Sumario. Entrevistas. Juan M. Rodríguez
LITERATURA DESDE ECUADOR

Entrevista con Juan Manuel Rodríguez

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Juan Manuel Rodríguez es un escritor ecuatoriano, aunque nacido en España, concretamente en Bilbao, cuya obra, importante, extensa y premiada internacionalmente, comienza ahora a llegar a España de la mano de la editorial Mileto. Esta editorial madrileña ha publicado, para los lectores de nuestro país, dos de las obras más importantes de Juan Manuel Rodríguez, como son El pez perfume y El poder de los vencidos, dos novelas de muy distinta temática pero en las que se aprecia un factor común, como es el gusto por el idioma y el asombroso dominio que Rodríguez tiene de los distintos registros del lenguaje, un dominio muy cercano en ocasiones al virtuosismo. Junto con ello, otro de los valores que hacen de Juan Manuel Rodríguez un escritor muy recomendable es su alejamiento, en gran medida, del cliché que entre nosotros tenemos del escritor sudamericano; en Juan Manuel Rodríguez apreciamos, efectivamente, unos referentes distintos, una tradición autónoma, una forma novedosa y personal de entender el hecho literario que le convierten en un escritor genuino, sincero y alejado de los estereotipos.

1) En su novela El poder de los vencidos arremete usted, por ejemplo, contra el "realismo mágico" que, durante una extensa época y hasta incluso hoy en día, se creía algo casi preceptivo en la literatura sudamericana. Dice usted: "Creer que Sudamérica tiene una realidad mágica y maravillosa parece una trampa para ingenuos, una visión enferma, agónica y alienante. Este mito que estalló en los setenta fue la voz del hastío y del sometimiento".

Arremete un personaje molesto con el realismo mágico. En mi caso, respeto ese movimiento literario y me agrada, pero presentarlo como lo único valedero en la literatura Latinoamérica es desconocimiento o simple reduccionismo de algunos "expertos". Siempre uno destaca y habla de lo que conoce y parece que el realismo mágico es lo más conocido por el público debido a intereses editoriales, mercadeo y publicidad. La estatua de la libertad es muy conocida, pero no es el mejor referente de la libertad; es más, representa muy mal ese papel. Nos podemos asomar a la realidad desde lo mágico maravilloso o desde cualquier otra perspectiva. Cuando decimos que la realidad presenta muchas caras y es poliédrica no hemos resuelto el problema, pues junto con las mil caras se debe tomar en cuenta la distancia con la que miro, la miopía del mirón y muchos otros aspectos. ¿El que pasa hambre entiende que su hambre, su pobreza extrema, son mágicos y maravillosos? El realismo mágico fue en muchos casos una voz de nostalgia por la lejanía, pues gran parte de sus escritores escribían desde Europa. Es legítimo que la realidad representada esconda las lacras de la sociedad, pero puede ser una fantasmagoría alienante. Eduardo Galeano cuenta de un poeta que alababa las virtudes de la berenjena cuando el sultán gustaba de ella, pero cuando el sultán cambió el gusto, el escritor comenzó las diatribas contra la berenjena. Preguntado el poeta por qué no era consecuente, respondió que debía serlo con el sultán, no con la berenjena. Creo que cabe aquí esa misma respuesta, muchos escritores somos consecuentes con la editorial y el público, quizá no tanto con la realidad que vivimos ni con nosotros mismos. ¿El realismo mágico es la magia del realismo empresarial? Cualquier realismo sabe que encubre, y cualquier editorial sabe que publica no lo que debe sino lo que vende.

2) Asimismo, muy al contrario que los escritores sudamericanos que suelen reducir su acervo literario a una época muy reciente, usted parece haber tomado su base novelística, haber forjado su tradición, a partir de los viejos textos españoles del Siglo de Oro o incluso más allá, de El Lazarillo, de La Celestina, de los textos medievales...

Suelen llamar los críticos "voces habitadas" al poso que permanece de las lecturas como en el vino o en la resaca. No frecuento mucho los libros más alabados por la crítica coyuntural, prefiero leer clásicos aunque no me limito a ellos. Muchas veces el acervo literario, más que acervo es poca lectura o mal gusto. No leo todo lo que cae en mis manos, algunos libros los ojeo y otros los releo. En el caso de El pez perfume, tomé como referente la picaresca porque es un género válido para momentos en que se dan ciertas circunstancias: decadencia de una sociedad que deseo desacreditar, valores enfermos, gusto atroz, hipocresía, validez de lo trivial ante lo substancial, consagración de la imbecilidad. No creo que ahora se lea en España a Gabriel Miró, sin embargo, la falta de lectores le redime a este gran estilista y excelente escritor, pues habla en su beneficio esa "reducción de lo humano" que adelantaba muy bien el pensador Tierno Galván. Como no hay tiempo para leer, solemos tomar como moderno, válido o de moda lo que nos entregan las grandes casas editoras, ellas fabrican gustos literarios del mismo modo como los sastres fabrican la moda. La profundidad del alma humana, su interioridad, aparece mejor tratada en los clásicos tanto antiguos como modernos, y clásico es precisamente lo que rebasa el tiempo aunque sea poco leído. No hay que ser pretencioso, si de Dios se acuerdan cada vez menos, es de suponer que nuestro aporte creativo no sea sino un vano intento por superar lo finito, y del cual nadie se acuerde en unos años.


3) Al hablar de su obra es inevitable hacer hincapié en el lenguaje: un estilo riquísimo, cargado de comparaciones sorprendentes y de muchos giros tomados de la vieja y buena literatura.

Me agrada trabajar el lenguaje, no me conformo con las primeras versiones, cuido la expresión ante el descuido manifiesto, cada vez más manifiesto, que hacemos del idioma. Es responsabilidad conmigo mismo y con el público. Entre el idioma para la época digital, la prisa y la literatura leve y pasteurizada, cada vez tenemos menos léxico, más pobreza idiomática y ambigüedad. Me agrada que el estilo tenga esa suerte de seducción que Barthes denominaba "el placer del texto". Ante tanto placer escópico y orgiástico, ante la realidad mutilada por la imagen virtual, prefiero dar privilegio al sonido interior, el de las palabras que resuenan, me nombran el mundo y me lo revelan.

4) El pez perfume, por ejemplo, se podría decir que es una novela picaresca, en estructura, estilo y fondo, trasladada a los tiempos modernos.

La picaresca es un género que pertenece a todas las épocas y muchos escritores lo cultivan. Deseé conscientemente que así sucediera, porque el cuadro por retratar era la felonía, el descaro, la desvergüenza, la hipocresía (recuerde las armas de destrucción masiva en Irak), el doble discurso, el poder de la economía y la fuerza bruta, y todo ello me forzaba al uso de ese recurso narrativo. El género picaresco lo utilizó no hace mucho Baroja en La busca y se sigue utilizando, no es algo en desuso sino que aparece con más fuerza en ciertos momentos sociales. A pesar de la fidelidad al género, El pez perfume tiene sus diferencias. Le adelanto una, el uso de elementos mágicos. "El pez perfume" es una leyenda de Manabí (Ecuador) que explica la muerte de los pescadores porque son atraídos por un pez que huele a hembra. Esta "atracción fatal" puede interpretarse como el embrujo de la muerte o el de ciertas deudas que matan, como usted quiera.

5) En El poder de los vencidos, su otra novela publicada en España, se mezclan, de forma original, los modelos de la novela policiaca y de la novela histórica. Una curiosa y arriesgada combinación...

Muchos de los temas históricos son policiacos y viceversa. La muerte de Kennedy, la muerte de Viriato o los amoríos de la princesa Diana y su trágica muerte son algunos ejemplos. En la novela El poder de los vencidos, se mezcla novela policiaca, histórica y de aventura. Deseaba probar que nuestros mundos son superpuestos, que la realidad no es un movimiento hacia delante, sino también hacia atrás, que los instantes se juntan y se repiten. La vida del individuo no está atada al trazo de un presente ni al término de la muerte, sino que por el contrario la historia perdura en una dimensión de azares y juegos donde la memoria no es la vida, la vida es también lo que invento, "el recuerdo de lo que no fue", diría Unamuno. Heidegger dice que mi vida solamente me es accesible como intramundo. La memoria es parte de ese intramundo, pero la vida no se reduce a memoria y olvido, existen otros recursos sicológicos para engendrar horrores y fábulas. La realidad es ante los ojos un mundo exterior, ante la conciencia es palabra.

6) En el aspecto histórico, El poder de los vencidos trata sobre los primeros tiempos de la conquista española de América. Un tiempo de ambiciones desmedidas, de salvajismo y crueldades de los españoles en su ansia por medrar, un tiempo, en fin, de grandes posibilidades literarias que, sin embargo, parece haber sido muy poco tratado en la literatura sudamericana.
Se ha novelado poco sobre la conquista y puede deberse a una falta de identidad cultural pues si me identifico con los vencedores y fueron unos salvajes, entonces tal vez prefiera callarlo. Por otro lado, si me identifico con los vencidos, entonces la voz del imperio ("siempre la lengua fue compañera del imperio", Nebrija) no sea la adecuada para la revelación del dolor. Resulta también más fácil acudir a las anécdotas más cercanas para demostrar que esas ambiciones y rapiñas que usted menciona siguen presentes y pueden sufrirse en vivo y en directo para usar el argot de la tevé. También está la literatura modorra, neutra, desodorizada y aséptica, que evita cualquier compromiso humano. A pesar de ello, algunos españoles trataron el tema de la conquista como el caso de R. Sender en su obra sobre el vasco y sanguinario conquistador Aguirre en Perú y Venezuela.


7) Hablemos un poco del panorama literario en Ecuador. ¿Qué autores son, hoy por hoy, los más interesantes en este país?

Ecuador es un paìs que no es un gran espectáculo para el mundo, y eso es bueno, porque se prostituye menos para vender imagen y turismo. Muchos ignaros se refieren a este país como "banana república" para desacreditarlo, sin darse cuenta de que los imbéciles progres y prepotentes descalifican lo que no conocen. No tenemos una gran literatura, es cierto, y lo más interesante me parece que está en el pasado como la obra del lojano Pablo Palacio, excelente narrador, desconocido casi en su totalidad por los propios ecuatorianos. En el presente tenemos dolarización y modernos centros comerciales; el panorama de la literatura es un paisaje andino, agreste y duro, donde el mayor problema es la carencia de una crítica seria y responsable con su labor.

8) Es usted catedrático de Historia del Pensamiento Occidental en la Universidad San Francisco de Quito. ¿Hasta qué punto considera que las novelas, las obras literarias, deben portar un mensaje y ser un vehículo de pensamiento?

Si el mensaje se entiende como el todo de un discurso, desde la portada hasta el olor de la tinta, ningún mensaje está exento de pensamiento. A mí me agrada la obra literaria que me brinda una cosmovisión seria aunque no la comparta, un pensamiento más allá de la opinión de peluquería, un pensamiento que me cuestiona y acosa, todo ello expresado con belleza. Ahora bien, en el relato, el pensamiento no debe estorbar el fluir de la acción ni la vida de los personajes. Me molesta la novela ensayo. Mi intención es que la vida se traduzca como vida simbólica, no como pensamiento, no como impulso sin pensamiento. La vida no es anécdota, aunque esté llena de ellas, la vida no es pensamiento aunque a veces lo usemos. La literatura de ficción o de micción es para algunos escritores una forma de escapar de los fantasmas que nos persiguen, o sea, es una especie de droga, escape, evasión y desagüe; en mi caso prefiero vivir con mis fantasmas, no evadirlos y convivir con ellos si no puedo derrotarlos.

9) ¿Qué otras novelas, además de El pez perfume y El poder de los vencidos, editadas en España por Mileto, tiene usted publicadas en Ecuador? ¿Podría hacernos usted una breve semblanza de su obra?

He publicado en México dos obras, El espantapájaros y Hombre de cenizas, esta última traducida al inglés y editada en EEUU con el título Man of Ashes. Jorma el predicador, mi primera novela, se está reeditando en Quito con la editorial Paradiso. También he publicado en Ecuador la novela El pulso de la nada, dos colecciones de cuentos y varios libros de texto.

10) ¿Se encuentra en estos momentos trabajando en un nuevo libro? ¿Podría anticiparnos algo de su contenido?
En la actualidad escribo varios cuentos para una obra que se editará a principios del próximo año; me quita el sueño una novela sobre el vacío en los supermercados, el vacío de lo lleno, o sea, el vacío del embarazo no premeditado; y trabajo un texto acerca del lenguaje periodístico. Me pagan por ser profesor y decano.

Y muchas gracias por la entrevista.

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