¿Sabías qué?



 





























 
 

 

     

 

 

 

 

 
 

 

Juan Casamayor y Encarnación Molina

(Páginas de Espuma)  

 

Por 

©Luis García 

 

Introducción.- Páginas de Espuma, Lengua de Trapo, Pre-Textos..., aunque no lo parezca vivimos una suerte de renacimiento de las letras tanto en el aspecto creativo como en el Editorial. Páginas de Espuma, una de las últimas Empresas en lanzarse a la arena, lo ha hecho apostando por uno de los géneros más prestigiados pero menos editados: el relato breve. Un género al que todos los autores, en algún momento de su vida literaria, se han acercado con mayor o menor fortuna. Presentados por primeras plumas, sus Antologías ocupan un lugar de privilegio dotando a la Editorial de una personalidad con un marcado carácter vanguardista. Hablamos con Juan Casamayor y Encarnación Molina, los responsables de una de las iniciativas editoriales más interesantes de los últimos años. 

Luis García.-  Páginas de Espuma presenta Por favor, sea breve, una recopilación de relatos hiperbreves que demuestran que es un género en alza. ¿Estáis de acuerdo?.

 Juan.Casamayor.- Sí, en la medida que actualmente varios proyectos, entre ellos el nuestro, se han llevado a cabo y esto supone una distribución y una promoción que inciden directamente en el interés del lector y de los medios de comunicación. No obstante, siempre ha estado ahí, ha tenido sus grandes creadores y sus lectores. Igualmente habría que especificar si en qué términos estamos hablando, ya que en las literaturas latinoamericanas es un género consagrado, respetado y leído. 

Pregunta.-   ¿Cómo surgió la idea de Por favor, sea breve?.

 Encarnación Molina.- La escritora argentina Clara Obligado, quien había participado en una de nuestras antologías, es una gran conocedora del género; ella nos lo descubrió y a partir de ahí hicimos un ilusionante camino que ha desembocado en un nuevo libro. 

 Pregunta.-  Páginas de Espuma, una Editorial joven para el nuevo milenio. ¿Le parece correcta  la definición?.

 J.C.-    Es joven, desde luego, con una corta trayectoria todavía de dos años recién cumplidos en febrero. Una juventud en la que se combinan antiguas recetas editoriales que en el mundo del libro nunca deberían olvidarse con nuevos retos de muy diversa índole que ese nuevo siglo XXI marca. 

Pregunta.-  ¿No le parecen sus inicios, un tanto locos e irresponsables?.

 E.M.- No lo calificaría tanto de irresponsabilidad como de osadía, una osadía muy calculada y planificada. No es posible de otra forma. La única locura es por los libros y lo que significa editarlos, una maravillosa mezcla de magia y responsabilidad. 

Pregunta.-  ¿Cómo nació Páginas de Espuma?.

J.C.-    El proyecto, como dice Encarni, fue muy meditado. En un primer lugar contábamos con la experiencia necesaria, que nunca suficiente, para dar los primeros pasos. Además de una inevitable presencia de capital –no muy elevado, ésa es la verdad- y la preparación de unas colecciones con títulos atractivos y sugerentes, pero siempre de fondo, se sentaron las bases de una buena distribución nacional primero e internacional después, algo básico para dar a conocer tu trabajo junto con una constante promoción en todos los ámbitos. En todos estos cimientos no hubo espacio para la irresponsabilidad, aunque evidentemente se cometieron algunos errores.

Pregunta.-   ¿Y la idea de centrarse de alguna manera en el relato breve?.  

E.M.- El espacio de cuento presenta fisuras notables en las que un rendimiento editorial puede ser positivo. El cuento es un género que progresivamente reivindican todos los sectores, del autor al lector: editores, distribuidores y libreros, medios de comunicación y crítica académica se hacen cada vez más eco de esta literatura. A largo plazo esto deberá favorecer su escritura y su lectura.  

Pregunta.-    Un género por otra parte no suficientemente reconocido. ¿A que cree que es debido?. 

J.C.-  Es curioso cómo se ha maltratado el género en España y no así en los países latinoamericanos donde es el género en prosa por excelencia. El reto de cualquier escritor es la distancia corta, donde no caben ni el más mínimo fallo. Aquí, favorecido por las distintas partes a las que aludía Encarni, el cuento en España se convirtió en género de encargo o descanso de novelista, lo que está relacionado con que se le postergara y sufriera un descenso de calidad. Pero ahora no sólo se ha revitalizado el género es este sentido, sino que ciertos autores demuestran que puede ser, y mucho, muy rentable comercialmente hablando. 

Pregunta.-   Y sin embargo ahora todos los diarios coinciden en señalarlo como la personificación del nuevo signo de los tiempos. ¿No parece un poco hipócrita ese repentino respeto por el género breve? 

E.M.- Hay una creencia muy generalizada de que su brevedad convierte al género del hiperbreve o microrrelato en el idóneo para nuestra época, argumentando que nuestro acelerado ritmo de vida sólo deja pequeños paréntesis de lectura para un cuento, dos a lo sumo. Es una tremenda equivocación, pues si algún género precisa del esfuerzo, la concentración y la atención del lector es éste. Por otro lado, si los medios le prestan atención bienvenida sea ésta siempre y cuando signifique la consolidación y la justa apreciación de lo que supone.. 

Pregunta.-   Porque ya otros, El Círculo Cultural Faroni, llevaban años peleando por su reconocimiento... 

E.M.- El trabajo de El Círculo Cultural Faroni ha sido y es magnífico, y una buena parte de culpa de que ahora se hable del género es suya. 

Pregunta.-   Hay en el catálogo de Páginas de Espuma libros fundamentales para entender el por qué es una Editorial seria con clara vocación de pervivencia.  ¿Es esta política una apuesta personal vuestra?. 

J.C.- Como decía antes es vocación y esa política son premeditadas, y con alevosía. Una editorial como la nuestra, una pequeña editorial, responde a una edición con editor. Ello supone la creación de un fondo con garantías de supervivencia a largo plazo, en donde cada título debe vencer con su calidad e interés los estrechos márgenes de “novedad” que impone la actual inflación editorial. Nuestra vocación es seguir editando según nos dicta el gusto personal y el deseo de pervivencia. 

Pregunta.-  ¿Imaginaba cuando editó las primeras Antologías de relatos la repercusión que iban a tener?. Porque sabrá que la Editorial comienza a ser respetada y... por qué no, envidiada...

J.C.-    Nuestras antologías de cuentos han tenido una repercusión a dos niveles, y ambos son muy positivos para un proyecto como el nuestro que acaba casi de nacer: el lector descubre con agrado el mundo del cuento, y con ello se crean lectores (es una de nuestras responsabilidades), y en segundo lugar, ha supuesto pequeños éxitos de venta (lo que, incuestionablemente, debemos lograr para pervivir, pero no a cualquier precio). No obstante, otros títulos nos han dado alegrías y sobre todo han logrado que Páginas de Espuma sea un sello editorial aun más conocido y adquiera una pequeña dosis de solvencia ante el lector. 

Pregunta.-   Páginas de Espuma, Lengua de Trapo, Pre-Textos... ¿vivimos una rebelión de los modestos? 

E. M.- Como diría Jorge Herralde, somos todos unos insumisos, algunos con muchas batallas ya ganadas y con un prestigio y un reconocimiento editoriales que nosotros aún debemos alcanzar. 

Pregunta.- Pero, ¿hay mercado para todos?.  

J.C.- Sin duda habrá lectores para aquellas pequeñas editoriales que a lo largo del tiempo sostengan la mejor oferta cultural, sin traiciones al espíritu que haya dado germen a la editorial, sin concesiones a ediciones espectáculo, o sea, sin intentar traicionar a esa edición con editor. Y habrá mercado mientras se mantenga una saneada red de librerías, cada vez más mal maltrecha, se creen editoriales y se favorezcan desde los gobiernos medidas que favorezcan al libro y se excluyan atentados culturales como la supresión del precio fijo de los libros. 

Pregunta.-    España es uno de los países con los índices de lectura más bajos pero donde más libros se editan. ¿Cómo se conjuga eso? 

E.M.- En España nunca se ha leído tanto como ahora. El problema radica en qué se lee, y aquí juega un papel muy importante lo que decíamos de la responsabilidad cultural que tiene un editor. Cada vez se publican más libros... libros que cada vez tienen menos ejemplares. 

Pregunta.- ¿Tan necesaria era una campaña de animación a la lectura?. ¿Acaso es necesario animar a los jóvenes (y no tan jóvenes) a algo?

E.M.- Todo lo que suponga llevar el libro a la calle, ofrecer la diversidad de posibilidades que da el universo de un libro es bueno. 

Pregunta.-  ¿A qué autor te gustaría editar?

J.C.- Me hubiera hecho una ilusión enorme conocer y editar a muchos autores. Ahora me viene un autor al que sí le hemos editado algún cuento en varias antologías, me refiero a Julio Cortázar. 

Pregunta.-  ¿Y a cual nunca editaría por mucho fenómeno social que significase?.

 J.C.- A todo aquel que supusiera poner una zancadilla a lo que se ha construido a lo largo de los años con mucha paciencia y mucho esfuerzo.

Pregunta.-    ¿Cómo son las relaciones con sus colegas editores?.

E.M.- Con los editores que están en nuestra dimensión, como no podía ser de otra manera, son excelentes, de solidaridad y ayuda mutua. La causa es la misma. Con editores que se sitúan en otras esferas la relación es muy escasa. 

Pregunta.-  ¿Qué libro o autor le hubiera gustado descubrir y publicar?. 

E.M.- Espero poder contestarte en unos años a partir de una experiencia propia. Sería muy  reconfortante descubrir a un autor que lograra estremecer a otros con su escritura. 

Pregunta.-    ¿Qué opinión le merecen los cánones literarios?. 

E.M.- Hablar de cánones literarios es siempre arriesgado. Entramos en el campo subjetivo, académico, generacional, incluso, aunque suene terrible, en el de las modas. Esto no quita para que cierta lógica y sensibilidad sirvan para separar el grano de la paja. 

Pregunta.-  Y por último, ¿qué sorpresas literarias nos depara Páginas de Espuma para este milenio? 

J.C.-  Quien ya conozca nuestro catálogo puede hacerse una idea de por dónde discurrirán nuestras líneas. Desde luego el mundo del cuento continuará alimentando más títulos, aunque alguna intromisión en la novela está planificada. Todo ello nos empuja a mirar constantemente a los escritores latinoamericanos. Y algún escritor que inicia su camino; quizá ese descubrimiento del que antes hablábamos. La creación literaria se ira completando con el ensayo de “humanidades”, es decir, de la biografía a la entrevista, del cine a la filología o la filosofía.

Luis García  


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