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En Documentos traemos al
premio Nobel José Saramago en su
visita a Ramala con el Parlamento
Internacional de Escritores y sus polémicas
declaraciones.
Saramago
explica que al decir Auschwitz
pretendió 'sacudir a la sociedad de
Israel y forzar un debate'
EL
PAÍS |
Madrid
31
de marzo 2002
Volvió ayer a
Lanzarote. Detrás dejó una intensa
polémica cuando dijo, durante su
visita a Ramala, como miembro de la
delegación del Parlamento
Internacional de Escritores, que la
situación generada en la zona por la
intervención israelí le recordaba a
Auschwitz.
Pregunta.
¿Qué
quiso decir?
Respuesta.
Quise
decir exactamente lo que dije:
cercadas por el Ejército israelí,
rodeadas por más de 200 asentamientos
de colonos, las ciudades y las aldeas
palestinas, incomunicadas por
carretera, están transformadas en auténticos
guetos, donde no se puede entrar y de
donde no se puede salir sin la
autorización de las fuerzas militares
israelíes. El comportamiento de esas
fuerzas y, sobre todo, el espíritu
que las impulsa se parece
perturbadoramente a la acción y al
espíritu nazi. Simplemente, la
palabra Auschwitz, en Israel, es una
palabra 'prohibida'. Se les puede
decir todo (incluso llamarles
fascistas) siempre que no se pronuncie
esa expresión. Auschwitz es, para los
judíos, al mismo tiempo, una herida
que nunca cicatrizará y un muro que
no les permite ver la realidad. Al
decir Auschwitz pretendí sacudir a la
sociedad de Israel, forzar un debate,
y el debate está abierto. Llamarme
antisemita no resuelve nada. Para los
judíos todo el que no es prosemita es
antisemita.
P.
¿Lo
hubiera dicho igual tras la polémica?
R.
Diría
lo que dije, incluso sabiendo que
desataría la polémica. Al serme
preguntado, en una entrevista de la
televisión israelí el viernes
pasado, si sería capaz de pedir perdón
a las personas que se sintieron
heridas por la palabra Auschwitz
respondí que sí, pero sólo por
haberlas herido, no por haber
pronunciado la palabra. En cuanto a
las otras, si la palabra maldita les
ofende, que la sustituyan por éstas:
'Israel comete todos los días contra
los palestinos crímenes que entran en
la definición de crímenes contra la
humanidad'.
P.
¿Lo
habló con sus compañeros antes y
después?
R.
Hablamos
después, no teníamos por qué hablar
antes. La posición común de la
delegación del Parlamento
Internacional de Escritores consta en
un documento firmado por todos sus
miembros y distribuido a los medios de
comunicación antes del viaje. Pero,
evidentemente, cada uno de los
escritores que formaban la delegación
tenía opiniones propias. Todos las
expresaron. Yo también.
P.
¿Qué
piensa de lo que está pasando en
Ramala?
R.
La
ONU acaba de exigir un alto el fuego
inmediato y la retirada israelí de
las posiciones. Sería imposible no
estar de acuerdo. Israel quiere
expulsar a los palestinos fuera de
Cisjordania y no descansará mientras
no lo consiga, salvo si la parte sana
de la sociedad israelí consigue
juntar fuerzas suficientes para hacer
oír la voz de la sensatez y del
respeto humano. Haber sufrido tanto
como han sufrido a lo largo de la
historia debería ser para los judíos
la mejor razón para no hacer sufrir a
otros.
P.
¿Cómo
vio a Arafat?
R.
Sereno,
sonriente, conversador. Nadie diría
que está a un paso de la muerte cada
minuto.


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