I Aniversario del derribo de las Torres Gemelas
Foto reportaje de Pedro Martínez
IN MEMORIAN
(11.09.2001)
Joseph
Conrad tenía razón. El corazón de las tinieblas ha vuelto a palpitar
terriblemente, sembrando de muertos a la ciudad que rompía los cielos todos los
días.
|
Carta desde Nueva York después de la tragedia de las Torres Gemelas
por
Marta López-Luaces
Un poco más hacia el oeste, y hacia el centro de la isla, se encuentra el Empire State, el que fue el rascacielo más alto de la ciudad hasta que se edificaron las Torres. Al ver la ciudad desde lejos parecía un pico más que enfatizaba la altura de las Torres. Estéticamente muy diferentes, se complementaban arquitectónicamente. Pero desde el 11 de septiembre el Empire State no parece enfatizar, sino el vacío que ha quedado. Ahora nos recuerda que el perfil de Nueva York se ha transformado para siempre.
Pero eso no es lo único que ha cambiado. Esta ciudad dedicada a la vida, a la juventud, a disfrutar del momento, ahora está de luto. Manhattan se ha cubierto con las señales de la muerte. Los barrios están cubiertos con las fotografías de los desaparecidos. Los familiares y amigos de las víctimas las han puesto en las paredes de la casa, en los pilares de las estaciones del metro y en los cristales de las tiendas y los bares. Todos esos rostros parecen perseguirte mientras caminas. Frente a los seccionales de bomberos la gente ha creado con velas, flores y fotografías pequeños altares en honor a los 403 bomberos que murieron cuando intentaban sacar a la gente de las Torres.
6400 personas muertas es la última cifra que el alcalde ha dado. En el metro, en los bares y los restaurantes se oye a la gente dudar de ese número. Todo el mundo está seguro de que la cantidad es mucho más alta, y que las autoridades no quieren decirlo aún para no asustar más a la población.
Nueva York se paralizó por dos días. Para septiembre 13, el metro y los buses ya estaban funcionando perfectamente, excepto por dos paradas que daban al lugar del suceso. La gente regresó al trabajo como siempre y sin embargo algo ha cambiado profundamente en Manhattan. La ciudad más progresista de Estados Unidos con un ritmo culturalmente europeo mediterráneo, dada la población descendiente de inmigrantes italianos, irlandeses e hispano-americanos, siente miedo y por primera vez mira a los líderes más conservadores para que la salven.
Esta ciudad que se reía del puritanismo extremo de los protestantes de los estados del Bible Belt, del nacionalismo fácil de New Jersey, de la poca sofisticación intelectual del resto de la nación hasta vanagloriarse de que Nueva York no era parte de los Estados Unidos, ahora se abraza a los valores mas tradicionales del país. Las banderas americanas cubren la ciudad, en las ventanas de las casas, en todos los restaurantes y bares las puedes ver colgadas de algún poste o en la marquesina, y pegadas en las ventanillas de los coches. El mismo Empire State se iluminó con los colores de la bandera.
La Catedral de San Patricio, una de las más grandes del mundo y por lo general llena de turistas y pocos creyentes, hoy está repleta de feligreses. Tal fue la cantidad de gente que asistió a la misa del domingo oficiada por el arzobispo que tuvieron que poner altavoces en las escaleras de entrada y dejar las puertas abiertas porque la gente desbordaba fuera de la iglesia. De pie y de rodillas los descendientes de aquellas poblaciones se aferran a la creencia de sus antepasados como un modo de salvación.
Esta ciudad que se había opuesto masivamente a la guerra de Vietnam, a las intervenciones de EU en El Salvador y Nicaragua, a la invasión de Granada y a la guerra del Golfo, hoy pide venganza, pide sangre. Los titulares de los periódicos reclaman guerra. Por varios días, la primera página del New York Post estaba cubierta con los nombres de los desaparecidos, el Daily News sólo por varios días uso el mismo titular WAR (Guerra), el New York Times en su editorial mantenía que el ataque contra las Torres Gemelas no fue un ataque contra los Estados Unidos o Nueva York sino contra el mundo civilizado en general. Y poco a poco esta ciudad se está transformando en lo mismo que despreciaba.
|
LORCA y NUEVA YORK LORCA y NUEVA YORK LORCA y NUEVA YORK LORCA y NUEVA YORK LORCA y NUEVA YORK LORCA y NUEVA YORK LORCA y NUEVA YORK