¿Sabías qué?



 





























 
 

 

     

 

 

 

 

 
 

 

 

Hnos. Casariego Córdoba

Escritores con ce

Pedro Casariego

por 

©Diego Marín A.

Diego Marín Abeytua (Logroño, 1979) estudia Filología Hispánica en la Universidad de La Rioja. Colabora en los suplementos Larioja.com, Imagina y Focus del diario La Rioja y el periódico El Péndulo, es miembro del Consejo de Redacción de la revista literaria Fábula, coordinador el Aula Literaria de Logroño, donde edita un fanzine de poesía. Ha sido premiado en los concursos literarios ‘Día del Libro’ de Logroño en la modalidad de ensayo, ‘Esteban Manuel de Villegas’ de Nájera, Bretón de los Herreros de Quel y el ‘Mª Agustina’ de Lorca (Murcia) en la modalidad de narración breve. Ha publicado artículos y relatos en la revista Fábula y los libros recopilatorios Relatos Riojanos 98 (Diario La Rioja, 1998) y La Garbo y otros cuentos de cine (Tamaño Natural, 1999) y colabora en revistas y fanzines como Holo (de Arnedo) y Faktoría (de Barcelona) y las webs literarias Nausícaa y Borraska. Su poemario Poemas para Carlota ha sido publicado en el libro recopilatorio Materia prima. Siete poetas del Aula Literaria de Logroño (Ayuntamiento de Logroño, 2002).  

 

Los Hermanos Casariego es una de las sagas literarias más olvidadas de nuestro país ,  hemos querido reivindicar la figura de tres talentos literarios, aunque sin duda Pe Cas Cor es el más reconocido de sus hermanos por su temprana desaparición. Con Diego Marín entramos en las profundidades de sus obras literarias.

              Que una generación de hermanos triunfe en un mismo oficio no deja de ser anecdótico, pero cuando hablamos de literatura la cosa se complica hasta el punto de la originalidad. Por orden de edad, Pedro, Martín, y Nicolás, fueron y son escritores de mucha calidad, no muy reconocidos -sí por sus fieles lectores (me incluyo yo)-, y que han sabido igualar la poesía (en caso de Pedro) y la narrativa (en caso de Martín y Nicolás), a un grado de simpatía, sinceridad, autenticidad y familiaridad poco vista antes. Los hermanos Casariego Córdoba han sabido madurar de la mano de una familia unida, y con una personalidad independiente en cada caso. La poesía en carne viva de Pedro, la narrativa fresca de Martín, y la prosa cálida de Nicolás, hacen de estos tres hermanos unos escritores de prestigio. Pedro murió, y nos dejó su poesía cargada de frescura y alegría, Nicolás cumplió su promesa y escribió un libro, y Martín le recuerda en el final de otro. Alegra observar un cuadro de PE CAS COR y notar que él está detrás. A las afueras de Madrid, en Aravaca, el atardecer es un empate con la caída del sol invernal. Acompáñame a saber un poco más de estos hermanos, largémonos hacia el mundo de la literatura de las verdaderas voces, vamos a abrir el corazón de cada uno de estos autores.

 

 Pedro Casariego Córdoba

             Pedro Casariego Córdoba nació en Madrid en 1955. Se licenció por la Universidad Complutense, y le declararon inútil para la “mili” por su miopía. Empezó a escribir poesía en 1974, como una manera de escribir música con palabras. Un poeta es un fingidor (Pessoa), pero la poesía de Pedro Casariego se somete mejor a palabras espontáneas y francas. La obra publicada -oficialmente- de Pedro la componen nueve libros: Maquillaje. Letanía de pómulos y pánicos (Editora Nacional), La vida puede ser una lata/Falsearé la leyenda (Árdora Ediciones), La voz de Mallick, Dra (CODA), El hidroavión de K. (Ave del Paraíso), Pliegos de la Ínsula Barataria, Te quiero porque tu corazón es barato (Astrolabio), Cuadernos amarillo, rojo, verde y azul (Árdora Exprés), y el publicado este año de forma póstuma, Verdades a medias (Espasa Calpé). Parte de su obra -fuera de libros- se recoge en multitud de revistas, suplementos culturales, y antologías poéticas, como es 8 poetas raros (Árdora Exprés).

            Pedro dijo que la felicidad es un ángel aventajado que a veces contesta, pero que también es un ángel aburrido. Pensaba que la vida no se puede encuadrar fuera de la monotonía y el aburrimiento, pues ahí mismo se encuentra la felicidad, pero nunca con obsesiones. Fue un poeta de ciudad -que no urbano-, escribe en prosa o en verso, en clave de lírica, y se traduce en sus palabras rasgos de amor, odio, vida, muerte, aburrimiento, sentimientos, erotismo, sexualidad, enemistad, suavidad, dulzura, sinceridad, pasión, y otras muchas ideas que confluyen en la tinta de un cuaderno ajado. <<Mi forma de escribir es la imitación del torrente. Consiste simplemente en abrir un grifo y dejar que manen de ese grifo todos los líquidos y todos los cantos químicos posibles, tratando de hacer acopio de imágenes, robando palabras a los periódicos, expresiones a las gentes, términos a los diccionarios>>.

            Por esos tiempos, Pedro vivía trabajando aquí y allá, nunca en nada relacionado con los versos. En 1989 deja a un lado la literatura, sólo escribe en cuadernos ilustrados con dibujos propios. Se casa, y comienza a pintar cuadros de gran formato y con pintura acrílica. Un año después, fruto de una honda crisis espiritual que arrastraba desde hace varios años, abandona la literatura y sigue con la pintura.

            Francisco Umbral, en su Diccionario de la Literatura, dice de Pedro Casariego que <<hay timidez y sabiduría en su manera de no hablar de él sin hablar de otra cosa. Sus libertades tipográficas, tan viejas, en él resultan nuevas, frescas, alegres, sinceras>>. La poesía de Pedro es radical, experimental, sistemática, vanguardista, creativa, inteligente e indefensa. A nivel semántico, destaca su simbolismo, las imágenes, la tonalidad melancólica, y sobretodo, la voz propia, la voz que tanto falta a muchos poetas. <<No son nuestras palabras lo que nos permite expresarnos en esa habitación sino aquellas pequeñas manchas mecánicas que tenemos en nuestro interior>>.

            Pedro Casariego tiene en su curriculum más géneros: diálogos, cuentos y relatos, obras de teatro, guiones cinematográficos, traducciones...; pero la pintura que ocupó la vida de Pedro hasta 1993, nace de un intento de superación de su estado interior. Apoyado en Kierkegaard, y más tarde en Rembrandt o Matisse, utiliza la pintura como un nuevo medio de expresión para él.

            Dame un beso que de mi obtendrás honestidad. Hazme una caricia que igual pierdo la educación y te digo que te quiero. Parsimonia. Tranquilidad. Calma. Paz. Sosiego. Recogimiento... ¿Por qué no venden esas cosas en la primera planta de El Corte Inglés? Sigue susurrándome al oído mientras te desnudas. Así está bien.

            Muchos artistas han sido consagrados después de muertos, también otros han sido convertidos en leyendas por el hecho de fallecer. Pedro Casariego Córdoba (PE CAS COR) sigue en un anonimato parcial, algo malo. Algo bueno. Fábula y yo hacemos este pequeño homenaje a un poeta que el 8 de enero de 1993 se suicidó exponiendo su cuerpo al paso de un tren.

 

Martín Casariego Córdoba

           

            Martín nació en Madrid en 1962. Es licenciado en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, y acaba de publicar su novela más ambiciosa, La primavera corta, el largo invierno. Publica numerosos artículos en suplementos culturales y revistas, y tiene ocho novelas publicadas: Qué te voy a contar (Anagrama, 1989), que fue galardonada con el premio Tigre Juan del Ayuntamiento de Oviedo a la mejor primera novela publicada en castellano ese año; Algunas chicas son como todas (Plot, 1992), Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero (Anaya, 1995), Mi precio es ninguno (Plaza & Janés, 1996), El chico que imitaba a Roberto Carlos (Anaya, 1996), Qué poca prisa se da el amor (Anaya, 1997), La hija del coronel (Algaida Editores, 1997), que obtuvo el XXIX Premio de Novela Ateneo de Sevilla; y el anteriormente citado, La primavera corta, el largo invierno (Espasa, 1999). Además, en materia de libros, en la primavera de este año se editó El amor y la literatura (Anaya, 1999), un ensayo que recorre y reconoce el tema del amor en los clásicos de la literatura (Romeo y Julieta, La Celestina, El Quijote...). También es autor de tres cuentos infantiles: Pisco pasea por la ciudad, Pisco sueña con el Capitán Caimán, y Pisco y la boda del Capitán Caimán (los tres en Anaya, dentro de la colección El Duende Verde). Martín es un todo terreno de la publicación, también podemos encontrar infinidad de cuentos y relatos en libros recopilatorios, como, por ejemplo, los relatos Dos veces Miranda (El juego de la intriga -Espasa Calpé-, 1995), Las actrices y los escritores no deberían conocerse (Cuentos de cine –Alfaguara-, 1996), Y por eso he tirado el café (Páginas amarillas -Lengua de trapo-, 1997), Nada que objetar (El sueño de una noche de verano -Alfaguara-, 1998), o El fútbol y la vida (Cuentos de fútbol 2 -Alfaguara-, 1998).  

            En materia cinematográfica, Martín también ha realizado guiones. Quizá, el más famoso sea Amo tu cama rica (1991), el cual escribió junto con David Trueba y Eduardo Martínez Lázaro. También escribió el guión del capítulo La mujer impuntual (1991), de la serie de TVE La mujer de tu vida. Y junto a su hermano Antón ha escrito otros cuatro guiones: El perfume se llama tristeza (1990), Dos por dos (1994), Razones sentimentales (1996), y La fuente amarilla (1998). Ahora se está cuajando la película basada en su novela El chico que imitaba a Roberto Carlos.

            Las novelas de Martín flotan en una balsa de amor y ternura. Los personajes principales de sus libros llevan casi siempre el amor de la mano como tema principal. Desde el disparatado Alfi de Algunas chicas son como todas, pasando por el enamorado Juan de Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero, el frío y vengativo Max de Mi precio es ninguno, y el rudo pero tierno José, de La hija del coronel, hasta llegar al solitario y errante Pedro de La primavera corta, el largo invierno. Amor simple y llano, pero complicado, como lo es todo. Personajes entrañables y temas requeridos para reír y llorar con las manos atadas al libro.

            Martín Casariego no es ni será un escritor de culto. Ni falta que hace, pues las creencias siempre fueron complicadas, pero para suerte de sus lectores, y de él, ha conseguido que nos emocionemos con el final de El chico que imitaba a Roberto Carlos, que comprendamos la historia de José y María en La hija del coronel, que besemos a Sara en Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero, que escuchemos el silbido de las balas de la Star de Max en Mi precio es ninguno, o que sintamos formar parte del anarajando atardecer de Aravaca en La primavera corta, el largo invierno. Sensaciones que Martín Casariego Córdoba ha conseguido transmitir con palabras propias, y con el ariete de las citas poéticas de su hermano Pedro siempre en el inicio de cada libro.       

-La mayoría de tus novelas tratan el tema del amor, ya sea como principal o como secundario, ahora bien, ¿crees que el amor merece tal cantidad, ya no sólo de palabras, sino de atención?

            MARTÍN: El amor es seguramente el tema más tratado en la historia de la literatura; al fin y al cabo, el amor es una forma de huir de la soledad y de la muerte, de reconocernos, de soñar... En marzo salió en Anaya un libro mío titulado El amor y la literatura, en el que comento obras como Romeo y Julieta, La Celestina, La Regenta, El Quijote, etc, en las que el amor es muy importante, si no principal. ¿A quién se le ocurre algo que merezca más palabras y más atención? Cuando se habla del amor, se habla de la realidad y del deseo, de la vida y de la muerte, de todo, en fin.

  

Nicolás Casariego Córdoba

           

            Nicolás también nació en Madrid, pero en 1970, y es licenciado en Negocios Internacionales por la European Business School. El pequeño de estos Casariego ha publicado los libros Dime cinco cosas que quieres que te haga (Espasa Calpé, 1998) y La noche de las doscientas estrellas (Lengua de Trapo, 1998). Además, ha colaborado con revistas como Sibila, Rey Lagarto, Barataria, y Leer, y suplementos culturales. Al igual que su hermano Martín, ha participado en la publicación de diversos libros recopilatorios de relatos, como con Escritores contra el racismo (Talasa, 1998),donde se puede encontrar su relato Lámparas por puntos, o Páginas Amarillas (Lengua de Trapo, 1997), donde se puede leer su relato El latido del corazón herido.

            Dime cinco cosas que quieres que te haga es su primera novela publicada. Es una narración en pasado, escéptica, tierna, directa, y nueva. Con una prosa entretenida, fluída y firme, recorre las propias reflexiones de Lucas, el protagonista, que en los últimos meses del servicio militar ve como su relación con su novia Sandra y toda su vida se tambalea por culpa del misterioso compañero Gonzalo. Todo sumergido en un asunto de drogas, donde se suceden los odios y las traiciones. Una historia ágil que le encaminó de inmejorable maneja en el mundo literario.

            La noche de las doscientas estrellas es un libro que contiene once relatos entrañables y desnudos. Aquí, Nicolás Casariego demuestra su gran calidad y estilo propio, con relatos donde hay guiños irónicos, románticos, tristes, alegres... Desde el enigmático Tres cuentos, hasta el inolvidable Lo que ellos no sabían.

            Nicolás rige una narración de excelente originalidad y organización. Manejando tanto la primera persona como la tercera, describe sensaciones y sentimientos que se materializan en las palabras escritas (o leídas). La corta obra de Nicolás Casariego Córdoba sirve de excelente menú para los siguientes libros del autor que, sin duda, ya habrá cautivado los corazones de miles de ojos.

 

 -Tu primer libro fue una novela, y el segundo una recopilación de relatos. ¿Te sientes más cómodo con los relatos? ¿Definen en menos palabras lo que quieres decir?

            NICOLÁS: Comencé escribiendo una novela que no he publicado, después, relatos, Dime cinco cosas que quieres que te haga, y nuevamente relatos. Lo que ocurre es que en el caso de un libro de relatos la fecha de publicación puede ser sensiblemente posterior a la de su gestación. En mi caso escribir relatos o novela no es cuestión de preferencias. Cuando una idea me acosa, reflexiono sobre ella y cuando llega el momento de escribirla, decido qué longitud puede ser la idónea. Así, surge un relato o una novela. Considero que un escritor debe probarse en cuantos más géneros mejor, para ir mejorando a partir de las exigencias de cada uno.

  

Entrevista a Martín y Nicolás Casariego

 -¿Por qué empezasteis a escribir?

            MARTÍN: Escribir es una forma de liberación; además, empecé también por deseo de emulación, por plantearme el reto de si sería capaz de hacer reflexionar y emocionarse a desconocidos, como algunos pocos desconocidos (grandes escritores) habían hecho conmigo.

            NICOLÁS: Supongo que casi todos los autores han llegado a la escritura a través de la lectura, por la fascinación que produce un gran libro. Primero lees, y después, si eres lo suficientemente bruto como para creer que puedes hacer algo así, escribes.

             -¿Por qué escribís actualmente?

            MARTÍN: Me gusta imaginar un mundo, una historia, unos personajes, meterme en ellos, y comprobar si soy capaz de construir una novela con todo ello. La escritura tiene algo de desafío con uno mismo.

            NICOLÁS: Para mí escribir consiste en ordenar. Cada obra muestra un mundo ordenado, con sus reglas y mecanismos, totalmente contrapuesto a nuestro mundo interior, que no es más que caos. Que a partir del caos nazca algo es maravilloso, ayuda a vivir.

             -¿Os arrepentís de algo que hayáis escrito?

            MARTÍN: No, porque todo sirve para aprender. Y de lo publicado, tampoco, porque sólo he publicado aquello que me satisfacía.

            NICOLÁS: De lo escrito no hay que arrepentirse nunca, puesto que forma parte del camino que has seguido y sigues, y los errores son tan necesarios como los aciertos. En cuanto a lo publicado, todavía no; ya habrá tiempo.

             -¿Os sentís dentro de "la nueva generación" de escritores?

            MARTÍN: No me siento dentro de ninguna generación; sin embargo, si me siento dentro de la época que me ha tocado vivir.

            NICOLÁS: La "nueva generación" todavía no ha tenido tiempo de convertirse en generación. Un carnet de identidad no constituye una generación.      

            -¿Cómo lleváis y qué opináis de pertenecer a una generación de hermanos escritores?

            MARTÍN: Sin rivalidades. Además, me gusta mucho lo que escribe Nicolás y lo que escribió Pedro.

NICOLÁS: Cuando me paro a pensarlo me parece curioso, pero nada más, quizá porque para que algo te resulte extraño hay que observarlo desde fuera. Nos gusta leer lo del otro, disfrutamos y nos criticamos.

             -¿Qué influencias de cualquier tipo, además de la literatura, habéis tenido a la hora de escribir?

            MARTÍN: Todo influye; el tipo de vida que se lleva y cómo te haya ido en ella, los amigos, las chicas, el cine, la música, asomarse a un balcón de una gran ciudad... Y por encima de todo, claro, las lecturas.

            NICOLÁS: Te influye todo. Supongo que de lo que se trata es de saber podar el árbol al máximo sin llegar a matarlo.

 

©Diego Marín A. Junio 2002


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