Sumario. Libros. Reseña. F. Argüelles
El palacio azul de los ingenieros belgas  
Fulgencio Argüelles  
Ediciones Acantilado - 2003 Ver anteriores

Por José Luis García Fernández

(Premio Café Gijón 2003)

No se puede obviar la importancia que un buen título tiene para el devenir de una novela, como tampoco el valor del comienzo de la misma. El primero debe enganchar, tener duende, que dirían otros, y el segundo condensarla en apenas unas líneas, lo que dure el primer párrafo. Y la ganadora del Café Gijón 2003, El palacio azul de los ingenieros belgas, del escritor asturiano Fulgencio Argüelles, goza de ambas virtudes. Porque si el lema es en si mismo todo un acertijo, las primeras líneas encierran la magia de las trescientas páginas posteriores y anticipan el que estemos ante una de esas escasas obras que por sí mismas justifican toda una carrera literaria. A partir de ahí, la lectura de El palacio azul de los ingenieros belgas se hace más atractiva, que no fácil, y asistimos con agrado a la creación de un mundo novelesco propio en el que sorprende el dominio del lenguaje de un autor que por desgracia no se prodiga con la periodicidad deseada. Es Fulgencio Argüelles un escritor de fondo, uno de esos autores de raza capaces de conseguir lo que está al alcance de muy pocos: que nosotros los lectores, podamos abrir su novela por cualquiera de sus páginas, y sin importarnos de que trata, sin conocer su argumento, disfrutar con la envolvente musicalidad de su lenguaje y recrearnos en su arquitectura. Y si al cómo lo cuenta añadimos el qué cuenta, tenemos pleno al quince y una obra llamada cuando menos a competir de igual a igual con otras de su entorno. Dicho esto que me parece justo ya que se trata de un don reservado a muy pocos creadores, da vida el autor a Nalo, aprendiz de jardinero y personaje central sobre el que pivota la historia. Pero aunque con él recorremos los años que trascurren desde la Dictadura de Primo de Rivera hasta la Revolución de Asturias de 1934, descubrimos y nos abrimos al sexo, a la vida y por qué no, a la muerte, y nos convertiremos en cómplices de un momento histórico que anuncia importantes cambios, no se trata de una novela de personajes sino de espacios y climas: los proporcionados por la visión de un tiempo que se derrumba como un castillo de naipes. El palacio azul de los ingenieros belgas es una obra de iniciación, que mantiene como muchos afirman parentescos con la novela del siglo XIX, flirtea con las formas de contar de los escritores del boom, y consigue mantener una entidad propia, lo que no es poco hoy en día.


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