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Jorge
Herralde
(Anagrama)
Por
©Luis
García
Introducción.- Publicó Jorge Herralde, director y editor de
la Editorial Anagrama, sus
Opiniones mohicanas
en medio de una fuerte expectación, si tenemos en cuenta que se
trataba de una compilación de artículos y reflexiones que en
muchos casos habían visto la luz en diferentes medios escritos. Su
experiencia personal con muchos de los autores de su Editorial
(Ignacio Martínez de Pisón, Enrique Vila-Matas), sus homenajes a
otros colegas y su decidida defensa de la edición independiente,
hacen que sus Opiniones mohicanas sean algo mas que un
libro.
Luis
García.- La
publicación de sus Opiniones mohicanas, supone una especie
de revisión de su etapa como editor. ¿Cómo fueron los inicios de Anagrama?.
Jorge
Herralde.- A la vez difíciles y muy estimulantes. Coincidimos un
grupo de editores más amigos
y cómplices que competidores, luchando contra la censura,
descubriendo territorios inéditos, colmando enormes lagunas
culturales. Una travesía muy excitante si no te quedabas en el
camino
.
Pregunta.-
Su bautismo de fuego se produjo en México, allí presento en
sociedad sus Opiniones mohicanas.
¿Por qué tan lejos?.
J.H.-
Dos grandes amigos mexicanos, Sergio Pitol y Juan Villoro,
que conocían muchos de mis artículos me insistieron en que los
reuniera para la publicación inmediata y la presentación en la
Feria de Guadalajara, dedicada a España. Así que recogí buena
parte de ellos, los ordené y los editó Aldus, una pequeña
editorial independiente mexicana que hace unos libros muy cuidados.
Pregunta.-
Y después, en contra de lo esperado y cuando muchos creían
que se publicaría en Anagrama apareció en Ediciones El
Acantilado, otra editorial independiente aunque mucho mas joven
que la suya. ¿Qué le hizo decidirse por ella?.
J.H.-
La edición de El Acantilado contiene algo así como un
tercio de textos nuevos con respecto a la de Aldus. Entre otros,
faltaban textos sobre autores tan fundamentales como Álvaro Pombo,
Soledad Puértolas, Esther Tusquets, Antonio Tabucchi o Hans Magnus
Enzensberger. Aunque El Acantilado es, en efecto, joven, su editor
es Jaume Vallcorba, que publica desde hace años en catalán con el
nombre de Quaderns Crema, editorial que había elogiado a menudo en
mis textos. Entre sus autores figuran, por ejemplo, Quim Monzó y
Sergi Pàmies, que luego salen en Anagrama, traducidos al
castellano.
Pregunta.-
Anagrama, y en concreto usted, siempre serán
recordados, mal que les pese a algunos, como los descubridores de
talentos fundamentales para entender la literatura española de los
últimos veinticinco años. Pero, ¿recuerda cual fue el primer título
que editó la Editorial?.
J.H.-
Tenían que salir simultáneamente tres colecciones: dos en
castellano, "Argumentos" y "Documentos", y una
en catalán, "Textos". Por razones de censura y problemas
de producción, se produjeron ciertos retrasos; el primer título
publicado, en abril de 1969, fue L'ofici de viure, la
traducción al catalán de los diarios de Pavese, mientras que el
primer título en castellano fue Detalles, de Hans Magnus
Enzensberger, en mayo del mismo año.
Pregunta.-
¿Qué sintió cuando lo vio en las librerías.
J.H.-
Imagino que lo que sentirá cualquier editor. emoción,
asombro. Y en casa, a solas, lo miraba y remiraba, lo tocaba: en
fin, fetichismo sin recato
Pregunta.-
Hay en el catálogo de Anagrama, autores e hitos
fundamentales para entender el por qué desde sus comienzos fue una Editorial
seria con clara vocación de pervivencia, y con una visión casi
erudita del futuro. (La apuesta por valores como Alvaro Pombo, Martínez
de Pisón,... etc). ¿Hasta
que punto algunos de estos escritores fueron una apuesta personal de
Jorge Herralde?.
J.H.-
La gran mayoría de los títulos publicados por Anagrama -
excepto ensayos muy especializados (lingüística, antropología,
etc.) y algunos títulos aislados -
han sido apuestas personales. En cuanto a los autores españoles,
sin excepción, he decidido su publicación al leerlos
personalmente. En muchas ocasiones, por fortuna, ha habido autores
que se han convertido en imprescindibles; en otras, la apuesta no ha
dado resultados tan fructíferos. Pero pienso que el balance no está
nada mal. De todas formas, adivinar que un manuscrito es valioso no
es difícil para un lector avezado; algo más complicado es alentar
una carrera, contribuir a difundir la obra de un escritor valioso
pero en sus inicios minoritario, configurar un catálogo.
Pregunta.- . En estos
tiempos de globalización, en los que parecía que las Editoriales
pequeñas llevaban camino de desaparecer engullidas por los grandes
grupos, es curioso ver como sobrevive Anagrama, oponiendo
calidad literaria a cantidad de volúmenes editados. ¿Cree
suficientemente entendida por los lectores esta estrategia?.
J.H.-
Precisamente Anagrama sobrevive, en buena parte, gracias a la
fidelidad de aquellos lectores que se fían de la calidad de los
libros de la editorial.
Pregunta.-
¿No observa cierto peligro en la concentración de
Editoriales?. ¿No se corre el riesgo de que se controlen las
ideas?.
J.H.-
En efecto, la concentración de poder es peligrosísima
en todos los ámbitos, político, económico, cultural. La búsqueda
del máximo beneficio conduce a productos de fácil digestión y
venta rápida, a la pauperización cultural: ningún misterio
Pregunta.-
Otro acierto de la Editorial,
fueron las Bibliotecas de Autor (Vladimir Nabokov,
Patiricia Higsmith...) y los Premios que llevan su nombre, uno de
los mas respetados del panorama literario precisamente por su
independencia. Respetado, si, pero ¿siente que está
suficientemente valorado?.
J.H.- Se
trata de un premio con un único objetivo, la calidad literaria,
independientemente de su calidad. Y aunque se hayan premiado títulos
resueltamente minoritarios, pienso que en la lista de ganadores y
finalistas está representada una parte no desdeñable de la mejor
literatura en lengua española de las últimas décadas. Desde Pombo
y Pitol en sus inicios hasta Bolaño, Giralt Torrente, Magrinyà y Gándara
en los últimos.
Pregunta.- Porque
el mercado se llena de Premios, homenajes..., en una vorágine que
parece de película de Hollywood...
J.H.-
El mercado precisa de estímulos, visibilidad, packages,
campañas,
secuelas
Pregunta.-
Como toda Editorial que se precie, dado su volumen y los años
que arrastra, también son sonados los casos de abandonos. Se puede
desertar de un proyecto sin hacer ruido o dando un portazo... ¿Cómo
considera usted que sería más elegante el hacerlo?.
J.H.-
Las
buenas maneras son absolutamente recomendables. Pero, a veces, en
las complicadas relaciones entre autor y editor a veces hay
componentes vividos pasionalmente.
Pregunta.-
Se que no le gusta hablar de ello, pero ¿siente que se
equivocó en algún momento con alguno de los ex-autores de
Anagrama?.
J.H.-
Toda vida profesional está plagada de errores, pero no
recuerdo ninguno en especial respecto a ex autores. Quizá algún
error previo de incorporación a Anagrama, pero eso es fácil
decirlo a toro pasado.
Pregunta.-
Debe de ser complicada la labor de editar, y me figuro que
tremendamente dolorosa la de rechazar algún manuscrito. ¿Se ha
arrepentido de algún rechazo en particular?.
J.H.-
Rechazar un manuscrito de un amigo es muy doloroso y
aún más si antes se le ha publicado algún título. Pero creo que,
errores aparte, la primera fidelidad del editor es con la calidad
literaria. Y con los seguidores del catálogo
Pregunta.-
¿Es difícil descubrir
un talento literario?. Porque es conocido su instinto editorial a la
hora de descubrir nuevos valores...
J.H.-
Pienso que "descubrirlo" es fácil. Más difícil
es instigarlos a que envíen sus manuscritos a la editorial. Y eso
se consigue con un catálogo que enciende el deseo de los autores:
"quiero estar en este catálogo, al lado de estos autores que
tanto admiro".
Pregunta.-
¿Y mantenerlo fiel a
la Editorial?.
J.H.-
En
estos tiempos del Mercado con mayúsculas, las fidelidades sólo
pueden ser relativas. Hay megagrupos que ofrecen anticipos que ni
remotamente se cubrirán, a fin de ganar prestigio, debilitar a
otras editoriales, etc. Sería insensato pensar que un autor sea
insensible a ciertas tentaciones desaforadas.
Pregunta.-
Volvamos a Opiniones
mohicanas. En el
libro repasa su vida (literaria), homenajea a sus amigos y nos
recuerda (me recuerda) que sus inicios como editor fueron similares
a los míos como lector. ¿Se le puede pedir algo mas a un libro?.
J.H.-
Uno de los propósitos básicos del libro son los mismos que
tenía antes como simple lector: contagiar entusiasmos por mis
autores preferidos, convencer a mis amigos que leyeran sus libros.
Pregunta.-
¿A que autor te hubiera gustado editar?.
J.H.-
Por ejemplo, Borges, Mendoza, Marsé y tantos otros.
Sin
embargo, con los muchos autores extraordinarios que han
querido publicar en Anagrama me siento razonablemente
satisfecho.
Pregunta.-
¿Y a cual nunca editaría por mucho fenómeno social
que
significase?.
J.H.-
Muchísimos más.
Pregunta.-
¿Cómo son las relaciones con sus colegas editores?.
J.H.-
En general buenas y en muchos casos excelentes,
francamente amistosas
Pregunta.- ¿Qué
pesa más a la hora de editar a un desconocido?. La intuición, los
informes de algún experto...
J.H.-
Si se trata de literatura extranjera, hay información
previa, los autores ya han pasado como mínimo un
"descremado". En el caso de autores españoles, el primer
"descremado" lo efectúan, claro está, los lectores
editoriales.
Pregunta.-
¿Qué libro o autor le hubiera gustado descubrir y
publicar?.
J.H.-
Tiempo de silencio de Luis Martín Santos o La verdad sobre
el caso Savolta de Eduardo Mendoza.
Pregunta.-
¿Saldrá adelante la idea del precio fijo de los libros?.
Porque
lamentablemente cada vez
hay mas escritores e intelectuales que lo defienden...
J.H.-
Confío en que se mantenga el precio fijo de los libros. Las
experiencias de precio libre en otros países han desembocado,
inevitablemente, en un encarecimiento general de los libros (excepto
algunos bestsellers que no lo necesitaban), al cierre de librerías
y al aumento de dificultades de los editores independientes: en
resumen, un desastre cultural.
Pregunta.- Y por último,
¿qué sorpresas literarias nos depara Anagrama para
este milenio?
J.H.-
Intentaremos seguir descubriendo a excelentes autores y
publicarlos de la forma más cuidada posible. Quizá esto no
represente una sorpresa estrepitosa, así como programa, pero la
sorpresa confío en que nos la deparen los autores que publiquemos. Por
poner ejemplos próximos: la última novela de Paul Auster, aún inédita,
The Book of Illusions, los dos libros de relatos póstumos de
Patricia Highsmith, Austerlitz de W.G. Sebald o Historias y
poemas para niños extremadamente inteligentes, una espléndida
antología compilada por Harold Bloom.


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