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El
papel de la metapoesía y la
transformación en el uso del idioma

por
©Livia
Díaz
Livia
Díaz. México. es poeta, periodista
de oficio,
narradora oral y promotora de lectura.Es
cofundadora de la comunidad virtual de
artistas Microclim
Promotora de Lectura, y Narradora
Oral; maestra de Literatura Infantil
en Poza Rica, Veracruz. Colabora con
medios de información cotidiana
local, y de carácter cultural. Ha
expuesto en México y Argentina, poesía
visual, virtual y lírica en 2001.
Como periodista trabajó en medios
impresos y radio. Fue corresponsal
nacional y reportera de suplementos de
Ciencia, Tecnología y Educación
Superior y Cultura. Ha obtenido
reconocimientos como primer lugar en
los 44 Juegos Florales Nacionales de
Papantla, Veracruz 2002; así como una
mención Honorífica en el Concurso de
Poesía Romántica PLEAMAR, de Buenos
Aires, Argentina 2000; y diplomas por
el grupo Escondite Poético, Poesía
Nuevo Siglo de México por promoción
a la difusión de la poesía.
Os
traemos la ponencia leída
durante el "Primer Congreso del
Movimiento Internacional de Metapoesía"
realizado del 31 de enero al 2 de
febrero de 2003 en las
instalaciones de Casa de Casa de
Teatro, Santo Domingo, República
Dominicana.
Yo tengo un clon.
Mis dos hermanas se han encargado de
hacer este trabajo para traerlo aquí
a República Dominicana mediante un
hijo de Eros, confieso que todo el
esfuerzo ha sido encaminado para
contradecir a Jorge Piña -nada más
por gusto deportivo- este día
cualquiera de enero del taitantos.
Últimamente
se ha puesto de moda girar en el eje
de las discusiones; a diferencia de años
atrás ya no se elevan y solapan las
palabras dichas por X o por Y
"excelentísimas señorías del
establo sagrado" sino que con
regularidad se escuchan nuevas voces y
se convierten en noticia las prolijas
emancipadas y originales escritas por
cualquier hijo de vecino seleccionado
por una selecta, cada vez más
preparada en la lectura y escritura y
culta fauna de los medios de información
cuyo criterio radica en el manejo del
lenguaje, catapulta de descubrimientos
cada día más esperados por entes
como yo que se deleita con la mente
procaz y erudita de la desvergüenza
de Nicolás Mateo y la ejecutiva
dirección de Taty Hernández.
Del
mismo modo, el lector, auditorio
cautivo de nuestros exabruptos, se ha
convertido en un filtro cauteloso de
lectura y escritura que no permite que
pasee cualquier frase del mismo vecino
por sus ojos ni se cuele en su alma
sentimiento inadvertido. Cada día el
ser humano más capaz para seleccionar
su relación con el entorno se ha ido
apoderando y apropiando con mayor
firmeza de su propio lenguaje y su
conocimiento gesta incluso la creación
de escritos propios y selección de música
apropiada.
¿Pero
qué somos sino palabras? Palabra que
sé que existo más allá de estas
paredes y que la voz que acompaña mis
deletreos, aunque amiga, también
analiza y contradice mi manipulador
impulso por expresarme del todo en
forma opuesta, violenta y directa con
el lenguaje retrucándolo como
plastilina. El día que conocí
"Eros contra Thanatos" y miré
la "Tela" por culpa de los
metapoetas no pude dormir, hallé un
templo en ruinas donde las palabras no
tenían origen ni destino y su
destinatario era simplemente el
escribirlas. Un templo que conservaba
dentro el tiempo, sin drama, sin
historia y sin pretensiones. Palabra
que ese día comprendí a Thanatos y
su afán de fusilar a los románticos
suicidas antes que se convirtieran en
drama, y a Eros porque me resultó
divertido descubrir el drama del
hombre por el hombre en sí.
Ese
día comencé a desembuchar hacia
cuatro direcciones las ideas
apabullantes de mi propuesta ante una
autopista en marcha, pues hasta
entonces ignoraba que existieran otros
seres así de extraños y
extraordinarios en la búsqueda del
lenguaje por sí mismo; la
irresistible delicia que me provoca
jugar y paladear cada vocablo uno por
uno y sumarlo a mis voluntades me llevó
a buscarle las orillas a la membrana
de la tela de Piña y Joel Almonó; el
placer de permitir a un caballo
desbocado irreflexivo pasó por la
estela al frente de un breve
auditorio, pero conciso pensamiento
provocando la reacción y la reflexión,
y el dar por medio del lenguaje y
otorgar con la palabra algo más que
un simple sentimiento me respondió y
recordó que aunque me sienta palabra
soy de carne y hueso y existen
modales. Y así, sintiéndome y sabiéndome
empática tuve que derrotarme y darme
cuenta que de poeta tengo un cuerno y
de provocadora tengo mucho talento,
pero poco futuro.
No
tiene caso desembuchar sin auditorio,
dialogar sin interlocutores, ni pelear
sin afrenta. La realidad poco a poco
me fue convenciendo que en la
literatura había ocurrido un
cataclismo, un mal divorcio que
separa cada vez más al individuo de
sus propias palabras, y que vivimos en
la época de la literatura o lo que es
igual a la epopeya editorial del
siglo; me percaté de que el autor no
gusta ni de entender, ni de mantener
diálogos, ni de festejar con el
populi sus entuertos descritos y su
silencio es equivalente a sus rugidos.
Festejo a los autores que hablan y dan
clases por medio del escrito a sus
lectores, o que ante un grupo de gente
abren la boca para decir mal lo que
tan bien escriben, pero que se atreven
a engrasar de vez en cuando a su media
neurona artrítica.
Para
mi clon es más fácil, mi clon comenzó
con una amistad epistolar, sus cartas
interminables poco contradicen al
catedrático de la U Barcelona, Miguel
Siquan que considera que "Los
rapidísimos y efímeros mensajes vía
internet han sepultado la cultura
epistolar" y a René Rodríguez
Soriano con su temida globalización
del lenguaje, pero ¿qué harían
bichos como yo si no se globaliza el
castellano? ¿acaso podríamos
escribir bien lo que los demás leen
mal? Manejar y proyectar dentro del
lenguaje en esta búsqueda gracias a
estas dos armas mal temidas como son
el internet y la globalización del
lenguaje ha sido la entretención de
muchos, pero el poco análisis de esos
muchos. Lo que mal llaman peligros de
la globalización, yo le llamo el
gracias a Dios entendimiento del ser
humano con su propio yo y su entorno
mediante el conocimiento del medio a
través de su mejora en el uso y
comprensión del lenguaje. Y conste
que Pedro Salinas nos había advertido
ya hace muchos años (antes de que yo
existiera) que el hombre que no sabe
hablar tampoco sabrá vivir. Para mí,
si el hombre mejora en su desarrollo y
aprende a leer, a escribir, a
conocerse y a expresarse, sabrá también
comunicarse; le urge, no puede más,
casi estalla del susto que le provoca
no poder reflexionar, ni comunicarse
mediante la palabra escrita ¿cómo
decir que le pica si no sabe qué
significa rascarse? Hombre que
no habla, no escribe.
Goldemberg
diría que yo vivo fuera de la
realidad y debería estudiar en alguna
universidad antes de ponerme a
escribir (quizá); tampoco tuvo el
detalle de contestar a mis preguntas
cuando le cuestioné por qué rechaza
una forma de comunicación literal que
desconoce. Hoy estamos a muchos meses
de distancia, lo cual evoluciona cada
día como meses de distancia en un
papel irrenunciable en el proceso de
desarrollo social, porque es nuestro
momento, nuestra época y novelístico
destino; es el irrenunciable momento
de reflexionar y ser observadores que
la literatura y sus procesos no están
divorciados de esta evolución en la
comunicación, aprendizaje y
emancipación de conocimientos y
deseos de expresión escrita de la
sociedad como nos los hacen
interpretar los onerosos precios de
las novísimas ediciones de los
autores famosos; afectada como
vive mi clon con las ocurrencias
mundanas, se percata día a día que
la originalidad no existe; que muy
probablemente en otro lugar del mundo
nuestro otro clon desconocido estará
reflexionando y haciéndose estas
mismas preguntas llegando a las mismas
conclusiones.
Desvariando
como sobrevivo, soberbia como me
expreso, poca sobriedad asiste a la
alcohólica embriaguez de mis palabras
borrachas de su cautiva química
azucarada. Fue Orlando Alcántara
quien me descubrió paseando por esos
pasillos de las dudas desbocadas en
pesadas llagas al aire y atrapó
algunas ideas que se escaparon de este
intensivo maquillaje del no decir
diciendo lo que el decir sabe que
quiere proyectar al entendimiento del
receptor sin permiso del razonamiento
reflexivo interlocutor o, lo que es lo
mismo, metalenguaje buscando y
hallando en un abrir y cerrar de
vocablo su contacto leído en lo
escrito de su lectura sin proponérselo,
pero consiguiéndolo de plano. Unos lo
llamaron pre-tiempo, otros
post-tiempo, para mí sigue siendo el
instante preciso que antecede el
ejercicio del yo. Encontré que si
existe un momento en el que una
persona puede decidir cerrar el pico
para no decir barbaridades o abrir el
pico para dejar que salgan todas, la
palabra misma tiene esas mismas
propiedades. Lo que hace años
llamaron metapoesía en el desparpajo
de Lilith y otros de sus alumnos al
redactarse abruptamente sobre temas y
con lenguaje novedoso; el metalenguaje
presente en las líneas y entrelíneas
de cada propósito cualquiera de
expresión va a provocar entonces otra
comezón con una descripción que no
lo deja enajenarse de las entrañas de
la sociedad actual. Los pormenores de
este detalle elemental y simple como
la tela han sido explicados por las
eruditas voces de IKE Méndez literal
y Piña sicoanalista; y Orlando
con su frescura, los tres ocupados en
el hombre, su proceso de creación, análisis
y reflexión, tuve pues, gracias al
internet al alcance de los ojos y para
deleite de mi media neurona paticoja
sus propuestas, ponencias y
expresiones por muchos meses y aprendí
a darle forma a mi plastilina y
deleitarme con el mensaje coloquial de
cualquier escrito cuya forma firme se
asiente sobre su contenido. Me percaté
también de que no tiene sentido
parafrasear los pensamientos de los
otros, porque finalmente no son
creaciones, sino meras ideas
evolucionando a partir de las ideas;
luego, entonces, en el metalenguaje página
a página se emancipa una vertiente
distinta de la otra, se gesta y
cultivan embriones de uno y otro crío
como la Realia, que surgió de pronto
y tomó forma y consistencia, pero el
uso del metalenguaje es personal, está
hecho por gente un poco cansada de la
simple y llana comunicación a medias
consigo mismo y el entorno; también
tiene sus atajos y cabos de
pensamiento y provoca mundos propios.
Asómense en los laberintos de Toño
Reyes; claro que para otros
menos técnicos, pero más aguerridos,
no fue más difícil que decir que las
palabras provienen de una jarina con
lluvia en la tinaja y, como decía
Cantinflas: que esto que lo otro...
gracias, joven.
ERA
UN DELFÍN
Era
un delfín y acaso sus ojos moribundos
lloraban formando la sal del mar,
era
soledad completa sumergida en chiquero
de rieles grises de madera y
alambre
de púas
su
sangre era roja como la mía
y
sin embargo
era
un delfín,
al
fin espejo de vecinos sentimientos
compartidos
solidarios,
qué
importa ahora aquel mayo con su relato
pasado
él
sigue llorando por todos los esclavos.
ERA
MUJER
Ella
era mujer ¿y acaso lo sabía?
Le
informaron sus deberes y su orfandad.
Le
informaron delicadamente sus
limitaciones
quehaceres
servicios.
Era
multitudes de preguntas con la misma
respuesta
y
acalló la respuesta asumiendo la
pregunta
como
discusión entre su yo y el mundo.
Si
el mundo estaba equivocado,
la
mujer estaba delirando febril contra
su yo,
si
estaba en lo correcto, su yo sumiso
buscaba
comparaciones inmediatas para
apaciguarse;
pronto
su espejo no le funcionó. Entonces le
dijeron
que
tenía que casarse
para
que alguien más la soportara.
EL
HUEVO
no
como el huevo ha de tener
una
coraza que lo proteja del mundo
o
al mundo de su producto
o
al producto cautivo
o
cautivo al mundo de mirar el proceso
o,
ser alimento preparado
listo,
contenido, blando, nutritivo
que
pasa a ser vida para dos
pudiendo
con cuidado ser una sola manera,
se
duplica la posibilidad
de
saber y creer al mismo tiempo
en
el vértice del sentido inútil y
olvidado
conocimiento
llano acéfalo inocente
que
los sentimientos y sus derivados
en
línea paralela con el ascendente y
descendente
ni
se crean ni se destruyen
solo
de transforman.
©Livia
Díaz 2003
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