Sumario. Opinión. Póquer de damas

El intimismo, las mujeres y los gatos

 

Eugenia Rico

 
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Una de mis novelas favoritas "El Guardian entre el centeno" , es desesperadamente intimista, y lo son también toda la obra de Proust, la mayor parte de la obra de Joyce, "El camino" de Delibes, "Mientras agonizo" de Faulkner y en cierto modo el "Pedro Páramo" de Juan Rulfo, por citar algunas de las obras que más han influido a los escritores españoles del siglo XX a esta parte. Nunca he oído que nadie las defina así, como intimistas, entendiendo por intimismo la corriente que da más importancia a explicar porqué suceden las cosas, que a contar las cosas que en realidad suceden. El intimismo se pega a la parte esencial y poética de la realidad. Y como vemos no ha impedido que estas obras lleguen a ser consideradas universales. Por otra parte novelas protagonizadas por una mujer son "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, "Madame Bovary" de Flaubert, y "Anna Karenina" de Tolstoi. Ninguna de ellas ha sido tachada de novela femenina.

Sin embargo cuando la que escribe es una mujer se suele coincidir en definir su obra como intimista, y si la protagonista es también (pecado doble) una mujer se la tacha inmediatamente de femenina. Asi le sucede, por ejemplo a Virginia Wolf y a la mayor parte de la obra de Carson Mc Cullers, claro que si la escritora es así de genial y de extranjera , aun se lo puede perdonar la critica, pero en nuestro país a las palabras femenina e intimista les está ocurriendo un proceso de transformación léxica similar al sufrido otrora por la palabra poetisa. Era la palabra correcta pero el matiz, siempre en literatura lo que importa es el matiz, no lo que decimos sino lo que sugerimos, el matiz era peyorativo, como peyorativa es la sugerencia de palabras tan nobles como femenino e intimista.

Al fin y al cabo femenina e intimista era la obra de una de las grandes escritoras del S.XX que nos acaba de dejar, la inolvidable "Nada" de Carmen Laforet, que ha sido Todo el ejemplo a seguir para tantas mujeres escritoras que se adentraban en la novela española tan ajenas al intimismo como los gatos.


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