Decálogo del Perfecto Cuentista
Horacio
Quiroga
"Decálogo del perfecto cuentista" de Horacio Quiroga,
publicado por primera vez en la revista El Hogar (Buenos Aires
Argentina), en julio de 1927:
I -Cree en un maestro.
II -Cree que su arte es
una cima inalcanzable. No sueñes en dominarla. Cuando puedas
hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III -Resiste cuanto puedas
a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte.
Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad
es una larga paciencia.
IV -Ten fe ciega no en tu
capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas.
Ama a tu arte como a tu novia, dando todo tu corazón.
V -No empieces a escribir
sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento
bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la
importancia de las tres últimas.
VI -Una vez dueño de tus
palabras, no te preocupes de observar si son entre sí
consonantes o asonantes.
VII -No adjetives sin
necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a
un sustantivo débil. Si hallas el que es precise, él solo
tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII -Toma a tus
personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final,
sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te
distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa
ver.
IX -No abuses del lector.
Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una
verdad absoluta, aunque no lo sea.
X -No escribas bajo el
imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si
eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en
arte a la mitad del camino.
XI -No pienses en tus
amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia.
Cuenta como si tu relate no tuviera interés más que para el
pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber
sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento.
Biografía
mínima
Horacio Quiroga nace el 31 de diciembre de 1878 en Salto,
Uruguay.
En 1897 hace sus primeras colaboraciones en medios periodísticos.
En 1900 viaja a París.
En 1902 mata accidentalmente, con una pistola, a su amigo
Federico Ferrando. Se muda a Buenos Aires, Argentina.
Trabaja como profesor de castellano y acompaña, como fotógrafo,
a Leopoldo Lugones. En 1906 publica su relato Los
perseguidos, un adelanto de lo que después se conocería
como literatura psicológica.
Se casa con Ana María Cirés en 1909 seis años después
su mujer se suicida. Regresa a Buenos Aires en 1916.
En 1917 publica Cuentos de amor, de locura y de muerte
y en 1919, Cuentos de la selva, libro escrito para
sus hijos.
En 1927 se casa con María Bravo. En 1936 su mujer lo deja
. Quiroga vuelve sólo a Buenos Aires.
El 19 de febrero de 1937, aparece muerto por ingestión de
cianuro poco después de enterarse que sufre de cáncer gástrico.
Fuente: www.patriagrande.net