Sumario. Entrevistas.

Entrevista a Mercedés Cebrián

"Me honra que consideren mi discurso literario como “nueva propuesta” "

por Rodrigo Galarza

Nace en Madrid en 1971. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y titulada en Clavecín por el Conservatorio “Arturo Soria” de Madrid, ha obtenido diversos premios literarios en la modalidad de relato corto, entre los que destacan el Primer Premio en el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid (2000). Sus textos han aparecido en medios como La Vanguardia o Babelia y en las revistas literarias Sin Embargo y Clarín. Asimismo, fue seleccionada por el Ayuntamiento de Madrid para participar en la X Bienal de Jóvenes Creadores del Mediterráneo celebrada en Sarajevo en julio de 2001. Desde septiembre de 2002 disfruta de una beca de creación literaria en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Su libro de relatos y poemas “El malestar al alcance de todos” ha sido publicado en la editorial Caballo de Troya en marzo de 2004.

-Con esta publicación en la naciente editorial Caballo de Troya, ¿entras o sales de la Ciudad sitiada?

- Entro y salgo. Entro porque me incomoda que la tengan sitiada los que la tienen sitiada; entonces trato de hacerme un hueco, de remeterme como pueda y así conseguir decir alguna cosa mínimamente audible. Salgo por hastío, para descansar momentáneamente y después volver con energías. Y el proceso se repite cíclicamente.

- Nunca viene mal un buen título, sobre todo si ubica al lector en el posible contenido del libro. ¿Por qué “El malestar al alcance de todos”?.

- Uno de los cuentos recrea -o más bien parodia - el tipo de discurso que se lee en los prólogos de libros de autoayuda. Hubo una época en la que hojeé ese tipo de libros, tanto para ese cuento como por curiosidad personal. El título está inspirado en ellos, pero con una vuelta de tuerca más. Creo que muestra con claridad lo que el lector se va a encontrar al leer el libro: historias y poemas en los que un tipo de malestar urbano y occidental mete el dedo en el ojo de los personajes cotidianamente. ¿Son ellos responsables de esta situación o meras víctimas? el libro se asoma a esa y a otras cuestiones.

-En la concepción original del libro, ¿estaba ya la idea de combinar poemas y cuentos? ¿Constituyen un único tablero narrativo como se afirma en la contraportada?

- Surgió como colección de cuentos y después fue mi editor, Constantino Bértolo, quien me sugirió intercalar los poemas, porque resultaban afines a los cuentos del libro. A mí me gustó la idea. De hecho me siento muy cercana a libros como “La vuelta al día en ochenta mundos” de Cortázar, por ejemplo, que incluyen prosa, poesía, imágenes etc...

-Caballo de Troya pretende publicar a autores noveles que ofrezcan nuevas propuestas, ¿desde qué punto de vista te sientes (o no) acorde a ese cometido?

-Autora novel soy, por tanto cumplo el primer requisito. Respecto al segundo, me honra que consideren mi discurso literario como “nueva propuesta”. Yo no creo que mi escritura sea estéticamente muy arriesgada, pero sí detecto en mí una enérgica voluntad de alejarme de lo manido, de lo ya oido y leído. Esta voluntad es la que me guía a la hora de escribir y estoy segura de que algo de ella se ha de reflejar inevitablemente en el libro.

- Bajo una constante mirada irónica en el libro conviven crueldad, soledad, y por momentos patetismo, ¿es acaso ese el mundo de hoy?

-Los distintos yoes del libro miran de una manera determinada, y sus miradas perciben todos esos sustantivos, y algún otro como perplejidad o impotencia . El mundo occidental contemporáneo puede llegar a ser espeluznante incluso para personas con un salario alto, dependiendo de la sensibilidad y el nivel de conformismo del sujeto (si es que no ha sido ya reducido a objeto sin darse cuenta).

-¿Por qué crees que el cuento es un género relegado en España?

- ¿Creo realmente que el cuento es un género relegado en España? Siempre se dice eso y yo lo digo también, lo repito como una cantinela, pero ahora mismo tengo mis dudas. Es cierto que en EE.UU. muchos autores han comido y comen del relato corto, y en España eso es impensable hoy día a no ser que uno/a se haga concursante profesional. Pero también veo un interés en ciertas editoriales por publicar cuentos. En general, se habla del cuento. En cualquier caso, no tengo una opinión muy definida sobre esta cuestión. Un/a sociólogo/a de la literatura (¿existe esa profesión?) sería el indicado para hacerlo.

-¿Cuáles son tus cuentistas preferidos?

- Latinoamericanos muertos: Cortázar, Monterroso, Arreola.

Estadounidenses muertos: John Cheever.

Europeos muertos: Kafka

Estadounidenses vivos: Lorrie Moore, Tobias Wolff, David Foster Wallace, David Sedaris.

Estatales vivos: Eloy Tizón, Quim Monzò, Jordi Puntí, Hipólito Navarro.

-Desde hace un tiempo gozas de una beca de creación en la Residencia de Estudiantes, ¿crees que son suficientes las ayudas oficiales a los artistas?

- Debería contestar: “no, no son suficientes”, pero de nuevo ese es un tema ante el que me muestro contradictoria. Soy consciente (a veces demasiado) de que las manifestaciones artísticas no son estrictamente necesarias para lo que es vivir (alimentarse, resguardarse del frío y de la lluvia), pero a la vez hay pocas cosas en la vida que me interesen y satisfagan tanto como las artes. Creo que el artista es una pieza más de la maquinaria social, así es que, como pieza, debe recibir ayudas. Pero somos muchos, y también hay científicos, investigadores, traductores etc. cuya labor es beneficiosa y a veces no hay alpiste para todos. O sí que lo hay, pero se prefiere gastar en otros menesteres como bodas y vacaciones de ciertos personajes. En cualquier caso, la beca de la Residencia de Estudiantes está siendo esencial en mi vida literaria y por ello creo que soy una privilegiada, no sólo por el lado meramente material - manutención, alojamiento - , sino por las experiencias vitales que me está proporcionando mi estancia en esta “casa”.

- ¿Cuál es tu próximo proyecto de escritura?
-Tengo intención de completar un poemario pero tranquilamente, a medio-largo plazo. Menos tranquilamente voy a empezar a escribir cuentos de mayor extensión que los que habitualmente escribía, de unas 25 páginas como mínimo. ¿Puede parecer, al decir esto, que tengo intención de dar dentro de poco el famoso “salto a la novela”? No lo creo, aunque sí necesito desarrollar historias y situaciones más complejas y que por tanto requieren un mayor número de páginas.

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