modelo está en auge.

- Hay quien mantiene que la profesionalización de los escritores pasa por presentarse y ganar certámenes aparentemente “menores” como son los de relatos, menores en prestigio y grandes en cuantía económica... Si eso fuera cierto, ¿no indicaría que la profesión está en crisis?

- Si al hablar de crisis, te refieres a que los escritores no suelen vivir (es decir, pagar el alquiler y comer) únicamente del dinero que cobran por lo que escriben, supongo que sí. Pero desde un punto de vista estrictamente literario, referido a la calidad de los textos, ya dije que el género corto, lejos de estar en crisis está en auge. De hecho, casi todos los novelistas escribimos gran cantidad de relatos, muchos de los cuales quedan inéditos, otros se utilizan como material para posteriores novelas, y otros (los más logrados) se publican o se envían a premios. En el mundo anglosajón, el relato goza de una salud comparable a la de la novela, y los mejores narradores suelen cultivar el relato corto con asiduidad. En definitiva, creo que la calidad de los textos no está en crisis.

- ¿Cómo afronta el futuro Pilar Adón, el futuro literario?

-Como siempre: escribiendo lo que quiero, leyendo buenos libros y aprendiendo. Y, sobre todo, esperando que mi siguiente libro me dé las mismas satisfacciones que “Las hijas de Sara” , de cara a los lectores y a la crítica, que la ha tratado muy bien, y que me plantean el reto de no decepcionarles.

 

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