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NOTICIAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION

¿QUE PASA CON EL LIBRO ELECTRONICO?

Duro revés al libro electrónico: Random House renuncia a la edición digital (Noviembre 2001)

«Éste es un espléndido nuevo mundo y queremos verlo». Ann Godoff, presidenta y editora de Random House Trade Group, recurrió el año pasado a una frase que traía a colación la famosa novela futurista de Aldous Huxley -pero ignoraba su predicción sombría- para anunciar «AtRandom», la división de libros digitales del más poderoso e influyente grupo editorial de EE.UU, informó ABC.

Lo que se presentaba como una verdadera revolución, que algunos apocalípticos incluso rumiaron como la muerte del libro de papel a manos de un estilete virtual, no tuvo en cuenta los humores del dios mercado. Random House cerró su sección de libros que podían leerse en pantalla, aunque seguirá publicando versiones electrónicas de sus libros

Como se comentaba un despacho de la agencia Associated Press, la decisión de Random House -que dispersará sus «e-books» entre diferentes colecciones- el cierre de la colección electrónica «es otro indicio de que la revolución electrónica está por llegar». Un portavoz de la casa editora, Tom Perry, reconoció ayer que «el mercado del libro electrónico no es tan boyante como habíamos previsto». La industria editorial estadounidense empieza a vislumbrar que el libro electrónico no sólo no desterrará al libro como es conocido desde tiempos de Gutenberg, sino que tendrá que convivir con él.

Random House, uno de los pioneros en el lanzamiento de los libros electrónicos, ha sido la primera editorial en plegar velas y aguardar mejores tiempos. Lo que aparecía como un brillante porvenir para un producto de alta tecnología se ha encontrado en menos de un año con un mercado incapaz de digerir nuevos artilugios en cantidad suficiente de hacerlos rentables.

Como primera medida, Random House dejará de publicar «e-books» de ficción y ensayo para seguir editando esporádicamente títulos más especializados.

Sin embargo, Random House, rama del grupo Bertelsmann, no quiere cortar de raíz sus ambiciones en el mundo electrónico y mantiene a buen ritmo la digitalización de su inmenso catálogo. En los tribunales sigue viva la demanda que presentó contra «RosettaBooks», que comenzó a «publicar» en soporte digital libros de su fondo tras llegar a acuerdos con autores que cuando vendieron sus derechos a Random lo hicieron para libros de papel, no para otros «soportes», como ahora se explicita en los contratos y en la página de créditos de todo libro que desembarca en este espléndido y desconocido mundo nuevo.

Fuente: Diario ABC  www.abc.es

La edición digital se convierte en papel mojado (Noviembre 2001)

El reciente cierre del área virtual de la editorial Premura ha despertado más sobre la viabilidad del negocio de la edición digital en España. Pero no sólo los pequeños cuestionan este sector; también desde las grandes editoriales, como Veintinueve.com, perteneciente al Grupo Planeta, se asume que tratar de ganar dinero en Internet es, por el momento, poco menos que misión imposible

Y es que hasta los grandes del sector tienen pérdidas en Internet. Según afirma Luis Solano, director de Veintinueve.com, perteneciente al Grupo Planeta, «si cuesta que la gente se descargue todo un premio Planeta, la posibilidad de que una editorial de autores noveles sobreviva es muy complicada, prácticamente misión imposible». Para Solano, tratar de hacer dinero a corto plazo en Internet no tiene sentido», porque centrar la actividad del negocio sólo en este sector supone obviar el 99 por ciento del mercado, «y quien decida sólo basarse en Internet, aunque haya un despegue en el futuro, no sobrevivirá». Por ahora, el único alcance que Solano encuentra a la editorial digital es el de las «colecciones de autores noveles», una forma de probar a los jóvenes con vistas a su posterior lanzamiento en papel.

Etapa de «reajuste»

Sin embargo, el resto de las editoriales en Internet se muestra esperanzado. Es el caso de Noveles.com, cuyos responsables aseguran que no nos encontramos ante una crisis del sector, sino «de reajuste».

En este sentido, también se pronuncia el director de Virtualibro.com, Víctor Salgado, quien incluso asegura que los autores noveles pueden ganar más dinero en Internet del que consiguen por otros medios.

Pero tras escuchar las razones de unos y otros, sólo es necesario recabar la experiencia de un joven escritor, cuya obra lleva expuesta en «manuscritos.com» más de un año para llegar a una conclusión que parece ser otra muy distinta. Según este escritor, a pesar de todas las ventajas que tiene la Red ­sobre todo en lo que se refiere al precio­ ganar dinero por este medio es en extremo complicado, porque el público aún no está acostumbrado a descargar un libro para leerlo. Además, según confiesa este joven novelista, de momento no ha «visto un duro».

De todas formas, los beneficios que ha dejado de ingresar tampoco hubieran sido muy cuantiosos. Si cuesta vender un premio Planeta, qué decir del resto de obras, y más si son autores desconocidos. «Premura», que ha cerrado su división en la Red, reconoce que el número más alto de descargas que ha logrado vender, tras dos años de actividad, es de... 16 ejemplares.

El caso de «noveles.com» aporta unas cifras algo más optimistas, ya que ha logrado vender cincuenta libros de una obra, y «e-libro.net», una editora con sede en Miami y asociada con «manuscritos», sostiene que las mayores descargas que ha tenido son de «apuntes de cátedra, tantos como alumnos tiene el profesor» (entre 250 y 600). De este modo, el panorama no parece muy esperanzador, ni para editores ni para escritores. Éstos, si ya tienen bastantes problemas fuera de la Red, en Internet han de sumar la escasa repercusión de la crítica y que en algunos sitios incluso están obligados a abonar un canon. Por su parte, las editoriales, como mantiene Solano, deben pensar en Internet como un canal de venta más, porque ceñirse sólo a la Red «no tiene futuro».

El dinero está en la Universidad

No existen fórmulas mágicas para que un autor gane dinero en Internet, pero desde e-libro comentan que, hasta que se terminen de imponer los nuevos usos como los «e-books» o los «e-papers» y los usuarios acepten este nuevo modo de leer, a los autores de lengua española sólo les queda el recurso de la Universidad para, con un poco de suerte, obtener algún beneficio económico, que siempre será pequeño. Se trata, según comentan, de escribir alguna obra de Ciencias Sociales e incluirla en las bases de datos conectadas a más de 122.000 bibliotecas de Estados Unidos. Hasta que esta realidad no termine de cambiar, las editoriales no pueden más que pedir paciencia a los sufridos autores.

 Fuente: Diario ABC www.abc.es

 

Los derechos de libros electrónicos deben negociarse de forma separada a los de papel (Noviembre 2001)

Internet y la llegada de las nuevas tecnologías han cambiado muchas cosas, algunas tan básicas como el concepto de libro. Hasta hace poco, cuando un autor firmaba un contrato con una casa editorial, el pacto era claro: la editorial compraba los derechos para la publicación del libro, informó Cinco Días.

Este caso ha enfrentado a Random House, propiedad de Bertelsmann, la casa editorial más grande de libros en inglés, y RosettaBooks, una empresa que publica libros digitales

Pero este contrato, según una reciente sentencia en EE UU, se refiere sólo a la publicación del libro en papel y no a su versión electrónica. Este caso ha enfrentado a Random House, propiedad de Bertelsmann, la casa editorial más grande de libros en inglés, y RosettaBooks, una empresa que publica libros digitales

Random House quería evitar que RosettaBooks vendiese libros electrónicos de algunas de las novelas que ellos estaban comercializando. Su estrategia, muy al estilo estadounidense, fue llevar a RosettaBooks a los tribunales acusándole de violar los derechos digitales de los autores, a la vez que señalaba que ellos también pensaban publicar en el futuro esas novelas en forma electrónica.

RosettaBooks contó con el apoyo de la Asociación de Autores y de la de Agentes Literarios, atraídas por la idea de negociar la venta de los derechos de publicación de libros de forma separada, por una parte, la impresión en papel y, por otra, la digital.

El tribunal federal dictaminó que las casas editoriales, en este caso Random House, no tienen automáticamente el derecho a publicar en forma electrónica libros adquiridos para su publicación en papel. La asociación de autores y la de agentes literarios han celebrado esta victoria, porque ven un signo inequívoco de que los autores podrán negociar por separado los derechos de su obra para su publicación en papel y en formato electrónico.

Aunque el mercado de los libros electrónicos esta aún en su infancia, estos pueden convertirse en el futuro en un negocio lucrativo. Permitirán que se puedan llevar en una agenda electrónica, por ejemplo, 20 títulos diferentes. Las letras se podrán hacer tan grandes como sea necesario y permitirá hacer búsquedas instantáneas en el texto, entre otras funciones.

 Fuente: Diario Cinco Días: www.cincodias.es

 

FIRMA DIGITAL EN LA RED PARA ESCRITORES (Octubre 2001)

  La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)  de España, aprovechó la celebración del festival Popkomm de Colonia para dar a conocer un innovador proyecto que permitirá a los autores españoles poder gestionar sus obras a través de Internet, informó EnLaWeb.

 

Gracias a la firma digital, los escritores españoles disfrutarán de una distribución segura en la Red de sus productos literarios, supervisar su registro y tener acceso al estado de las cuentas de aquellos que hayan adquirido alguna de ellas

 

El proyecto nace del acuerdo entre la Sociedad Digital de Autores

(sDae), filial de la SGAE, y la Entidad Pública de Certificación de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM). Ambas partes ha convenido que tanto la sDae como otras entidades del Grupo SGAE tendrán permiso para emplear certificados Clase2 CA del FNMT para autentificar a organismos y particulares en sus actividades electrónicas en el ciberespacio. Estos certificados con firma digital son muy difícilmente, por no decir imposible, falsificables y acreditan la identidad de un usuario (individual o colectivo) en la Red. Para gozar de este certificado, lo primero que hay hacer es registrarse online y después presentar físicamente la documentación requerida en cualquiera de los organismos colaboradores.

 

Después, la FNMT-RCM emitirá el certificado y le notificará al usuario en cuestión la posibilidad de descargárselo por Internet. En cuanto al tema de la revocación de certificados, la FNMT-RCM pondrá a disposición de la sDae una lista de certificados revocados para que la filial de la SGAE pueda supervisar el estado de cada certificado. Cuando uno de ellos pierde alguna característica que afecte a su seguridad o se extravía es añadido a esta lista.

 

Con este acuerdo, la sDae se convierte en la primera entidad que llega a un acuerdo con la FNMT-RCM. Al respecto de esto, José Neri,  director de la filial de la SGAE, opina que "ser la primera entidad privada que cierra un acuerdo con la FNMT supone no sólo un reconocimiento al trabajo de las dos organizaciones en el esfuerzo de clarificar y dar seguridad a Internet, sino también una oportunidad única para iniciar de manera decidida la incorporación del sector privado a los sistemas de autenticación en las redes. Permite a los socios del grupo SGAE el acceso a los servicios de la administración, tanto los actuales (declaración de Hacienda) como los que se implanten  en un futuro". Parece que, poco a poco, los proyectos de firma digital van afianzándose y convirtiéndose en firmes realidades. Todo un empujón a la implantación de nuevas actividades en la Red.

   

Fuente: www.enlaweb.com 

 

 

Las predicciones sobre los libros electrónicos se equivocaron (Agosto 2001)

En agosto del 2000, Jack Romanos, presidente de Simon & Shuster, se mostraba eufórico: "Creemos que la revolución del e-book tendrá un efecto sobre la industria editorial similar a la revolución de los libros de bolsillo en los 60", informó IBLNews.

Hace casi un año los expertos estadounidenses de la edición y la electrónica se dieron cita en un hotel de Manhattan para proclamar la buena nueva: el e-book, estaba a la vuelta de la esquina.'En el 2005, los libros electrónicos supondrán el 10 por ciento de las ventas', llegaron a decir. Sin embargo, doce meses han pasado y las predicciones han tenido que ser revisadas: 'tal vez nos equivocamos', admiten.

Sin embargo los lectores potenciales parecen no haberse enterado. A excepción de Stephen King , pueden contarse con los dedos de una mano los autores que han conseguido vender más de 1.000 copias de un libro electrónico. De hecho, la experiencia King, tras desatar la euforia, no tuvo continuidad. El mensaje y el autor se revelaron más poderosos, atractivos y convincentes que el medio.

Todo ésto disgusta, pero no desanima a quienes siguen confiando en el futuro, brillante según ellos, del libro electrónico ya que están seguros de que cuando la tecnología acompañe y el precio no disuada, el e-book acabará imponiéndose.

Las razones que justifican la apatía del público son varias. Por un lado, la piratería rampante desanima a los proveedores de contenidos, que se horrorizan ante la simple idea de ver sus textos al alcance de cualquiera sin percibir sus correspondientes derechos de autor. Por otro lado, el 'libro', el aparato, cuesta mucho y convence más bien poco.

Pero existen casos en los que el libro electrónico se impone, como en el Centro de Textos Electrónicos de la Universidad de Virginia, que facilita ediciones electrónicas gratuitas de los grandes clásicos y en diez meses, desde agosto de 2000 hasta junio de 2001, los usuarios encargaron más de 3 millones de copias de 1.600 títulos.

Por cierto, una sorpresa: según un portavoz de Thomson Multimedia citado por The New York Times, el 70 por ciento de los lectores de libros electrónicos son lectoras, tal vez porque una de las grandes estrellas de la televisión USA, Oprah Winfrey, se ha mostrado como una defensora acérrima de esta modernidad. Y aún otro motivo de pasmo: el e-book se lee no en la calle, ni en el salón, ni en la oficina o el metro. Se lee, sobre todo, en la cama. Porque como la pantalla tiene luz, su lectura no molesta a la pareja.

Fuente IBLNews: www.iblnews.com

 

 


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