NOVELA NEGRA

                                                                        

Entrevista

Santiago Gamboa

por

©Ana Zarzuela ©Luis García 

Hemos querido hacer un experimento  de entrevista a 4 manos. Ana Zarzuela y Luis García han preguntado  por separado al autor colombiano -cada uno  con su propio cuestionario-, luego hemos unido ambas entrevistas en un ejercicio de trama organizada y aquí tenéis sus respuestas. Las de Ana Zarzuela son para la revista Cambio 16 de España y su pregunta van en color rojo, las de Luis García para Literaturas.com y van en color verde.

Santiago Gamboa. Bogotá 1965. Realizó estudios de literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá y en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo el título de licenciado en Filología Hispánica. Entre 1990 y 1997 residió en París, donde cursó un doctorado sobre literatura cubana en la Universidad de la Sorbona. Trabajó como periodista en el Servicio América Latina de Radio Francia Internacional y como corresponsal de El Tiempo de Bogotá. Actualmente vive en Roma y es corresponsal de France Press. Entre sus libros destacan: Perder es cuestión de método, La vida feliz de un joven llamado Esteban y Los impostores (Seix Barral).

Luis García.- Empecemos por el principio.  ¿Cuándo y cómo empezó a escribir Santiago Gamboa?.

Santiago Gamboa.-  Empecé a escribir a los 18 años, aproximadamente. Cuando me fui de Bogotá hacia Madrid, en 1985, yo tenía 19, y recuerdo que llevaba en mi maleta una historia de 65 páginas, una especie de “nouvelle”, y tres o cuatro relatos.  Recuerdo que decidí escribir , con gran timidez, por el placer tan intenso que me proporcionaba la lectura. Pero me daba miedo la idea de ser escritor. Me parecía que ése era un destino trágico. Intentar vivir del talento me parecía trágico, pues el fracaso, de llegar, involucraría la totalidad de mi vida. Me daba miedo tomar esa decisión, y de hecho nunca le dije a nadie que escribía hasta que terminé, mucho después (en 1993), la primera versión de mi primera novela, “Páginas de vuelta”.

Pregunta.-Y ahora presenta -después de Vida feliz de un joven llamado Esteban- Los impostores, sin duda su obra más ambiciosa hasta la fecha, aunque decir esto no es decir mucho dada su juventud... ¿Qué nos podemos encontrar en Los impostores?.

Santiago Gamboa.- Una aclaración: yo considero mucho más ambiciosa “Vida feliz”, pero en fin. En “Los impostores” hay dos ideas centrales: el deseo de escribir una novela dentro de la tradición anglosajona de los espías en lugares lejanos (Greene, Conrad, Maugham), y en segundo lugar, divagar en torno a la idea del escritor frustrado, centrando esta frustración en la relación vida-literatura. Claro, no hay espías creíbles en el mundo hispano, así que la novela fue tomando el tono de la parodia. 

Pregunta.- ¿Es una novela de género?. Porque puede parecerlo... de misterio, negra, de viajes...

Santiago Gamboa.-Yo soy algo reacio a encasillar las novelas en géneros. “Los impostores” tiene muchos registros, la primera y tercera persona, muchos diálogos, grabaciones, poemas, en fin. Creo que la intriga es uno de esos elementos, pero no el único. Cuando decía que quise hacer una novela con dos ideas centrales, estoy definiendo la escritura como el espacio de unión entre todo lo posible. La mezcla de géneros, de técnicas, de mundos.

Pregunta.- ¿Y la novela?. ¿Cuál fue su génesis?.

Santiago Gamboa.-Surgió de la voz de Gérard, de ahí se fue desprendiendo la historia. Una tarde me senté y en un par de horas escribí esas palabras. Luego todo lo demás apareció, y la voz se llenó de sentido.

     Ana Zarzuela.- “Los impostores” transcurre también en Pekín, ¿por qué de nuevo este escenario?

Santiago Gamboa .- Hace unos meses salió un libro mío de viajes titulado Todo Pekín. El primer acercamiento que tuve a Pekín fue para hacelo. Quedé fascinado. Me encantó su cultura, la gente... Todo. Y pensé: quiero hacer una novela con ese centro. Y escogí personajes que llegan a Pekín a conocerlo, como yo. Pekín tiene además una ventaja y es que como es una lengua y una cultura tan lejana uno siempre tiene la sensación de que sólo está entendiendo un 20 por ciento de lo que pasa y eso le viene muy bien a ese gran malentendido que hay en el libro.

 Pregunta.- ¿Buscó el exotismo asiático?

Santiago Gamboa .- No, para  nada. Lo que quise fue un lugar que me permitiera un muro de niebla entre los personajes y la realidad. Eso además del gran afecto que siento por esa ciudad.

 Pregunta.- Ese flechazo, como el de los personajes, ¿tiene que ver con lo ajeno, con lo extraño?

Santiago Gamboa .- Después de muchos viajes, en este momento lo que más me interesa es llegar a un lugar donde todas tus referencias ya no funcionan. En China nadie sabe quién es John Lennon y ellos te miran con sorpresa si tú no sabes quién es el campeón de ping-pong. Es divertido ver que todos los iconos de nuestra cultura occidental son figuras de paja.  Es un extrañamiento total y a mí eso me gusta, se aprende mucho.

Pregunta.- ¿Por qué el título de “Los impostores”?

Santiago Gamboa .- Tiene mucho que ver con los personajes. Por un lado son todos escritores no triunfadores, frustrados en el caso del colombiano. Hay un escritor intrigante que quiere ser escritor y no escribir, que es el peruano, está enamorado de lo que significa ser escritor, sólo quiere firmar libros. Y el otro quiere la vanidad literaria a través de la filología. Todos son impostores, están queriendo ser algo que no son. Después, cuando llegan a China los une algo muy tradicional en las novelas de misterio que es algo que se perdió y que los demás buscan. Están metidos en una aventura sin saber por qué y son percibidos por los otros como espías. Son impostores por eso también: quieren hacer algo por vanidad.

Pregunta.- ¿Con qué personaje de la novela se identificaría en un momento dado, caso de hacerlo con alguno?.

Santiago Gamboa .-Con todos un poco. He sido escritor frustrado. He sido abandonado. He soñado. He querido adelgazar. Me gustan los viajes. He querido escribir un diario. Me gusta Pekín. No comprendo muy bien Pekín. He estado esperando en vano, en varios aeropuertos, la llegada de alguien que debería haberme hecho feliz. He hecho el amor  con una mujer cubana. He conocido prostitutas rusas. He bailado en el bar Salsa Cabana, de Pekín, con mujeres de Inner Mongolia. En fin. He vivido cosas similares a las que viven mis personajes.

Pregunta.- Desconcierta y deslumbra la figura del narrador, del depositario / guardián del manuscrito. ¿Cómo nació su perfil?.

Santiago Gamboa .- Nació como una voz que luego fue creciendo. En Bogotá me señalaron que en mis libros siempre hay sacerdotes. Tal vez esa voz que luego creció sea el llamado de algo más profundo. Por dios, espero que no se trate de una vocación religiosa, pues siempre he sido ateo y libertino

Pregunta.- ¿Sería correcto referirse a ella como una novela negra?.

Santiago Gamboa .-Tiene elementos de novela negra, pues hay una intriga. Lo mismo le sucede (guardando reverencial distancia, por supuesto) a “Crimen y castigo”, de Dostoievski, o a “Edipo rey”, de Sófocles.  ¿Son Sófocles o Dostoievski autores de novela negra? No. Creo que la intriga forma parte de el universo novelístico general.

Pregunta.- Con Vida feliz de un joven llamado Esteban irrumpiste como un elefante en una cacharrería. ¿Te esperabas el éxito de ventas y críticas?.

Santiago Gamboa .- No estoy seguro de haber tenido el éxito que dices.  Te soy sincero al decirte que los libros premian a su autor en la mesa de trabajo. Luego son los lectores los que premian los libros. Hay  muchos caminos en la literatura. Aún hay cosas no escritas que son mejores que todo lo ya escrito. La obligación de los escritores es buscarlas.

Pregunta.- ¿Qué hay en usted de la impostura del escritor, del periodista y del filólogo?

Santiago Gamboa .- Tienen mucho que ver conmigo: estudié filología y viví en París como periodista.  Uno sólo puede escribir de lo que ha vivido. No quiere decir que la aventura tenga uno que vivirla. Pero cosas que a mí no me han pasado me quedan muy difíciles de contar. En esta historia de escribir libros la única regla es la credibilidad. Un libro puede tener muchos defectos, pero lo que determina que sea bueno o malo es la credibilidad. Y la credibilidad de un personaje se construye contando las experiencias desde dentro; los personajes tienen que estar vivos, mí me gusta que hablen y se definan entre ellos. Y si no conozco lo que pasa dentro de cada uno no es creíble.

Pregunta.- ¿Qué hay de impostura en todo escritor?

Santiago Gamboa .- Una novela es un proceso de pérdida. Uno sueña siempre con una novela grande.Y después viene la realización. Y tus fuerzas muchas veces no dan. Por eso decía Flaubert que el estilo lo hacen las limitaciones. Llega un punto en que repliego la historia hasta que se adecúa a mis posibilidades y una vez que está delante para el lector tiene sólo la existencia de lo que yo pude escribir y para mí está relacionado con ese gran sueño que tengo en la cabeza. Un escritor de alguna manera se esconde detrás de los libros. Es como un actor, quiere transformarse en historias, mejorar la vida, recordar eventos, colocárselos a personajes para acabar de tragárselos por fin. Pero no creo que la impostura sea mala, es parte del ser humano, todos vivimos dando imágenes de nosotros que no corresponden con la realidad. Cuando habla de sí mismo todo el mundo es bueno, tolerante,  justo... y luego miras y es muy diferente. Y más hoy, cuando el lenguaje ya no tiene ningún valor como discurso ideológico, todo el mundo dice lo mismo, palabras como fraternidad, solidaridad... Berlusconi las dice también. Hay que inventarse otras palabras, hoy todo el mundo dice paz, tolerancia. ¿Alguien dice odio, muerte? Nadie.Y, sin embargo, estamos rodeados de odio y de muerte.

 Pregunta.- ¿Cómo lleva su colombianidad cuando se vive en Madrid, París y ahora Roma?

Santiago Gamboa .- Llevo 17 años fuera. Para mí es lo normal y mis personajes responden a eso. En cada país aprendo cosas diferentes. Cuando vivía en Colombia no sabía qué era latinoamericano. Aquí me di cuenta de esa solidaridad que sentía con otros latinoamericanos. En París sentí una solidaridad mayor, porque se sumaban los españoles y en China nos damos un abrazo llorando porque nos encontramos un europeo y yo en un pueblo de China. La identidad es un problema de distancia.

 Pregunta.- Desde esa ventaja que le da la distancia, ¿cree que es verdad que hay un nuevo boom literario latinoamericano y colombiano?

Santiago Gamboa .- Hay muchos escritores colombianos interesantes ,y por supuesto, latinomericanos, pero no creo que ser escritor latinoamericano sea muy diferente a ser español. Los españoles que empiezan a escribir leen a Onetti, a Volpi, Roberto Bolaño, Javier Marías y Almudena Grandes. Los mismos autores que lee un joven escritor mexicano. Hay muchos escritores interesantes en América Latina, también se ven muchos porque son 22 países. En Colombia, con esa situación tan terrible, se hace necesario contar con diversas versiones de la realidad, y ahí aparecen los artistas.

Pregunta.- ¿Qué te une y desune al núcleo de narradores colombianos?. Mario Mendoza, Botero

Santiago Gamboa .-Con ellos dos, una profunda amistad. Botero, Mendoza y yo, cumplimos el año próximo 20 años de amistad ininterrumpida. Nuestros libros, en cambio, son muy diferentes. Y esto, creo, define a toda la nueva narraativa colombiana. Hay muchos buenos escritores y todos escriben diferente. Enrique Serrano, Héctor Abad, Efraim Medina, Jorge Franco Ramos, etc.

 Pregunta.- Se le ha definido como ahijado literario de Gabriel García Márquez. ¿La sombra del realismo mágico es una losa?

Santiago Gamboa .- No, yo creo que eso es otra cuestión metodológica que no quiere decir nada más. Aprendí a leer literatura con García Márquez, me gustó desde la primera página y me di cuenta desde la segunda de que si quería escribir tenía que hacer un mundo  distinto. Después, cuando empecé a escribir, vi que no era ni siquiera que yo quisiera no parecerme, es que yo no puedo escribir lo que él escribió porque él vive en un mundo y en un imaginario completamente distinto al mío. Además, él es un maestro de la literatura, como Álvaro Mutis, son personas que están en otro piso.

Pregunta.- ¿Se siente parte de esa nueva novela negra latinoamericana y colombiana?

Santiago Gamboa .- En Colombia, desde hace unos cinco años, los escritores jóvenes comienzan a hacer novela negra. La figura del detective aparece muy poco, porque en Colombia no es creíble. En América Latina ha tenido mucho éxito porque se le ha agregado el contenido político: Taibo en México, Sepúlveda en Chile... Le han agregado la versión política en la medida en que dan la versión de la realidad que no es la versión oficial.

Pregunta.-  Uno tiene la impresión de estar ante una nueva generación de autores (tipo a la del crack en México) pero en su variante colombiana.

Santiago Gamboa .- Los mexicanos están muy organizados entre sí, y eso les hace tener una conciencia de grupo que no tenemos en Colombia. En nuestro caso es más una coincidencia temporal que una creación colectiva.

Pregunta.- Colombia es un país literariamente duro y violento. Narcotráfico, guerra civil, terrorismo... ¿Hasta que punto te puede condicionar a la hora de escribir una novela?

Santiago Gamboa .- Bueno, hay muchas cosas delante de tu nariz; puedes alargar la mano y cogerlas. Cuando una sociedad sufre tanto necesita crear múltiples versiones de sí misma, y los escritores responden a esa necesidad.

Pregunta.- Esto se apreciaba perfectamente en Satanas, la ganadora del Biblioteca Breve 2002. ¿Crees que es también predecible en tu obra?.

Santiago Gamboa .- Mario está más condicionado por esa dureza, pues él la ha vivido más de cerca y, de algún modo, la ha cortejado. Mario, desde los dieciocho años, ha sentido fascinación por el mundo marginal, por eso es hoy su mejor cronista. Creo que Mario escribe “Satanás” para evitar convertirse en un asesino en serie. 

Pregunta.- Una pregunta de guión. ¿Qué estas escribiendo en estos momentos?

Santiago Gamboa .- Una novela que transcurre en París, y que no tiene nada que ver con las novelas “parisinas” anteriores. Es todo lo que puedo decir.

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