NOVELA NEGRA
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ENTREVISTA Mario Mendoza
por ©Luis García Se licenció en Letras en Bogotá y se graduó en Literatura hispanoamericana en la Fundación José Ortega y Gasset de Toledo. Ha impartido clases de Literatura durante más de diez años y ha publicado las novelas La ciudad de los umbrales (1992), Scorpio City (1998) y Relato de un asesino (2001), y el libro de relatos La travesía del vidente, galardonado en 1995 con el Premio Nacional de Literatura por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Colombia. Es Premio Biblioteca Breve (2002) con la novela Satanás.
Luis
García.-
Mario Mendoza, Premio
Biblioteca Breve 2002. ¿Qué le asusta
más, la responsabilidad del Premio, o la compañía
de los anteriores galardonados?. Mario
Mendoza.-
Ninguna de las dos cosas. Me asusta el
silencio, los bloqueos creativos, la
incapacidad para abordar la escritura con
fuerza y seguridad. Nuestra psicología es de
una fragilidad tal, que cualquier quiebre
interno puede hacernos pedazos e impedir el
flujo literario. Pregunta.-
¿Se siente heredero del boom
que marcara en los años sesenta García Márquez,
Carlos Fuentes, etc?. Mario
Mendoza.-
En cuanto a la profesión, sí, claro,
ellos son los maestros, los grandes, y nosotros
somos los alumnos, los que venimos detrás. En
cuanto a la temática de sus obras, no, es
evidente que nosotros tenemos mundos narrativos
muy distintos a los de ellos, por la sencilla
razón de que nos tocó vivir una realidad
diferente. Pregunta.-
Porque las comparaciones, con ser
odiosas, resultan inevitables, toda vez que la
literatura del Cono Sur sigue empeñada en
marcar las pautas en España... ¿Es casualidad
que nuevamente el Biblioteca Breve vaya a un
escritor sudamericano?. Mario
Mendoza.- Después
de la muerte de Franco, España entra en un
proceso de exploración interna y de renovación.
Es una especie de despertar, de renacimiento.
Ese proceso la llevará a ingresar años más
tarde en la Comunidad Económica Europea. A lo
largo de este tiempo, se fijó en ella misma
con suma atención, se concentró, se replegó
para estudiarse y analizarse. Después de
veinticinco años, vuelve a abrirse y está
observando la dinámica social y literaria de
sus parientes de idioma. Esa apertura es un
encuentro con nosotros, los escritores
latinoamericanos. Pregunta.- ¿Qué se pueden encontrar los
lectores en Satanás?. Mario
Mendoza.- La construcción de un
mundo literario que mete la nariz en una ciudad
caótica, autodestructiva y apocalíptica como
Bogotá. Pregunta.- Aparentemente su título invita a
pensar que nos encontramos ante una novela diabólica...
¿Cabe tal consideración?. Mario
Mendoza.-
En la novela, Satanás es una fuerza psíquica
que ronda a los personajes, que los desdobla,
que los abre de mala manera. A cada uno de
ellos lo espera un precipicio, una caída, un
viaje a los infiernos. Pregunta.- Alude en la novela a la crisis de
Occidente, de sus valores, al desplome de
la
razón... ¿No resulta excesivamente
catastrofista? Mario
Mendoza.- Sí, tengo una visión
de la realidad muy negativa. No creo en el
progreso, excepto en el de las máquinas. Pero
en el plano de la convivencia con los otros, de
la tolerancia, del respeto, de la igualdad, de
la fraternidad, es evidente que hemos empeorado
notablemente. Basta un vistazo a las cifras de
desnutrición, de desplazamiento forzado o de
destrucción del medio ambiente (lo que hemos
hecho con nosotros mismos se lo hemos hecho
también a las otras especies animales y
vegetales) para darse cuenta de la catástrofe
que hemos producido. Pregunta.- Háblenos de su génesis.
¿Cómo nació Satanas?.
Mario
Mendoza.- En 1986 un compañero mío de
universidad asesinó a una veintena de personas
en un lapso de doce horas. Este episodio
siniestro marcó para mí el inicio de una
nueva era para la ciudad: la era negra, el
ingreso en las tinieblas. La novela es el
retrato de una atmósfera pestilente, de un
aire malsano y dañino. Pregunta.- ¿No corre el riesgo de que
encasillen su obra como un thriller psico-policiaco?. Mario
Mendoza.- Eso se le ocurrirá,
seguramente, a algún crítico literario, y con
el tiempo uno aprende a quitarle importancia a
la opinión de los críticos y a dársela más
bien al público en general. El lector que no
tiene ninguna pose de intelectual, que no
quiere aparentar inteligencia, es el que
verdaderamente importa. Pregunta.- ¿Quién
es el enigmático personaje que planea por toda
la novela?. Mario
Mendoza.- Campo
Elías Delgado, el asesino del que hablábamos
hace unos segundos. El estaba escribiendo un
ensayo literario sobre la novela de Stevenson El
extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde.
La policía encontrará incluso el libro entre
su chaqueta después de los asesinatos. El había
estado en Vietnam en la sección de los boinas
verdes y era profesor de inglés en Bogotá. Pregunta.- ¿Hasta que punto le puede haber
influido la realidad de su país en la redacción
de Satanás?. Ese ambiente de violencia
sostenida.... Mario
Mendoza.- Es inevitable que la
realidad de mi país se filtre en mis libros,
que los componga, que los arme y que termine
siendo un elemento protagónico. Sin embargo, más
que una violencia política (guerrilla, narcotráfico),
lo que hay en la novela es más bien una
violencia psíquica, mental, interior. Pregunta.-
Insiste en la dualidad humana, en el
mito del desdoblamiento de personalidad.... ¿Lo
considera tan cercano a nuestras vidas como
para que termine personificando el MAL?. Mario
Mendoza.- Más que una dualidad, el
libro propone una multiplicidad psicológica.
La identidad no existe. Yo no soy yo. Yo soy
nosotros. Pregunta.-
Con
Satanás
irrumpió
en el panorama literario como "un elefante
en una cacharrería". ¿Para cuando una
nueva novela?. Mario
Mendoza.- Voy
ya bien avanzado en el siguiente libro. He
tenido que parar por los compromisos que ha
implicado el premio, pero ya estoy recuperando
mis horarios de trabajo normales y creo que a
finales de este año la novela estará
terminada.
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