El
día 28 de marzo de 1941, por la mañana, a los cincuenta
y nueve años de edad, la escritora Virginia
Woolf se ahogó voluntariamente en el río Ouse,
cerca de su casa de Sussex. Era un día frío y luminoso.
Había dejado dos cartas, una para su hermana Vanessa
Bell y otra para su marido Leonard Woolf,
las dos personas más importantes de su vida. El texto que acabo
de transcribir, sintiendo un inmenso pudor y, al tiempo, la inconmensurable
admiración que no dejaré de sentir jamás por
esta mujer, es la nota que dejó para su marido.
"Querido:
Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar
por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme.
Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que
estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad
posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser.
No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta
que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más.
Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías
trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera
puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero
decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente
paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que
Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías
sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad.
No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.
No creo que dos personas pudieran haber sido más felices
de lo que lo hemos sido nosotros.
V."
Eran las once y media aproximadamente y caminó hasta el
río apoyándose en su bastón. Al parecer ya
lo había intentado anteriormente ya que unos días
antes había regresado a casa con la ropa y el cuerpo completamente
empapados, después de uno de sus paseos. En aquella ocasión
dijo que se había caído, pero seguramente aquel fracaso
le sirvió para descubrir que lo que debía hacer era
meter una piedra pesada en los bolsillos de su abrigo. Así
no volvería a fallar. Y eso fue lo que hizo.
El principio
Adeline Virginia Stephen nació el día 25 de enero
de 1882, en el 22 de Hyde Park Gate, Kensington, Londres. Era hija
de Sir Leslie Stephen -fundador del Dictionary of National Biography-
y de Julia Duckworth (de soltera Jackson). El matrimonio tendría
cuatro hijos: Vanessa Stephen (1879-1961), Julian Thoby Stephen
(1880-1906), Adeline Virginia Stephen (1882-1941) y Adrian Leslie
Stephen (1883-1948).
Virginia Stephen creció rodeada de un ambiente literario
y cultísimo. Su padre poseía una amplia biblioteca
y cuando ella cumplió los dieciséis años por
fin pudo entrar sola en aquel recinto consagrado a la lectura y
dedicarse a explorar todo lo que deseara, lo que supondría
un verdadero lujo para una chica de la época victoriana y
también una situación que le sería ampliamente
provechosa para su futura condición de escritora. Empezó
a leer un ejemplar tras otro: "Ginia está devorando
libros, casi con más rapidez de la que yo quisiera",
diría su padre, Leslie Stephen, pero, de todas formas, ella
sentiría durante toda su vida que su educación había
sido deficiente por razón de su sexo. Cambridge era un lugar
por entonces reservado a los hombres y, por lo tanto, ellas (su
hermana Vanessa y la propia Virginia) podían pasar las mañanas
estudiando griego o pintura, pero las tardes se consagraban a ocupaciones
más "adecuadas", como servir el té o mostrarse
amables con las visitas. "Entonces ellas, las hijas, serían
sacrificadas a favor de los varones."
Bloomsbury
Thoby Stephen ingresó en el Trinity College, Cambridge,
en octubre de 1899 y, gracias a él, Virginia y Vanessa Stephen
entraron en contacto con los "nuevos amigos" de su hermano
Thoby: Leonard Woolf, Lytton Strachey, Saxon Sydney-Turner y Clive
Bell, entre otros.
Tras la muerte de Sir Leslie en 1904, los hermanos Stephen decidieron
mudarse del 22 de Hyde Park Gate al 46 de Gordon Square, en el barrio
de Bloomsbury, donde se formó el llamado Grupo de Bloomsbury
a partir de unas veladas organizadas por Thoby en su casa las noches
de los jueves. En aquella época en la que Virginia escribía,
hacía crítica literaria y daba clases, vamos encontrando
ya a una escritora de imaginación desmedida, una imaginación
sin frenos, que se autoanalizaba para observar sus subidas y sus
bajadas, su dolor y su capacidad para seguir escribiendo.
Con el tiempo, las personas más cercanas a ella, descubrirían
que Virginia tenía que estar siempre escribiendo algo pero
que, al mismo tiempo, "todas sus novelas eran una causa de
ansiedad y depresión."
Obra
Revisando las fechas en las que se sucedieron algunos de sus colapsos
nerviosos de mayor intensidad, se puede comprobar que las crisis
de delirio en las que perdía casi por completo la conciencia
de la realidad y del mundo exterior solían coincidir con
los momentos en los que estaba terminando de escribir alguna de
sus novelas. Pero no por ello iba a dejar de escribir sino que,
al contrario, filtraba sus propias experiencias hasta convertirlas
en literatura mediante las experiencias de sus personajes, como
sucede en el caso de Septimus Warren-Smith, personaje de La
señora Dalloway, que sufre neurosis de guerra y que terminará
suicidándose. Tras superar sus accesos de locura, Virginia
Woolf solía recordar gran parte de lo que le había
ocurrido y, normalmente, lo primero que hacía cuando todo
volvía a mostrar cierto equilibrio era empezar a trabajar
en una nueva novela.
Ella misma expondría con claridad la cuestión en su
admirable ensayo Una habitación
propia (1929) -elaborado a partir de dos conferencias pronunciadas
en Cambridge en octubre de 1928 sobre el tema "Las mujeres
y la narrativa"- al preguntarse por el verdadero germen de
la novela o de la obra de imaginación:
"
uno se acuerda de que estas telas de araña no
las hilan en el aire criaturas incorpóreas, sino que son
obra de seres humanos que sufren y están ligados a cosas
groseramente materiales, como la salud, el dinero y las casas en
que vivimos."
Su vida estuvo dedicada por completo a la literatura. Experimentó
con nuevas formas que llegarían a englobar la auténtica
realidad de la existencia, y quiso bucear en los pensamientos de
sus personajes para hacerlos retroceder y progresar hasta que el
lector tuviese la verdadera impresión de saberlo todo sin
que realmente ningún narrador hubiera tenido que explicar
nada. No debemos olvidar que lo que Virginia Woolf pretendía
en sus obras era desprenderse del mundo material y llegar a reflejar
una realidad interna que no se ve pero que, indudablemente, existe.
"
la vida es un halo luminoso, un envoltorio semitransparente
que nos rodea desde el principio de la conciencia hasta el final.
¿Acaso no es tarea del novelista transmitir este espíritu
variable, ignoto e indefinido, por muchas aberraciones o complejidades
que ello pueda acarrear, con tan poca mezcla de lo ajeno y de lo
externo como sea posible?"
En libros como El cuarto de Jacob
(1922), Al faro (1927) o Las
olas (1931), el peso de la narración se deposita por
completo sobre las reflexiones de cada personaje, y es únicamente
siguiendo dichas reflexiones como podemos llegar a conocer el desarrollo
de la trama novelada. Virginia Woolf lleva así a la práctica
sus propias ideas sobre el modo de conducir al lector a través
de los diferentes pensamientos de sus personajes. Demuestra de esta
forma que la realidad interna y subjetiva suele ser mucho más
interesante para el lector que cualquier otro tipo de fuerza externa.
Woolf abriría caminos antes no explorados en la manera de
narrar, en la manera de vernos a nosotros mismos. Tuvo una percepción
privilegiada de la realidad, una percepción descarnada y
genial de todo cuanto la rodeaba. Y gracias a ella, ahora el mundo
para muchos de nosotros es diferente.
OBRAS de Virginia Woolf:
Fin de viaje (The Voyage Out), 1915
Noche y día (Night and Day),
1919 El cuarto de Jacob (Jacob's
Room), 1922 The Common Reader (Primera
parte), 1925 La señora
Dalloway (Mrs.
Dalloway), 1925 Al faro (To
the Lighthouse), 1927 Orlando (Orlando:
A Biography), 1928 Una habitación
propia (A Room of One's Own), 1929 Las
olas (The Waves), 1931 The Common
Reader (segunda parte), 1932 Flush
(Flush: A Biography), 1933 Los años
(The Years), 1937 Tres guineas (Three
Guineas), 1938 Roger Fry (Roger
Fry: A Biography), 1940 Entre actos
(Between the Acts), 1941 Póstuma
Los dos primeros títulos (Fin
de viaje y Noche y día)
se publicaron en Duckworth. Todos los demás fueron publicados
por The Hogarth Press, una pequeña editorial que Virginia
fundó con su marido Leonard
Woolf, en la que se editarían las obras de algunos
de los más importantes escritores de aquella época,
como T. S. Eliot o Katherine Mansfield.
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