Sumario. Polémica. Justicieros de la literatura
Justicieros de la literatura  
 
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Están en contra de la industria cultural, los escritores, los críticos intocables y los grandes premios literarios. Leen los libros más vendidos con lupa y deciden sus propias listas.

Un hecho extraliterario sacó a la luz a La Fiera Literaria. Su promotor, Manuel García
Viñó, quiso llevar el nombre de su publicación hasta las últimas consecuencias
y agredió al escritor Vicente Molina Foix, "snob donde los haya", tomando el plató de televisión por un ring ante la mirada atónita del moderador, Fernando Sánchez Dragó.
García Viñó actuaba en nombre de la buena literatura, que es lo que defienden él y su Centro de Documentación de la Novela Española. Este colectivo, que actúa casi en la clandestinidad, deja tan sólo el rastro de un apartado de correos y un boletín mensual- es el más agresivo. O era, porque no hace mucho se coló en los buzones otra gacetilla,
anónima, con ánimo de hacer justicia en el mundo de la poesía -han puesto los ojos en Felipe Benítez Reyes, Arturo Gamoneda, Benedetti- y nombre de refranero: Al pan, pan.
Hay otras que, si bien no son tan fieras, luchan igualmente contra la mediocridad y la literatura al servicio del mercado. Literaturas.com, dirigida por Nacho Fernández, es capaz de sacar los colores a la novela ganadora del 50 Premio Planeta, 'La canción de Dorotea',
de Rosa Regàs, en la sección 'Críticas acompasadas', o de contar con colaboradores como Luis Landero, Antonio Gómez Rufo y Joaquín Leguina.
Idosyvenidos.com hace alarde de ser "la revista peor diseñada". Estos 'idosyvenidos,
con Arturo Seeber a la cabeza, denuncian que "la difusión del arte no está en manos de los
artistas, sino de los mercachifles, individuos que cada día venden más cosas y cada día saben menos qué venden". En el otro lado se sitúa Satiria.com. En su sección más corrosiva,
'Fresas con nata', Gabriel Jiménez mira, por ejemplo, a las ferias del libro, que "reportan
beneficios intelectuales muy saludables, como conocer editoriales y autores que, debido
a la mano de la oligarquía del sector, no aparecen en los medios de comunicación
de masas". Firman en sus páginas Iñaki E. Naranjo y Manjón Guinea.
Un combinado de creatividad, espectáculo, disidencia y autoayuda es Lafucktory.com, apoyada en su libro de cabecera, 'Fuck Vision', obra del "showman, gurú y agitador" José María Martínez. Falta decir que La Fucktory es un colectivo de gente que está harta,
de carácter multi-pluri-trans-interdisciplinar, que actúa dentro del mundo de la
cultura y la creación".
Con el cambio de milenio llegó a las pancartas de la contracorriente el colectivo italiano
de nombre chino Wu Ming, que significa 'sin nombre'. Actualmente no están en activo, pero
queda su sello de "escritores-activistas" y su desinterés "por convertirnos en VIPs, calmados escritores de salón o amaestrados simios de premio literario", así como su rotundo 'no' al culto, al divismo y al "autobiografismo", a las fotografías a toda página en los diarios, al
copyright y la propiedad intelectual. Wu Ming fueron con anterioridad Luther Blisset. En España se ha subido a este tren El Tronco de Senegal, un colectivo de producción y agitación, ahora volcado en la recreación continua y contra el olvido de la tragedia del Prestige.
Notodo.com se presenta como "un vistazo urgente y sabroso a la actualidad literaria". Mandan 'A la hoguera', en cuestión de libros, 'Me lo llevo. Una historia del shopping', de Thomas Hine, con prólogo de Elvira Lindo, a la que llaman "acróbata de la dignidad profesional".
Tampoco se salva de la quema, en arte, la obra de Antonio de Felipe, rebautizado como
"pintor de cámara" y del que cuentan: "Érase una vez un pintor que se dedicaba en cuerpo y
alma a la clase dirigente. Sus pinturas pseudopop corrían por instituciones y fiestas de Ferrero Rocher, hasta que un buen día el presidente de la comunidad donde nació le compró doce cuadros de Marilyn recreada en escenas de la pintura universal por valor de 132.000 euros. La clase de postín estaba encantada con él porque era más pop que Warhol".


Rescatar 'tesoros'

Aunque el editor de Notodo.com es Alberto Anaut, los artículos aparecen sin firmar: "No queremos que nuestra página sea una suma de opiniones individuales". La casa es La Fábrica, responsable de proyectos de la cultura alternativa como la revista Matador, PhotoEspaña, y un club defensor del boxeo, Los Cien Hijos de Joe Luis, que preside
Eduardo Arroyo, un escaparate en la madrileña calle Alameda.
Notodo.com rescata 'tesoros' como la serie de carteles 'Para triunfar en la vida', de Javier
Argul, que "entendimos como un trabajo necesario en los días de la conciencia plana y la corbata apretada"; 'Escena Contemporánea', organizado por la Comunidad de Madrid,
"al margen del beneficio comercial", concepto del que estas publicaciones huyen como de la peste; o el 'París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas, "genio sin fin", pero reprendido: "Basta ya, Vila-Matas, de escribir tan bien".
El único saco en que se puede meter a todas estas iniciativas es el de la marginalidad. Aquí cabe la editorial Tierra de Nadie, que "no publica mercancías, no gestiona para el beneficio
privado", y pretende "construir un instrumento editorial que, en su organización misma, impida su conversión en maquinaria de producción de capital". De sus prensas ha salido 'La guerra literaria (literatura y falsa izquierda)', de José Antonio Fortes, dentro de la colección
Contratiempos, que tiene historia. Estos "panfletos de pensamiento radical" fueron editados
en un principio por Debate, lo que suscitó las críticas de otros inconformistas, la Liga de Escritores Independientes (LEI), que no entendieron cómo una de las empresas del gigante editorial Bertelsmann hablaba de plantar cara al sistema. Forman parte de esta ligadeescritores.com Julián Sánchez, Carlos Iguana, José Marzo, y Mari Carmen Iglesias, que saca jugo a la actualidad literaria. Por ejemplo, dirige un mensaje a Lorenzo Silva por
dar éste la bienvenida a 'los escritores comprometidos': "Está comprometido con todo el mundo. Así, no le dice nono- no a nadie y les da gusto a todos".
A llamar a las cosas por su nombre se apunta también Mcketazo.tk, revista "contra el pensamiento único". La Fiera tiene declarada la guerra a un puñado de escritores, en especial
a Almudena Grandes y Javier Marías, "quienes peor escriben y han escrito en todos los tiempos y lugares". También los académicos son blanco de sus ataques: Víctor García de la Concha o Francisco Rico, "que no saben más que de fechas y de ubicación de documentos,
o que no cumplen su papel, como Lázaro Carreter, por una comodidad que les lleva a hacer dejación de su deber".


"Los chanchullos de los premios"


¿A qué se deben todas estas descalificaciones? García Viñó y los suyos tratan de desenmascarar a "los intocables convertidos en imprescindibles", o "el montaje comercial disfrazado de cultura", e "incomodar a esos que van de progresistas en otros campos que no
afectan a su posición de privilegio, pero que en el de la cultura se prestan a los chanchullos de los premios, de las listas de los libros más vendidos, de las ferias del libro y sus datos falsificados, del monopolio de las grandes editoriales".
Idosyvenidos.com tiene la misma fijación con García de la Concha, a quien aconsejan "que se ocupe más de poner las palabras donde deben estar, y no las ande perdiendo en cualquier
parte cada vez que escribe"; y con Javier Marías, que "de los malos escritores es el pésimo. Nadie como él es capaz de dejar a la Gramática como títere sin cabeza, nadie como él posee la sutileza de expresar lo inexpresable (por incomprensible), nadie, la tragedia de
haber elegido la profesión más contraria a su naturaleza".
Por parte de La Fiera, la comedia está servida: '¿Quién le teme a Javier Marías?'. Salen
a escena "Monseñor Haro Tecglen, obispo de 'Babelia'; Luis García Montero, poeta clónico;
o José Luis García Martín, excluyente peligroso". Ni siquiera escapa a la depuración
Benedetti, autor del "soneto con más ripios que se ha escrito nunca en español". Los mentados callan. Eduardo Mendicutti, ante la amenaza de García Viñó de publicar una carta a Almudena Grandes, acusándola de provocar la decadencia de Occidente, le invita a que lo
haga, "para que el personal se descojone con lo desbaratado que tiene el coco la fiera de mi niño".
También en su columna periodística, Elvira Lindo mentó el asunto: "No me parecen valientes una 'troupe' de mala-sombras que escribían una gacetilla anónima de presunto carácter literario en la que se dedicaban a poner a parir a todo aquel que destacara un poco
en el panorama de las letras. La cosa se llamaba 'La Fiera Literaria' y te llegaba misteriosamente al buzón. Mi santo (Muñoz Molina, otro de los vilipendiados), que es más
sano que yo, cogía la gacetilla-basura y la tiraba a la papelera sin abrirla siquiera".
Lindo se hizo eco del presunto pacto de silencio: "Juan Cruz (editor del grupo Santillana) me advierte: Hablando de ellos les das una publicidad de la hostia". Pocos se han atrevido a romperlo. Entre ellos, Luis María Anson, que acogió el boletín durante un tiempo en La Razón; Juan Goytisolo: "estoy suscrito a La Fiera Literaria y me divierto mucho con sus parodias. Este tipo de revistas son necesarias por muy injustas que sean, porque la vida literaria necesita de un contrapeso crítico"; Vázquez Montalbán, quien se refirió a que Marías
"ha sido colocado en estado de sitio por La Fiera Literaria", o Carlos Boyero, que ha dado un "bravo por La Fiera, porque no se corta un pelo". Es una pena que García Viñó no
dé nombres, porque, según dice, "son bastantes los profesores y escritores que están de acuerdo con los puntos de vista de La Fiera, y hasta la ayudan con una suscripción generosa". Donde sí da nombres García Viñó es en su libro 'La novela española del siglo XX', un trabajado y nada ortodoxo ensayo. Más allá del acoso y derribo, la versión de crítica literaria de La Fiera, el Círculo de Fuencarral de Críticos Literarios, compuesto por Cristina Aguilar, Mary Luz Bodineau, Lucía Tirado, Manuel Asensio Moreno, Isidoro Merino y Tony Medialuz, ha contribuido a la historia de la literatura con un canon de
las mejores 100 novelas del siglo XX. Han tenido suerte 'Amado monstruo',
de Javier Tomeo; 'Juegos de la edad tardía', de Luis Landero; 'Mortal y rosa', de Francisco Umbral (pese a no ser santo de su devoción) o 'Ágata ojo de gato', de Caballero Bonald. Entre los escritores que La Fiera Literaria defiende están Antonio Enrique, autor de 'Canon heterodoxo' (DVD Ediciones), y Gregorio Morales, fundador del Salón de Independientes,
del que salió un manifiesto a favor de la dignidad del escritor. Entre los críticos bendecidos, si no el único, está Ricardo Senabre, que ha puesto patas arriba el 'Diccionario Espasa de Literatura Española', de Jesús Bregante. Senabre se lleva las manos a la cabeza porque figuran Moncho Alpuente o Juan Luis Cano, de Gomaespuma, y porque Luis Landero, Luciano G. Egido y Fernando Aramburu tienen menos espacio que Lucía Etxebarría.


MARÍA ÁNGELES CASTILLO


Literaturas.com