¡Dostoievski, sabueso,
cómo te privaron los sucesos!
Por Antonio Paniagua
Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació en Moscú el 11 de noviembre de 1821 bajo el signo de Escorpio. Si uno fuera José Luis Garci diría que Dostoievski vino al mundo el mismo año en que Fernando VII se quejaba en las Cortes españolas de las vejaciones de que era objeto. Si además fuera contertulio de una emisora de radio pondría los puntos sobre las íes y advertiría que en noviembre, el mes en que fue alumbrado nuestro héroe, nació Charles "Lucky" Luciano, lo cual, tratándose del autor de 'Crimen y castigo', no es de recibo.
Una vez situado el nacimiento del escritor en su contexto histórico preciso, pasemos a los hechos mondos y lirondos.
Dostoievski era hijo de un médico borracho, despótico y envidioso, al que Dios castigó con el nombre de Mijaíl Andréievich y un puesto en un hospital de beneficencia. Su madre, María Fiodorovna Nicháieva, era una mujer devota, amable y culta, cuya familia concitaba los celos del marido por su fortuna. Hija de un rico comerciante, la madre de Dostoievski inculcó a su progenie (ochos hijos, si bien una niña murió a los pocos días de nacer) el gusto por la lectura de poetas como Pushkin. El padre, en cambio, instruyó a sus ochos hijos en la religión y el latín. Dostoievski abominó siempre de su padre, aunque aprendió de él el valor del esfuerzo y el estudio.
Lectura de los clásicos
El joven Fiódor ingresó en la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo. Separado de su hermanísimo Mijaíl, sin un rublo en el bolsillo y afectado aún por la muerte de su madre, Dostoievski se enfrascó en la lectura de Hoffman, Balzac, Goethe, Hugo, Schiller, Homero y Eduardo Mendoza (Sí, ya sé, listillos: Mendoza es posterior. Sólo quería poner a prueba su atención. Prueba superada).
El padre, que había sido condecorado (no me pregunten por qué), logró enrolarse en la nobleza hereditaria de Moscú, y para no ser menos y darse pisto como los demás, se compró un feudo. Ya saben: una pequeña aldea en la provincia de Tula, Darovoe, y el pueblecito de Chermoshná. Un negocio ruinoso. Aparte de perder dinero y a su mujer, que murió a los 36 años porfiando por sacar adelante una hacienda atrasada, Mijaíl Andréievich perdió su vida. A saber por qué (manías de siervos, supongo), sus campesinos le mataron. Gracias a los buenos oficios y el dinero de la familia de la mujer, se consiguió que el asesinato constara en el registro como una apoplejía. ¿Qué pasa? El Arcángel San Gabriel anunció a María que el Verbo Divino tomaría carne en sus entrañas, sin detrimento de su virginal pureza, y nadie abre la boca. Pues eso.
Dostoievski, quien arrastró deudas durante toda su vida, vio la ocasión de obtener algún dinero con la traducción al ruso de Eugénie Grandet, de Balzac, lo que despertó definitivamente su vocación literaria.
Con la publicación, en 1846, de 'Las pobres gentes' (título que no nos concierne ni a usted ni a mí), Dotoievski, cosechó el aplauso de la crítica, que saludó el nacimiento de un nuevo Gógol. Sin embargo, el infortunio se abatió sobre el genio literario. Fiódor Dostoievski detestó siempre el socialismo utópico, pero por aquellos años coqueteaba con ideas revolucionarias y liberales. La policía desmanteló en 1849 el círculo de Petrashevski y detuvo a toda a la concurrencia. Veintiuno de sus miembros, entre ellos Dostoievski, fueron condenados a muerte. Al escritor se le acusaba de no haber denunciado las ideas que propagaba Belinski, uno de sus mentores literarios, contra la religión, el Estado y el régimen de servidumbre.
Suerte o Providencia
Cuando se iba a ejecutar la sentencia y tres reos ya estaban encapuchados y atados a sendos postes, se recibió una orden del zar conmutando la pena, que, en el caso Dostoievski, se sustituía por cuatro años de trabajos forzados y la sucesiva incorporación a filas como soldado raso. ¿Suerte? ¿Intervención de la Providencia? ¿Los tatarabuelos eslavos de Ana Belén y Víctor Manuel encabezaron la firma de un manifiesto contra un veredicto tan clamorosamente injusto?
Conjeturas aparte, el autor de 'Los hermanos Karamázov' soportó cuatro años de cautiverio y duro trabajo en Siberia, una experiencia que describió años después en 'Memorias de una casa de muertos'. Y es que Siberia, como Sevilla, tiene algo especial.
Libre de los grilletes, Dostoievski cambia el barracón por el cuartel y contrae matrimonio con María Dmítrievna. Todo parece ir bien, amor, pasión, amnistía del zar, autorización para publicar sus obras, restitución de su título nobiliario... Pero Dostoievski ya no es el mismo. El presidio y el aislamiento le han cambiado: abdica de las ideas que vienen de Occidente, abraza la resignación cristiana, se identifica con los eslavófilos reaccionarios y alaba la autocracia.
La novela 'Humillados y ofendidos', que comenzó a publicar en una revista a partir de 1861, refleja esa transición hacia el conservadurismo político y moral.
A Dostoievski se le empezaron a torcer las cosas. Cuando aún estaba reciente la muerte de su mujer, falleció su hermano Mijaíl por las secuelas del alcoholismo. Se vio obligado a hacerse cargo de la viuda y los hijos, mientras su hermano Andréi enfermaba. Necesitaba dinero y pronto. Por 3.000 rublos cedió los derechos de edición de sus obras a un editor usurero, Stellovski, que le chupó la sangre y con el que se comprometió, además, a entregar una novela en un plazo apremiante. Con la bolsa llena se marchó al extranjero, pero perdió todo un dineral jugando a la ruleta en Wiesbaden. Para volver a Rusia tuvo incluso que pedir prestado a los amigos.
'Crimen y castigo'
Con el fin de salir del atolladero y casi a la desesperada propuso al director de la revista 'El mensajero ruso' escribir una historia que definía como "síntesis psicológica de un crimen", lo que después sería la mejor novela del autor, 'Crimen y castigo'.
Dostoievski era tan aficionado a la labor detectivesca -'Crimen y castigo puede ser considerada, en cierta medida, una novela policíaca- que llegó a esclarecer delitos hurgando en las crónicas de sucesos de los periódicos, hecho que posteriormente quedará reflejado en 'Diario de un escritor'.
Asediado por los prestamistas, Dostoievski se ve obligado a entregar a la imprenta dos novelas en un tiempo récord. Si no cumple con Stellovski (literariamente hablando, no sean mal pensados), la sanguijuela del editor se quedará con los derechos de todas sus obras.
¿Qué hizo Dostoievski? Podía haber jugado a la ruleta rusa, contratar a un "negro" o envenenarse en un restaurante chino comiendo cerdo agridulce. Pero lejos de amilanarse se buscó una joven taquígrafa, Ana Snítkina, cuya ayuda fue determinante para terminar a tiempo 'El jugador'. Dostoievski escribía a cuatro manos y aun así siguió necesitando los servicios de Ana para acabar 'Crimen y Castigo', novela que se publicó por entregas y que gozó de gran aceptación de crítica y público. Sólo entonces, tras un trabajo extenuante, el 15 de febrero de 1867 se casaron Fiódor y la eficiente taquígrafa.
Llegados a este punto, quizá sea conveniente un aparte. Rogamos a las jóvenes que quieran casarse con un escritor no emulen a Ana Snítkina y desechen la idea de cursar el módulo profesional de Secretariado para aprender el arte de la taquigrafía. Ya no se lleva. La marquesa de Iria Flavia comenzó a trabajar en Radio 80 y conoció a Cela en el I Congreso de Folclore de las Comunidades y Nacionalidades Históricas. Y no es ninguna broma.
Los acreedores acechan
Habíamos dejado a Ana y Fiódor recién casados. A pesar del feliz enlace, los ataques epilépticos que sufría Dostoievski se hicieron más frecuentes. Por añadidura, los acreedores acechaban. Ana, luego de empeñar su dote matrimonial, resolvió que la pareja viajara a Europa. Lo que iba a ser una escapada de tres meses duró cuatro años. Poner tierra de por medio no sirvió al novelista para escapar de sus aflicciones. En Ginebra nació su hija Sofía, pero a los dos meses murió. Dostoievki, con rebrotes de sus crisis neurológicas y de su pasión por el juego, se refugió en la escritura de 'El idiota' (1868).
Con el reconocimiento y fama ganados, el matrimonio decidió volver a Rusia, donde rebullían de entusiasmo los admiradores y los acreedores se frotaban las manos. Algunos intentaron de nuevo cobrar facturas pagadas. Sí, en el siglo XIX también ocurría. De no ser por Ana Snítkina, que demostró gran habilidad para cuadrar balances familiares, el escritor estaría todavía hoy pagando recibos.
Como un personaje más de sus obras al que le vapulea la tragedia, Dostoievski padeció la desgracia de que su hijo pequeño Alexéi, de unos tres años, muriera de un ataque epiléptico. El mismo año de la muerte de su hijo, en 1878, ingresó en la Academia Imperial de las Ciencias.
'Los hermanos Karamázov', publicada en 1880 y considerada por el autor su mejor obra, fue terminada pocos meses antes de su fallecimiento.
Estimado por sus compatriotas y lectores de todo el mundo, Dostoievski murió el 28 de enero 1881. A su entierro asistieron unas 30.000 personas.
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